Ediciones de la Flecha

Ediciones de la Flecha

6/29/14

Precursores y prometeicos VII: Teresa María Rojas y Helmo Hernández

Si a alguien le corresponde por derecho propio una entrada en esta pequeña serie es a Teresa María Rojas, actriz y poeta, quien dio vida nueva al nombre Prometeo en Miami al crear el grupo de ese nombre. Empezó muy joven y en el año de esta fotografía –1956– hacía también televisión. El 14 de julio de 1956 se escribía sobre su debut en Imitación de la vida que, adaptada por Antonio Losada, reunía en "Un romance cada jueves" a la debutante con los consagrados Raquel Revuelta, Manolo Coego y sobre todo, Rita Montaner. La fotografía aparece en el libro de Juan Cueto-Roig sobre Raquel. Pero su actuación no pasó inadvertida para el crítico  Alberto Giró quien dijo que "vivió su papel con una intensidad sincera en su rostro".  Menos se escribió sobre Llama viva, una noveleta-teatral de John Steinbeck, que Francisco Morín puso en Prometeo y en la que actuaron  además Helmo Hernández, Manuel Pereiro y Eduardo Moure. Berta Martínez auxilió en la dirección y los Ozones realizaron la escenografía diseñada como el vestuario por Andrés. La sala quedaba en Prado 111, en los bajos de Radio Caribe. Se estrenó ese mismo 14 de julio.

"Entonces yo era virgen y en la obra, en la última escena, muy barrigona, tenía que sufrir dolores de parto, me comenta Teresa María. "Conseguí permiso para poder asistir a partos naturales en Maternidad Obrera y  hasta me dejaron entrar en cirugía y vi la operación de un embarazo intrauterino y además conquisté, sin proponérmelo, a dos enamorados ginecólogos... Helmo fue un compañero muy valioso para mi, me consentía y enseñaba. Ahí fue donde Andrés robó mi corazón, creó ambientes extraordinarios con trapos y juegos de luz... por una ventana entraban las estaciones como poeta que las pusiera en una cajita." La fotografía de Delito en la isla de cabras, otra puesta de esa época,  la utilizo en mi libro. Está con Eduardo Moure, "bellísimo, muy serio y miope, todos decíamos que él era el James Dean cubano. A mi me parecía flojito como actor pero era tan precioso que se le perdonaba con facilidad. Moure le daba muy buenos consejos a la niña malcriada y deslumbrada que interpretaba a Sylvia." No utilicé ésta  con Helmo porque aparece –con más resolución– en el libro de Morín Memorias de un teatrista cubano. Por supuesto que a Helmo Hernández  le correspondería otra entrada. Prometeo está lleno de su recorrido y de sus actuaciones, pero ya no puedo preguntarle.

Concluyo así "Precursores y prometeicos", con muchísimas ausencias, mientras reviso el libro, añado, corto y rectifico y quizás organice en Flickr la papelería que, como en este caso, tiene anotaciones al margen del director Francisco Morín.

No comments :

Post a Comment

Note: Only a member of this blog may post a comment.