Ediciones de la Flecha

Ediciones de la Flecha
Un nuevo libro

3/24/24

Termina hoy en Miami el VIII Festival Casandra

Yvonne López Arenal, Ivanesa Cabrera, Lillian Vega. De pie Loipa Alonso.
Yvonne, Ivanesa Cabrera y Lilliam Vega leen fragmentos del texto. Loipa Alonso de pie hace la presentación.
Yvonne López Arenal durante la lectura

C
on espectáculos de Argentina, España, Italia, México, Cuba y los Estados Unidos y desarrollado en varias sedes –entre ellas el excelente teatro Sandrell Rivers y el centro Koubek– el  Festival Casandra, organizado por Ingenio Teatro en la ciudad de Miami,  termina su octava edición. Combina con mucha delicadeza  actividades de interés general (lanzamiento del libro Boleros prohibidos, La Habana sin Olga Guillot, de Armando López, una puesta de El gato con botas para los niños)  con hechos más específicos de la profesión y fomenta el diálogo como si se tratase de un encuentro entre  antiguos amigos. Aunque solo estuve cuatro días, me bastaron para sentirme parte de un grupo de artistas presidido por Lilliam Vega, fundadora de Ingenio y un equipo fraternal y entusiasta integrado por mujeres, su productora, Loipa Alonso, teatróloga y muchas otras que encontrarán en los programas y las reseñas que seguramente salieron ya. 

Un punto y aparte el estreno de Burdel. El ojo azul de Raquel Carrió con dirección de Lilliam Vega, un espectáculo que combina texto, música en vivo y  proyecciones. Un burdel a punto de cerrar. Con su clausura, se evocan  los anhelos y sufrimientos de varias mujeres  atrapadas en su atmósfera evocadora y soñolienta. La música de Héctor Agüero y el conjunto en vivo añade vivacidad y color a la puesta en escena. 

 Volveré sobre este con material de otros colegas, porque este año  el Festival me honró como su "invitada de honor". Como el acto se volvió un coloquio  muy animado entre Adhiel Quintero, teatrólogo, investigador y escritor radicado entre Colombia y Estados Unidos, el público y esta servidora,  olvidé (creo) agradecer en primer lugar a Lilliam Vega, directora de Ingenio y del festival, a Loipa Alonso, a todas las recipientes de ese honor en las ediciones previas, a Flora Lauten, por tantos años en nuestras vidas como maestra, actriz, directora y en mi caso desde los lejanos días en que junto a Carlos Espinosa Domínguez publicamos el Libro de La Yaya, su libro. Y a las Casandras del público, a todas esas que se atreven a decir lo que vaticinan o piensan pese a lo que les pueda suceder. 

 

 Tres actrices leyeron fragmentos de  Una rosa para Catalina Lasa. Yvonne López Arenal (responsable de su primera lectura también en Miami en 2009), Ivanessa Cabrera (pude oír los pregones de la obra cantados por una voz maravillosa) y Liliam Vega (que apresó ese sentido medio irónico que pensé siempre para momentos de Catalina, en medio de lo que dice para sí y para el otro, el espectador). Es una experiencia humana increíble, tan gratificante que me entraron ganas de ser dramaturgo de verdad y no ocasional. Yvonne me sorprendió con un texto muy fundamentado sobre la obra, que integró su tesis de graduación en FIU. Amiga, profesora, actriz y directora, Catalina...  le debe mucho a su interés y su talento. Gracias a todos y al público de esa tarde.

Escribí la obra para mi hija y nunca la pudo representar, así que mientras leían la imaginé en el escenario o en su balcón, como dice el texto. Se dice fácil pero son veinte años y tres sin Broselianda.

 

                                                Quintero en su presentación al público.

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