La flecha se renueva. Casi todas las entradas anteriores –es decir las que tienen alguna permanencia– están alojadas en Lanzar la flecha bien lejos II que espero sigan consultando. Un archivo en movimiento, donde el caos se ordena con el auxilio de la papelera.

Friday, July 3, 2009

Lezama, Balaguer y la fruición dramática


Lezama Lima anuncia en 1949 que " [...] nuestra ciudad va a ser largamente complacida y servida. Se inicia un ciclo de obras teatrales mostradas por artistas condignos, afanosos de rendir un trabajo de interpretación artística." Está muy complacido de la llegada de una compañía de "teatro clásico con nuevas remozadas inquietudes". Según el poeta, poseíamos compañías "tesoneras y voluntariosas" de "admirables cualidades en teatro de aficionados, donde había que descubrir un temperamento en estado de sorpresa o nacimiento". Y éste era, en cambio, teatro español en funciones de universalidad. La crónica es del 27 de octubre de 1949 y se titula "La visita de una compañía teatral o la fruición dramática".
Aunque Lezama no dice el nombre, bien porque su interés no era informar o porque redundaría con otras gacetillas del periódico, es la compañía de José Tamayo, que debuta en el Auditórium con Otelo, de Shakespeare, Los intereses creados, de Benavente, Plaza de Oriente, de Joaquín Calvo Sotelo, El coronel Bridau, de Balzac, Tierra baja, de Angel Guimerá y muchos otros autores en una gira de más de un mes que se extendió a otros países de América y la ciudad de Miami. Si con seguridad la compañía fue un suceso, no puede haber caído muy bien su afirmación que los del patio eran admirables aficionados. Son los años en los que el Grupo Escénico Libre hace Las petunias pisadas y El más extraño de los amores, de Tennessee Williams, la primera con Raquel Revuelta y la segunda con Antonia Rey y Eduardo Manet dirige a Violeta Casal en La llamarada, de Dorothy Parker. A nuestra gente de teatro no le interesó demasiado el Tenorio.. de Tamayo - esperado con bastante entusiasmo- pero que según M. Casal, fue " tan improvisado como los demás". Y en cuanto a El anticuario, de Enrique Suárez de Deza, M. Casal escribe en Prometeo que Carlos Lemos "sacó la cara" por la compañía por el marcadísimo desnivel de sus actores y el no contar con una figura femenina para Desdémona, Cordelia o María Estuardo. María Asunción Balaguer, entonces una discreta dama joven de veinticuatro años, entrevistada por René Sánchez, cuenta sus impresiones de la gira, Cuba y la educación teatral del público. Aunque ya era novia de Paco Rabal, éste no viene con la anunciada gira de Tamayo.

La crónica en José Lezama Lima, La Habana. JLL interpreta su ciudad. Verbum, 1991.
El recorrido de la compañía en Jorge Antonio González, Cronología del teatro dramático habanero 1936-1960. Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura, 2003.

Tuesday, June 30, 2009

Exceso de inventario


Todavía más patético que buscarse uno mismo en Google es encontrar nuestros libros en venta en alguna librería de viejos. El hallazgo ha sido accidental y pensé, alguien a quien lo regalé y no lo quiso más (eso pasa muchísimo) o necesita espacio o no es uno de mis admiradores. Qué presunción. No. Es mucho peor. Los libros están como nuevos y han sido vendidos tal vez en lote- con el indeleble precio habanero escrito a lápiz– que delata estuvieron alguna vez en una librería de alguna ciudad de Cuba y fueron olvidados, retirados, almacenados ¿para dar paso a otros nuevos?
Debo agradecer que no lo hicieron pulpa y lo vendieron a un consorcio respetable que ahora los revende a precio módico. Después de todo, es el recorrido natural de los libros, aceptación- rechazo y después, casi siempre, olvido. Pronto, cuando abra mi quincalla para salir con decoro de los libros que no pienso releer, estará allí Potosí 11, dirección equivocada (Unión, 2000), del que ahora al fin tengo más de un ejemplar.

