Ediciones de la Flecha

Ediciones de la Flecha

5/22/13

Catalina en el candelero

Por razones para mí incomprensibles,  una entrada de hace cuatro años ("Lectura dramatizada") está entre las más leídas de los últimos treinta días. Catalina Lasa está en el candelero. Más o menos por las fechas de "Una rosa para Catalina Lasa", guardado desde entonces,  Catalina ha sido objeto de novelas, entradas de blogs, testimonios, aparte de los estudios dedicados a su "casa" en los libros de arquitectura  de  Enma Alvarez Tabío o  La Habana deco de Alejandro G. Alonso. Con seguridad, una biografía debe estar al caer.  Hay muchas promesas. Se cae por su propio peso.
Por ese interés y porque no está entre mis planes, Catalina viene a cuento por lo muy ligadas que en los  primeros años de la República  están  la crónica teatral  y  las  "sociales". Antes de Enrique Fontanills (según Dulce María Loynaz una institución antes de su marido) hubo muchos otros. Era  ineludible mirar más a la platea, los palcos y el grillé antes que a  la propia escena que desgraciadamente interesaba poco.
José Antonio Ramos dijo que se iba al teatro a admirar la toilette de las señoras.  En Escritos de teatro: crónica, crítica y gacetilla, seleccioné una pequeña muestra del estilo florido del «maestro» y de otros menos conocidos. Se "levantaba acta" del selecto público asistente. En Cuba y América hay algo de las idas al teatro de  la "siempre hermosa, elegante y triunfadora" Lasa. Aparece en las galas, los almuerzos, beneficios, casada con Pedro Estévez en las crónicas de Ramiro Hernández Portela. Se avisa que  recibe los lunes en su residencia de la Calzada del Prado 73 o que dejaron La Habana para unas vacaciones en el central San Francisco, con las damitas Lilita Abreu y María Esperanza Estévez,  se encuentra en  los conciertos del coliseo de Dragones o en el beneficio al actor Carlos Duse.

No comments :

Post a Comment

Note: Only a member of this blog may post a comment.