Ediciones de la Flecha

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2/27/14

Del Irijoa al Martí

  
Teatro Martí 1901 en Cuba y América


Rafael Pérez Cabello, primer autor de un libro de crónica teatral (En escena. Crónicas y retazos literarios. La Habana: Imprenta El Fígaro, 1898), incluyó entre muchísimos grabados, el del  Irijoa, inaugurado el 8 de julio de 1884 y celebrado como el más fresco del país. Zerep lo describe con amplios detalles (el número de sus lunetas, fuentes y jardines ) y lo acompaña de un retrato de Felicia Crespo, viuda de su dueño, Ricardo Irijoa, a cargo del inmueble. Sin embargo, con su acostumbrada exigencia y profesionalismo, no celebró todo lo que vio allí y si le complace La mulata María, de Federico Villoch, con música de Raimundo Valenzuela a pesar de la paliza que recibió de La Correspondencia Militar – " ¿No es él, acaso, fluido prosador y fácil y sentido poeta? De esto último hay muy marcadas huellas en La mulata María. En la intencionada y graciosa letrilla que dice:«Rasca, Dominguito, rasca»–, totalmente desatinada juzga Al romper la molienda, de Ramón Barreiro, aunque comprende que será "muy productiva. Conozco, de sobra, al público llamado a presenciarla. ¡Tiene unas aficiones!...ya que a su juicio al pasar en un ingenio; y tener música, de Rafael Palau,"muy pegadiza, de sabor muy campestre, abundando en puntos del país". Ponderó a los mejores artistas de Irijoa, los más guasones y  distinguió a Lima, el eterno desplante".
En mi recorrido por la crítica, la crónica  y la gacetilla,  recopilé referencias al Irijoa no sólo como albergue de compañías líricas o "zarandajas bufas" al decir de Zerep, sino teatro dramático.
En 1901 se espera la llegada  allí de  Luigi Roncoroni con su versión de El Tenorio... y tres años después Fructidor (Adrián del Valle)  en su crónica para Cuba y América no es demasiado benévolo cuando escribe:

Los domingos, en este teatro, se dedican al drama fuerte, fuerte como el amílico y capaz de estragar el gusto más rudo. Los sábados es otra cosa, se recurre a un término medio, como si dijéramos aguardiente compuesto: se ponen en escena los dramas de Echegaray.

Ya renombrado Martí, destacan sus conciertos y su café-cantina así como las representaciones a precios muy baratos en los jardines, entre ellas, las últimas de Salas, director de la segunda vuelta de los bufos. El teatro de "las frescas brisas" lo llama un cronista en comparación con el horno que era el Albisu. En 1902 actúa allí Teresa Mariani con su escuela "natural" mientras María Guerrero acapara el Teatro Nacional, pero en 1925, el Conde Kostia da cuenta de una malísima compañía de zarzuela que tiene más público que Esperanza Iris.

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