Monday, June 29, 2009

Lorna de Sosa: una norteamericana en La Habana II


El año pasado escribí sobre Lorna de Sosa , la directora teatral norteamericana que integra la primera Academia de Artes Dramáticas adjunta a la Escuela Libre, inaugurada el 25 de junio de 1940 en La Habana, conocida como ADADEL. Quería saber más de este grupo fundador porque se dice que allí empezó todo. Según lo publicado en algunos periódicos de Estados Unidos y una sentida nota cubana, con motivo de su muerte, Lorna, que nació en Cincinnati en 1913, a pesar de sus viajes y su prolongada estancia en Cuba, no perdió nunca sus raíces. Nieta de Sam Newman, fundador de una metalúrgica, estudió drama, música y literatura en la Universidad de Cincinnati, estuvo vinculada al conservatorio de música de la Universidad y fundó el Cincinnati Theater Guild.

En 1940, ya casada con el cubano Dr. Salvador Bonilla Sosa, se muda a La Habana, donde encuentra a un grupo de talentosos intelectuales europeos y cubanos dirigidos por el gallego José Rubia Barcia, entre los que destacan Schajowicz, Amado Blanco, Carpentier y Baralt. Allí entrega su talento como profesora y se dedica a traducir y dirigir obras. De acuerdo con uno de sus hijos - Víctor Bonilla- se vincula con los artistas plásticos y obtiene los derechos para producir obras de los autores cubanos.

Francisco Morín en Por amor al arte la describe como un “grato” descubrimiento: “una norteamericana alta y fuerte que hablaba un gracioso español con mucho acento y que no perdió tiempo en ponernos a todos en acción”. Lo primero que dirige es Becky Sharp, en un acto, tomada de un capítulo de la novela Feria de vanidades, de William M. Tackeray, que Rouben Mamoulian lleva al cine en 1935, con Teté Casuso y Manolo Pérez. Después de meses de ensayos en su casa de Miramar, estrena Sumergidos, de H. Stuart Cottman y Le Vergne Shaw (1941), Fiebre de primavera, de Noel Coward (1942), El amor de un extraño, de Frank Vosper, (1943), Deseo bajo los olmos, de Eugene O'Neill, Teatro, de Somerset Maughan (1945) y La familia Barrett, de Rudolph Mesier (1949), entre otras. En 1955 regresa a Estados Unidos.

Vinculada también al teatro mexicano, una enfermedad la aleja de las tablas de ese país. Autora de dos libros de poesía, escribía una novela Infinite Corner en el momento en que le llega la muerte en Oakland a los 95 años el pasado 17 de abril. En Cuba colabora estrechamente con el maestro Félix Guerrero, director de la Ópera Nacional de Cuba, según una nota de Pablo Fariñas en el periódico El Habanero titulada "Un adiós para una querida amiga cubana".

“Lorna valoró siempre, hasta los últimos días de su vida, las características que distinguen a los cubanos, quienes según sus propias palabras, consideraba como valientes, portadores de un gran sentido del humor y de alegría de vivir. Según expresó a Fariñas, lo que le tomaba en Estados Unidos dos semanas de duros ensayos, los actores cubanos podrían alcanzarlo en sólo dos horas.”

La novela que escribía recreaba su estancia cubana en los años cuarenta, esos años en los que en materia de teatro, empezaba todo.

Monday, June 22, 2009

G. Caín entrevista a Marlon Brando



El entrevistado se alojó en el Packard y el entrevistador lo esperó casi dos horas en el vestíbulo. Al primero le gustan las tumbadoras y al segundo, la ciudad. Los dos son fanáticos de la vida nocturna y de La Habana, entonces muy limpia, con cha cha chás sonando por doquier, pero prefieren ir a ver al Chori y luego al cabaret. Una entrevista mítica, que el tiempo no ha empañado. Hoy el hotel es un esqueleto y el entrevistado y el entrevistador seguramente se han reunido alguna vez, quién sabe dónde y la han comentado. ¿Te acuerdas, Marlon? Eran jóvenes y se entendieron y hablaron de James Dean, Ana Magnani, Hepburn, del sistema de estrellas, de Guys and Dolls, Elia Kazan y de cuál es su mejor actuación hasta la fecha. Adivinen. Pero sobre todo, suena la música cubana.

