Ediciones de la Flecha

Ediciones de la Flecha

8/12/16

Diez años (2006-2016)

Cuando tuve al fin  mi blog,  el 13 de agosto del 2006,  había publicado en Gestos un conjunto de crónicas, recogidas inicialmente para la editorial Alarcos, con notas y artículos breves, pero ningún libro nuevo.  Ediciones de la Flecha comenzó en el 2010, después de diez años en los que investigué, releí, consulté y pensé en el teatro cubano. Un libro te lleva a otro. La mayoría  requiere  actualizaciones, otros se han fundido en el siguiente. 
Alguno ha tenido mejor suerte. Todos me han dejado satisfacciones. Conocer mejor en la distancia a Luisa Martínez Casado o conversar de las salitas y sus personajes  con Francisco Morín.  Ninguno ha cumplido su aspiración a cabalidad: dialogar con los interesados en el mismo tema.
De  investigar los procesos de creación, asistir a ensayos y festivales, y explorar el teatro vivo, me ocupé del libro, el manuscrito,  el documento, de conocer en persona a los teatristas y promoverlos por vocación y por responsabilidad,   me acercaba  con temor y muchas  dudas, a la historiografia, para intentar culminar un recorrido, dejar mi huella, seguir los pasos de otros, rescatar eso que con tanta levedad se llama memoria y no consiste en cuántas veces nos visitó la Bernarhdt o cuánto o mucho fuimos influidos por Arderíus, sin saber que otra vez elegía la asignatura más despreciada de las escuelas teatrales y los institutos de investigación.
Hasta aquí el blog ha sido un complemento, compañía,  alegría, una manera de hablar sobre mis preferencias  y las de otros y compartir  hasta dónde ha sido posible hallazgos y dudas. Sin embargo, mientras más me adentro en esta zona –Cuba: actores del siglo XIX  continúa Cuba entre cómicos... (con Manuel Villabella)– el blog es más una obligación que un juego, un deber y no un placer ya que pareciera rechazar esa temática, requerido de novedad. Muchos llegan aquí desde Facebook, donde como saben, se recomienda un texto, un enlace, pero no hay profundidad.
Tengo más proyectos que los que se han ¿terminado? en diez años y necesitaría otra vida para culminarlos, pero no va a quedar por mí. En Escritos de teatro... redescubrí al Conde Kostia y me quedé perpleja: el escritor  que más escribió sobre el teatro cubano tiene solo un libro póstumo, por encargo, con sus últimas crónicas, hecho para cumplir. En mi época se llamaban libros de consolación. También en  1850 José Agustín Millán culminó así la biografía de su amigo Francisco Covarrubias. La selva oscura, de Rine Leal, primer tomo, ha cumplido cuarenta y un años.Yo tenía  veintiocho y en una redacción desde donde nos miraba la giraldilla,  Noel Navarro me facilitaba los pasajes para ir al Escambray. Desde entonces hasta hoy, en los libros, viajo acompañada de esos recuerdos.
Pero el país y el mundo son otros. En el Escambray, en La Macagua,  está Roberto, en el fin del mundo, actor de primer nivel,  gana 640 pesos y lo prefiere porque se hace teatro "realista". Si se aburre mucho, juega a Call of Duty. Y en Miami o La Habana, en dependencia de Jet blue, reside Legna, escritora premiada, que extraña su i-phone 5 y cree que todo el mundo reside en Facebook.

Algún día ellos también se aburrirán de sus video-juegos, el i-phone 5 será, si no lo es ya, obsoleto y querrán saber quiénes fueron Rine Leal y el Conde Kostia. Pero antes que el blog muera de muerte natural, es mejor cerrar la tienda. Confío en Way Back Machine si hay algo que recuperar. Les agradezco a todos  y  como la flecha es adictiva, en algún momento I'll be back.

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