Ediciones de la Flecha

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5/7/15

Auto de la pasión 1964

Aunque Luisa Martínez Casado y Pablo Pildaín representan en 1902 La pasión de Cristo, de José Julián Cavero, en el Nacional  –espectáculo de más de doce horas de duración–  por el que se interesó la crítica extranjera y fueron secundados por un elenco de cincuenta actores, cuando se piensa en un teatro de inspiración religiosa en el siglo XX, surge el nombre de Eugenio Florit, los  artículos y puestas de y sobre Paul Claudel  pero no el de Francisco Morín. Sin embargo, dirigió  en Santiago de Cuba en 1963, en uno de los salones de la Catedral de esa ciudad, el villancico Pastores de Belén  y en 1964 y 1965 el Auto de la pasión de Lucas Fernández.
Ezequiel Vieta y Beatriz Maggie,  a  finales de los cincuenta, lo invitan a crear el Teatro universitario de Oriente y el director comienza su contacto asiduo con un grupo de actores con los que monta obras de clásicos españoles y a los que inicia en las técnicas de actuación. Como este episodio, como casi todos los montajes suyos después de 1959, son los más desdibujados de su libro Por amor al arte. Memorias de un teatrista cubano, mientras investigué para  El teatro perdido de los 50... me propuse hacer una cronología de Morín. Sin embargo, como he tenido muchas  dificultades para hallar materiales y programas de las puestas de los sesenta, se ¿terminó? el libro pero no la cronología. Pero al revisar el cargamento de materiales varios que Morín me facilitó,  existe un libreto del auto de Fernández, fotocopiado de la biblioteca del Ateneo de Madrid y algunas fotografías de la puesta, por lo que adelanto datos que corresponderían a la cronología y sobre los que escribió en extenso Yolanda del Castillo en “Francisco Morín: su labor teatral en la Universidad de Oriente y en Santiago de Cuba”. Su atrevida incursión –a contracorriente con la escena de su época–  contó con el respaldo del párroco Vicente López, entusiasta por hacer teatro dentro del templo. Del Castillo, que interpretó en  el 65 el personaje de María Magdalena que estrenó Alice Blair, recuerda el escenario construido en el altar mayor de la Catedral, el vestuario, las pelucas facilitadas por los feligreses y la intervención de la música. En un programa  ¿1964? aparecen los nombres de José Montánchez (San Pedro), José Vázquez (San Dionisio), Raúl Rivera (San Mateo), Eugenio Vega (Jeremías), Tanía Moreno (Cleofás), Yolanda del Castillo (Salomé) y Magdalena (Alice Blair) y un reparto de más de cuarenta actores. Se utilizó la música de La pasión según San Mateo, de Bach y los himnos Vexilla Regis y el  Adoramus te Christie, por el coro de la Catedral. Raúl Rivera fue el asistente de dirección y en las notas se consigna que “en sutil dialogar, los personajes comentan patéticamente, la muerte de nuestro redentor Jesucristo” en esta pieza del siglo XV cuya " emoción dramática y el realismo de la expresión la sitúan entre las mejores piezas del teatro religioso español.”
El municipio de cultura que prometió las luces las trasladó a otra parte a última hora, por lo que un  único reflector propiedad de la iglesia iluminó el altar mayor y parte del escenario. Según Morín dio al espectáculo “una extraña religiosidad”.

El artículo de Yolanda del Castillo aparece en el tomo II de con los textos del coloquio Celebrando a Virgilio Piñera organizado por Yara González Montes y Matías Montes Huidobro. Plaza Editorial, 2013.


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