Las fotografías son de Agraz.

G. Caín entrevista a Marlon Brando. Carteles (marzo, 1956).

Sunday, June 21, 2009

La espera de Gloria Parrado


En estos días se estrena en Nueva York, en el Festival de Teatro cubano en un acto, una pieza de Gloria Parrado (1927-1986) titulada La espera, representada en ¿1958?, en un seminario de dirección escénica dirigido por el octogenario Vicente Revuelta en Teatro Estudio. Entonces el acto de "esperar" se interpretó como un símil de la libertad, unos meses antes del triunfo del primero de enero, según David Camps en el prólogo al Teatro de Parrado (1984). La obra se integra a los presupuestos de una zona del teatro de finales de los cincuenta (Ezequiel Vieta, Montes Huidobro, Fermín Borges, José Triana, Antón Arrufat ) muy atenta a las búsquedas del teatro europeo y norteamericano de vanguardias: trama concentrada, economía de medios, y personajes intercambiables, entre ellos, un haitiano, un elemento inesperado, su extrañeza, dentro del espacio cerrado de una celda. Escribe Camps (que interpretó uno de los presidiarios): "Es una obra angustiadora, desesperante y desesperanzadora. En ello, estriba, precisamente su denuncia social".
Lo más inquietante para el investigador (por desgracia sólo de los textos) es la recirculación de esta pieza breve que José Triana incluye en su selección El tiempo en un acto (1999) así como imaginar cuál será el punto de vista de los realizadores que ahora la revisitan.
Hoy reviso en Google y encuentro otra antología Siete piezas de dramaturgas latinoamericanas contemporáneas (2002) precedida de un estudio critico y entrevistas a las autoras, con obras de Isidora Aguirre (Chile), Fanny Buitrago (Colombia), Griselda Gambaro (Argentina), Luisa Josefina Hernandez (México), Ana Istaru (Costa Rica), Teresa Marichal (Puerto Rico) y Gloria Parrado (Cuba).
En algún momento envié a sus autores Elba Andrade, Hilde F. Cramsie y Juan Villegas – según consta en su agradecimiento– seis obras de Parrado. Aunque me doy por recompensada con la mención y que Gloria Parrado aparezca en el libro, la paradoja es que hoy no tengo a mi vez quien me envíe no seis obras de Parrado, sino siquiera su Tríptico. Nadie puede imaginar la angustia de querer revisar el libro que se ha consultado y leído y ya no está en el estante ni en la biblioteca cercana.
De todos modos, eso es sólo una pequeña escaramuza de la investigación que en ocasiones remeda una trama detectivesca. Lo importante es que Triana y Parrado se reunirán en Nueva York, una noche bastante impensada para la escritora de La brújula y El mago.

Mientras, sigo empeñada en releer a Gloria, tan frágil y tan batalladora.

Saturday, June 6, 2009

Cuqui Ponce de León


Sentada en el pequeño despacho del Patronato, que prestigia una figura de Talía, Cuqui hace un rápido recuento de lo que ha hecho para el teatro.
¿Mis comienzos? Creo que como los de todos, representar en las funciones del colegio. Después en 1936, comencé a dar viajes a Nueva York y asistía, por lo menos, a treinta representaciones. Esos viajes que hice cada año hasta 1946, la incesante lectura y un breve curso en la Academia de Piscator, constituyen mi aprendizaje teatral. En la Academia di clases de Historia del Teatro, Mímica, Maquillaje, etc..... [...]
Cuqui, después de consultar un libro, puede por fin saber cuando el Patronato estrenó su primera obra, escrita en colaboración con la Sra. Isabel Fernández de Amado Blanco. Fue en 1944 y la dirigió Luis A. Baralt. En 1945, Lo que no se dice. Quedó sin escribir "Las del Cerro", planeada cuidadosamente pero que acaso ya no se escriba nunca.

Fragmentos de una entrevista de Beatriz Maig, 1949.


Gracias a Patricia W. O'Connor en la revista Estreno, he consultado el texto de Lo que no se dice y he visto una fotografía preciosa de las dos escritoras, que en ese momento, se firmaban de Amado-Blanco y de Upmann e indagado más en lo que de haberse desarrollado, podría haber sido una tendencia a la "subversión femenina con guante de seda". Así titula O'Connor su texto.

Tuesday, June 2, 2009

Vicente antes de Vicente



La Habana celebra los ochenta años de Vicente Revuelta (junio 5, 1929), el gran actor y director teatral que en otra parte he llamado “el descubridor” por su personalidad, talento y una trayectoria signada por la renovación y los experimentos. Si algo llama la atención es la escasa mención que hace Vicente en sus memorias, relatos y testimonios a su etapa de aprendizaje y formación, a pesar de la autoridad y el enigma que irradia desde los comienzos. En diciembre de 1946, como parte de la ADAD, debuta, según cuenta a Esther Suárez, en Prohibido suicidarse en primavera, de Alejandro Casona, bajo la dirección de Julio Martínez Aparicio. Vicente relata que cuando leyó la obra le pareció muy dramática –el día del estreno se paseaba por los pasillos, le parecía que se iba a tirar dentro de un pozo-- pero en el escenario a los cinco minutos, el público estaba muerto de risa con su trabajo. “Lo extraordinario es que a mí no me importó, inmediatamente asumí que el papel era cómico. Son cosas de los actores.” Ese mismo año, asiste a Francisco Morín en la dirección de La leyenda de las estrellas, de Andreyev, en la que trabaja su padre. No hay muchos más detalles en los relatos de Vicente, que se acuerda de Cándida, de 1947, pero que el mismo año sorprende a Carlos Felipe, al reseñar Nuestro Pueblo, de Wilder, dirigido por Rubén Vigón para la Academia de Arte Dramático y habla del elenco "encabezado" por el joven alumno.
En 1948 hace el Satán de Scherzo, de Eduardo Manet, con Minín Bujones, que en 1950 será una de las primeras en estrenarse en la televisión. En 1949, en una obra cómica de Savary, Jorge y Margarita, dirigida por Ramón Antonio Crusellas, para el Patronato, Selma Barberí (seudónimo de la española Matilde Muñoz) escribe en El Siglo el 11 de mayo 1949 que “ Vicente Revuelta, cada vez más dueño de sí, más personal en su enfoque artísitico, más rico en matices y más adentrado en su técnica”. Y ese año, en una pieza que no tiene mucha repercusión La columna y la vid, de Roberto C. Bourbakis, dirigida por Modesto Centeno, Manuel Casal se detiene en su Monsieur Triboulet, en el que “evidenció su fuerte temperamento artístico y la fina sensibilidad que lo destaca entre nuestros actores. Todo el segundo acto fue un ejemplo de labor inteligente y comedida.” Obtiene su primer premio Talía.
En esos años se vincula a los interesados en el teatro de guiñol que en la Universidad ofrece un programa con La caperucita roja, de Centeno, y la farsa medieval francesa El calderero, “movida” también por Rosa Felipe, Nena Acevedo, Armando Soler, Antonio García Meléndez y Violeta Casal, función donde se dice que hubo un pequeño show, con "El dulce milagro", de Juana de Ibarborou, ridiculizada con muchísima gracia por su hermana Raquel. Y hace Nocturno, de Matilde Muñoz, con Angel Aguirre y Violeta Casal.
En el número 17 de la revista Prometeo (1949), se reconoce a Violeta Casal, Rosa Felipe, Eduardo Manet, Ana Saínz, Nena Acevedo, Sara Talavera, Vicente Revuelta, Andrés Castro y Armando Soler, interesados por el Teatro de Guiñol.

Después de tantos años de no verlo sobre el escenario ni coincidir con él en las calles del Vedado, con el Vicente adolescente que ya podía caracterizar "viejos" y personajes astracanescos que aparece en estas fotografías que se resisten a aparecer y siguen borrosas, quiero festejar su vida consagrada al teatro.

Dibujo de Revuelta para una portada de Prometeo, fotografía del premio Talía (1949) y Scherzo, con Minín Bujones.

Libros dedicados a Vicente Revuelta: Vicente Revuelta: monólogo, de Maité Hernández-Lorenzo y Omar Valiño. Colección Cuadernos Beth-el, Ediciones Mecenas y Reina del Mar Editores, Cienfuegos, 2000, 62 p. y Esther Suárez Durán: El juego de mi vida, Vicente Revuelta en escena, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Juan Marinello, La Habana, 2001,213 pp. Además, las investigaciones de Lailí Pérez Negrín y Luis Alvarez, El teatro, la búsqueda, el sentido de la vida [Un camino de medio siglo] y las tesis de Cristina Braga y Roberto Salas, inéditas.

Friday, May 29, 2009

Adah Menken y Zenea

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Infelicia By Adah Isaacs Menken

Adah Menken y Juan Clemente se conocieron cuando ella no había tenido oportunidad de reinventarse. No era todavía Menken. Era Adah Bertha Theodore, nacida en Nueva Orleáns de una madre mestiza y un hombre de piel negra, Auguste Theodore. Bailaba con su hermana en La Habana, y Zenea la encuentra, porque como periodista –narra Enrique Piñeyro– entraba entre bastidores en el Teatro Tacón. Después se llamará a sí misma “La reina de la plaza”. En 1859 apareció en Broadway en El espía francés.

Por eso es que en la cuantiosa bibliografía sobre la estrella, poeta, teatrera, acróbata, la actriz más cotizada de su época, en la leyenda reinterpretada hasta el infinito, apenas hay espacio para el romántico, elegíaco poeta cubano que la amó toda la vida y la recordó, sobre todo en la celda de su castigo final. Pero en el mundo que Adah comparte con Walt Whitman, Charles Dickens, Dante Gabriel Rossetti, Alejandro Dumas, y Algernon Swinburne, difícilmente hay lugar para un flechazo adolescente. ¿Qué es la relación Adah–Zenea en comparación con cuatro matrimonios y affairs, y obras a caballo, desnuda, ecuestre, Mazeppa? Y una voluntad de dejar constancia, documentar y archivar que para algunos estudiosos anticipa la era de las estrellas. Su retrato con Dumas fue un escándalo.
Pero quizás por eso la sobrevivencia del mito Menken es más escalofriante, sobre todo al releer La verdadera culpa de Juan Clemente Zenea, de Abilio Estévez, que los reúne vigilados por un carcelero.
Qué fría y calculadora y célebre se nos ha vuelto la Menken de los biógrafos y qué dulce, frágil e indefenso el poeta de “Fidelia”.

Aquí está su retrato con Dumas. En este libro, entre tantos, se revisitan sus inesperadas personas y su atractivo como estrella.
En la obra de Abilio, como en el imaginario cubano, Zenea regala siemprevivas a Menken.

Performing Menken: Adah Isaacs Menken and the Birth of American Celebrity, Cambridge University Press, 2003.

Sunday, May 24, 2009

Luisa (I)


Hace tiempo que me intriga la escasísima atención prodigada a Luisa Martínez Casado (1860-1925), actriz cienfueguera, vigente desde que a los tres años pisa un escenario, a los nueve recibe su primer elogio en la prensa, hasta que se recluye en su ciudad natal a la muerte de Isaac Puga, actor cómico, esposo y empresario. Creó una compañía y puso el apellido Martínez Casado en alto no sólo en España sino en Puerto Rico, Santo Domingo, Venezuela y sobre todo, en México. Mientras existen libros sobre ópera italiana, artículos sobre las visitas de Sarah Bernhardt, Adah Menken o Fanny (Arrufat escribe La divina Fanny), se le rinde tributo a Eleonora Duse, existen páginas enteras sobre la rivalidad Galino–Gamborino y sobre cuanto actor o actriz extranjero pisa La Habana, esta bella, esbelta y estupenda actriz - de la que se dijo, "la primera actriz del mundo", cuenta, que yo sepa, con un esbozo biográfico de monseñor Eduardo Martínez Dalmau (1948) y para de contar.
Rine Leal – pródigo en detalles de Luisa en el segundo tomo de La selva oscura– consultó un manuscrito inédito de Luis Martínez Casado. Ojalá exista o esté en camino una biografía actual de Luisa.
Para los que intenten conocerla, en la biblioteca de Harvard atesoran, en versión digital, el folleto Juicios que la prensa de varios países ha dispensado a la compañía dramática española Luisa Martínez Casado. Tipografía La Universal, Tabasco, 1896, que comenté en La flecha II, pero ahora he releído y anotado y que reseña las críticas de sus actuaciones. Casi todas son elogios. También se relaciona su repertorio y –un detalle curioso– le da crédito a los traductores de sus textos, como Don Ventura de la Vega, que tradujo a Scribe, lo que habla ya –antes de Puga– de su precisa organización empresarial. El original catalán de María Rosa, de Guimerá, por ejemplo, fue traducido por José Echegaray, que sucumbe ante la belleza y el talento de Luisita y le escribe su primer personaje de importancia como dama joven en “Mar sin orillas”, recién llegada a la península.

Su único descalabro parece haber sido el Hamlet que hace con Burón, fracaso en La Habana, a su regreso según el Diario de La Marina. El biógrafo tiene que admirar muchísimo a Luisita, como la llama Rine, que la chiquea y disminuye sin querer, porque crea una compañía "española" en medio de la lucha por la independencia y se mantiene fiel al teatro mientras se encendía la hoguera. Pero valdría la pena descubrirla en su interior, más allá de la fervorosa católica, "artista y santa", a la que desde niña corresponde cuidar del “gorrión” en la enardecida obra en defensa de los voluntarios que su padre le escribe. ¿Algún día conoceremos a Luisa, librada del oropel romántico? Luisa que vira al revés un vestido para debutar en España. Luisa que elige “hacer las Américas” en lugar de continuar allí una vida de éxito y seguridad.
Incidentes sobran en la vida de Luisa que logró en tiempos de difícil comunicación, continuadas travesías con su familia y un amplio repertorio, pues como se señala en el folleto de Tabasco, se preciaba de no repetir función alguna. Luisa, que a finales del XIX actúa con su compañía en casi todos los poblados de Cuba. Luisa, todavía tan desconocida y solitaria.

Con permiso de Harvard, pensé que a muchos nos gustaría tener un autógrafo de Luisa que dedicó un ejemplar del folleto de Tabasco a la Sra. Doña Francisca Echemendía, en Santiago de Cuba, 1897.

Thursday, May 21, 2009

De Piñera a Witold


No he realizado un cotejo muy profundo, y ojalá la carta sea más conocida de lo que pienso. De todos modos, es un Virgilio eufórico, en 1959. Se encuentra en los archivos de Gombrowicz entre los libros raros de la biblioteca de Yale y pueden leerla en la colección por Piñera.

Friday, May 15, 2009

Estudios teatrales (l)

Hace rato que me gustaría comentar -aunque sea a manera de anotación breve– un libro, ensayo o un documento de interés para la historia del teatro cubano, que pueda ser leído y no sólo archi-citado. Este ensayo de Mitjans es ideal para empezar.


"Del teatro bufo y de la necesidad de reemplazarlo fomentando la buena comedia" es uno de los textos más citados en la bibliografía cubana. El estudioso de Milanés y de la Avellaneda, arremete contra el teatro bufo, a pesar de que "no aboga por la extinción del bufo si ha de realizarse con violencia". Cuando cita a Alberto Lista, que admiraba la gracia y el ingenio de Ramón de la Cruz pero creía que hay “costumbres demasiado bajas para que suban a escena”, señala ¡ Qué diría de nuestros saineteros¡ "Estamos en la senda peligrosa, en los abismos de lo grotesco y chocarrero, donde reina a sus anchas, como en incivilizada comarca, como en salvaje región, el arte bufo."

Aurelio Mitjans. (1863-1889). Estudios literarios. Colección de Memorias. La Habana: Imprenta La prueba, 1887. El único libro que publica en vida. Apareció póstumamente, por suscripción, que dirigieron Raimundo Cabrera, Francisco Calcagno y Rafael Montoro, con prólogo de éste, su Estudio sobre el movimiento científico y literario de Cuba(1890), que dejó incompleto y que es la primera historia de las letras cubanas hasta 1868.



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Estudios literarios Colección de memorias premiadas en varios certámenes Por Aurelio Mitjans

Thursday, May 14, 2009

Cuba y América

En lugar de mirar al Huff, me llamé al orden y se me ocurrió mirar la despreciada Cuba y América, que Raimundo Cabrera editó desde 1897 en Nueva York y luego en La Habana, en diferentes períodos y como siempre, con muchísimos críticos y cuya trayectoria es bastante fácil de seguir -- para quien se lo proponga en serio- en la colección de libros de Google. A lo mejor si hacemos una parecida, no somos enlazados por el Huff, ni nos traducen, ni nos mencionan en los blogs, pero cien años más tarde, alguien como esta escribana, se deleitará con la mayoría de sus notas, como yo con los artículos de Cuba y América. Entre los de mi especialidad, Luis A. Baralt escribió unas Crónicas de teatro y más adelante un tal Fructuoso. Estilo magazine, con ilustraciones y fotografías, también tenía anuncios y notas tristes como ésta.

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Thursday, May 7, 2009

Las noticias al revés

Hace rato que pienso que leo mal y ya no existen las reglas del periodismo que estudié o el mundo enloquece (yo también) o que está cambiando tan vertiginosamente que las ideas que van a la desbancada, cuesta abajo, libran el pataleo final. En la suposición que Yoani Sánchez – de quien La flecha habló antes que fuera la premiada bloguera que es hoy– fuera el diablo en persona (que no es) ¿qué importarían sus posts o sus libelos frente a las infinitas posibilidades que ofrece la internet para la diseminación de las ideas, la cultura, la ciencia o la técnica? Entonces hubiese blogs de médicos, deportistas y juristas que dialoguen o se fajen o discrepen de lo que dicen otros en cualquier parte de la tierra. ¿Por qué hay que advertirnos que es car0 o prohibitivo o exclusivo ? ¿Por qué atemorizar y no pensar en cuánta música, cine, documentos, archivos, pueden ser cobijados en internet? Este blog no me cuesta un centavo. A no ser que ponga una alcancía, tampoco me recompensa con nada material. Pero no tiene miles de lectores. Los que logran miles de lectores (y en la isla serían muchos) encontrarán espacios más sofisticados. ¿Por qué no? La internet -con sus controversias-- llegó para quedarse y estar al margen -por las razones que sean– tendrá su precio en el futuro.
Mucha gente quiere saber cómo viven los cubanos y no sólo los que escriben blogs y acceden a una plataforma, no sólo los periodistas, los literatos o la farándula sino los seres humanos que comparten un saber, una afición, un gusto, una disciplina o a los que sencillamente les gustaría probar con hacer un blog.
Pero las noticias están al revés. En lugar de comentar el estupendo concierto de Pete Seeger - que cumplió noventa años y abraza la causa de salvar el Hudson- nuestras miradas se dirigieron a una « visa» - controvertida o injusta– y en lugar de concentrarnos en la posible riqueza de una internet plural, le hacemos la guerra a una muchacha que se ha hecho famosa con su blog. ¿Y qué dinero o qué plataforma «paga» las estupendas fotografías de Orlando Luis Pardo que complace peticiones para aquéllos que desean recordar lugares y paisajes? ¿o los profesores e intelectuales que polemizan y discuten en kaos en la red?

Yo sueño con tener mi Flecha Post como el Huffington de Arianna. ¿Why not?

Friday, May 1, 2009

Marlon Brando en La Habana: 1948


Se discute si Marlon Brando vio la puesta en escena de El tranvía... el año en el que Cabrera Infante lo entrevista para Carteles, marzo 4 de 1956 ( “Mi amigo Marlon”), lo que no cabe la menor duda es que asistió al estreno de 1948, el más discutido del año. Modesto Centeno la dirige, la primera vez que la obra de Tenessee Williams se hace en español, con traducción de Roberto Bourbakis. El actor asistió a la representación y fue cortésmente saludado por los aplausos del auditorio. Hasta ahora mis pesquisas indican que no había ninguna puesta del Tranvía ....en el 56, aunque sí muchas del autor.

Ficha de la puesta de 1948. Dirección: Modesto Centeno. Traducción Roberto C. Bourbakis, Escenografía: Luis Márquez; Luminotecnia: Armando Soler; Sonidos: Prellezo; Musicalización: Raúl Suárez; Blanche: Marisabel Sáenz; Stella: Violeta Casal; Stanley: Sergio Doré; Harold: Eduardo Egea; Steve: Ricardo Lima; Eunice: Carmen Varela.

El Siglo. Viernes 9 de julio de 1948.

Lector anónimo: Esa foto y reseña vienen de la puesta en escena que Modesto Centeno dirigió con Marisabel Sáenz y Violeta Casal y es correcta la fecha. Sí, yo recuerdo que quedó marcada como el evento teatral del siglo. Y hay graciosas anécdotas sobre Marisabel que según decían entraba en una especie de trance al actuar y le tomaba mucho tiempo, después del cierre de la cortina, para volver a ser ella misma.
Más tarde, ya por el 1956-57. El Patronato del Teatro, la volvió a presentar, magistralmente, con María Brenes. Fela Jar hacía de Stella y si mal no recuerdo fue Angel Toraño el que hizo de Stanley. Recuerdo esto, porque Adela se estaba afilando los dientes para que le dieran ese papel y se había rumorado que se lo iban a dar a Minín Bujones antes de asignárselo a la Brenes, y Adela comentó que había sido una buena decisión porque al menos María Brenes de Forcade habiá vivido en Norteamérica, asociada con La Voz de las Américas, y podría tener la noción de una americana. Como se sabe, Adela vivió y estudió en New York y la alusión le venía como anillo al dedo para expresar su descontento al no haber sido elegida para el papel. María le entró con ganas al papel y la cosa quedó extraordinaria.

Queridos lectores: De todas maneras, la fecha de hoy es la correcta, un año después de la de Broadway.

Thursday, April 30, 2009

El archivo y los blogs


Todo el mundo aspira al diálogo alrededor de sus blogs. Que se comenten, que tengan utilidad. Algunos envían por e-mail cada una de sus actualizaciones como un recordatorio permanente y a veces obsesivo (a lo mejor porque en Cuba el e-mail es el instrumento más poderoso), otros se limitan a escribir, muy pocos satisfacen peticiones.
La Flecha, cuyo post más antiguo data de agosto 13 de 2006, cuando empezó la furia de los blogs, ha probado varias ideas -algunas abandonadas en el camino- como la de YouPublish, después de oír la intervención de uno de sus ejecutivos en el que publicar era algo así como vender chorizos. Me gusta la red, su democratización, el amplio e infinito acceso a la cultura y la información que proporciona (hay seis Ediciones de la flecha en Scribd) pero todavía no me reconcilio con la idea de que al lector le "caiga" o le "bajen" un texto que no ha buscado sino se ha tropezado por el camino.
Hay blogs que de manera callada, sin hacer ruido, hacen un trabajo maravilloso. Entre ellos, el de Anna Veltfort: Cuba: el archivo de Connie. El otro día, en búsqueda de material de los 70 y para citar con propiedad ( y desenmarcarme de paso de la ola de citas al descuido que he leído últimamente), encontré en el archivo mucho de lo que necesitaba. No tuve que salir de la casa. Con sólo mover el cursor y a la vuelta de un clik, tenía mis Verde Olivos y mis RC. Sólo el que ha digitalizado algún material, puede valorar el trabajo y la paciencia que supone. Sin contar la luz larga de quienes conservaron tan valioso material. Otra vez, gracias Connie.

La fotografía es del blog de Lucía F. Segura, alojado en Wordpress, que ha podido ordenar sus entradas por orden alfabético.