Ediciones de la Flecha

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Un nuevo libro
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6/16/15

Adela Escartín en dos tomos


Fotografía de Mila Ocaña
  Un día grande para el teatro español y el teatro cubano, dijo Juan Antonio Vizcaíno, al presentar un libro biográfico de su autoría, Adela Escartín: mito y rito de una actriz, recién editado por Fundamentos. Aquí sus palabras en la feria del libro de Madrid. Por más de veinte años, el estudioso y profesor de la RESAD, ha trabajado en el rescate de la vida y creación de la actriz, que ha calificado de una  "victoria contra el olvido".  
“Actuar es como escribir en la arena o en el agua”, declaró Adela Escartín en una entrevista para la prensa cubana. En esas palabras se refleja el sinsabor de las actrices y actores de teatro ante la condición efímera de su arte, siempre expuesto al olvido. Quizá por esa razón, resulten tan importantes los libros de Memorias para los grandes protagonistas del teatro: sus intérpretes.
Hoy sería un gran día para Adela Escartín, porque la memoria de su larga y fructífera vida no se ha perdido, sino que ha quedado prendida en las páginas de esta hermosa pareja de libros. Dos libros escritos al hilo de sus recuerdos y declaraciones; a la luz del testimonio escrito de sus críticos; y junto a las investigaciones que he realizado, como autor, para mejor enmarcar y contextualizar su rica trayectoria artística.
Hoy es un día grande para el teatro español y el teatro cubano, porque ambos recuperan para sus respectivas Historias, a una de sus hijas pródigas más brillantes: Adela Escartín, una actriz pionera que protagonizó una aventura artística excepcional, a ambos lados del Atlántico.
Aunque debutó brillantemente en el teatro español en 1943, con la compañía del Teatro Lara, (mientras aún era alumna del Conservatorio de Música y Declamación de Madrid); en 1947 decidió trasladarse a Nueva York, para continuar sus estudios en las prestigiosas escuelas de Erwin Piscator y Stella Adler. Entre 1950 y 1970 vivió y trabajó en La Habana, como primerísima actriz de teatro, TV y Cine. En Cuba supo mantenerse como primera figura de la escena, a lo largo de tres regímenes políticos diferentes: la República, la Dictadura y la Revolución. Tras su regreso a Madrid –acaecido por motivos familiares- su carrera continuó, pero en una categoría profesional completamente distinta.
Formar parte de la historia teatral de dos países, entraña también la posibilidad de un doble olvido; o al menos así debía pensarlo Adela. El miedo a ser olvidada tanto por unos como por otros, debió encenderse en ella tras su definitiva jubilación en Madrid en 1987. Tal vez por eso me propusiera, en diciembre de 1993, escribir sus Memorias; tarea que, hay que decir, acepté encantado. Durante los dos años siguientes la visité regularmente en su casa de Madrid todos los viernes, para trabajar juntos en el libro de su obra y de su vida.
Para Adela aquella experiencia fue una especie de sicoanálisis, a la par que una guerra contra el olvido. Ella hablaba tendida desde una de sus confortables hamacas, y yo tomaba nota en mi libretita de todo lo que iba diciendo, pues no me permitió nunca usar ninguna grabadora. Aquellas largas sesiones de cuatro a seis horas la dejaban exhausta; al viernes siguiente me comentaba que tenían que pasar dos o tres días tras cada uno de nuestros encuentros, para quitarse toda la impregnación que le había producido recordar aquellos tiempos.
En los últimos meses de su vida, me insistió en la importancia de que su libro se publicase tras su muerte, acontecida en agosto de 2010. Apelando a que había depositado toda su memoria en mis manos, me advertía (por no decir: “me amenazaba”) que si no llegaba a escribirlo, se me aparecería después de muerta, para venir a tirarme de los pies en la cama, y no dejarme dormir hasta que su libro se publicase.
Hoy, que es un día importante para la memoria de Adela Escartín, para la del teatro español y el cubano, además de para la Escuela de Arte Dramático de Madrid, (que recupera a través de ella y del libro de Pepe Estruch, parte de su historia), tengo que añadir que también es un día importante para mí, no sólo por haber visto materializado en estos dos volúmenes el resultado de estos años de trabajo, sino porque esta noche tendré la certeza de que ya puedo dormir tranquilo.
Aquí los enlaces a la editorial Fundamentos.

 Crítica del periódico ABC

Tomo I
Tomo II


9/28/14

Hilda Oates y Alicia Mondevil

Roberto Blanco las reunió en María Antonia, de Eugenio Hernández Espinosa. Alicia Mondevil a la izquierda, junto a Hilda Oates en  la imagen tantas veces reproducida, que resurge con la muerte de la primera  de las María Antonia. Roberto encontró su cuerda en muchas actrices, desarrolló toda la potencialidad de  Alicia, Susana Alonso, Elsa Gay, Lili Rentería  y tantas otras y también de  Hilda, con tanta fragilidad interior y tanta fuerza externa,  una antes de la obra y otra después. Roberto aprehendió con Morín, con quien trabajó como actor en Prometeo, la espectacularidad esencial que volcó en otros montajes  de finales de los sesenta como Lumumba o una temporada en el Congo, de Aime Cesaire. En María Antonia rompe con los estereotipos y la estampa del solar, los barrios populares y traslada la violencia de la vida cotidiana al escenario con decenas de bailarines, músicos y actores.
La fotografía  completa  la conversación de Zoila Sablón con Eugenio, en la que se menciona la puesta. Estuve  cerca de ella cuando viajó a Canadá a la primera edición del  Festival de Theátre des Ameriques, por la osadía de María Helene Falcon en 1985 y sé que escribí pero no encuentro el recorte. Roberto Blanco la retomó después de catorce años, según sus palabras en esta entrevista y artículo,  porque estaba  viva y los actores la acometieron como si la hubiesen dejado de hacerla ayer, y estuvo entre sus planes retomarla desde la creación de Irrumpe,  aunque en el festival, por obra quizás de un escenario a la italiana, muchos espectadores y periodistas apreciaron sólo lo externo y la compararon con CarmenPorgy and Bess y West Side Story. Carmen caribeña. Un poco después será "María Antonia: wa-ni-ilé-ere de la violencia", el artículo con el que Inés María Martiatu fue premiada en la revista Tablas. Ella le imprime a María Antonia,  escribe Martiatu, una "majestuosa sobriedad que la aleja de todo pintoresquismo". También Mondevil otorgó al personaje con sus súplicas y ruegos esa serenidad interior.

7/28/14

Myriam Acevedo: el mapa de La Habana

Por los años noventa mis hermanos me mandaron desde Miami un mapa de la Habana. Jorge * y yo lo queríamos tener desde hacía años. Jorge se posesionó inmediatamente del trazado, que nos trajo tantas reminiscencias y tantos amados recuerdos.
Yo inmediatamente fui a nuestra calle Súarez, Jorge, a su barriada del Cerro (Vista Hermosa entre la Rosa y Lombillo, cerca del parque Tulipán, su casa). Allí nació y se crió.
Yo me fui, tomando por la calle Súarez hasta el cuartel de San  Ambrosio y de ahí a Tallapiedra. La bahía estaba a dos pasos de nuestra casa…

Después hice el recorrido de mi casa a la Academia de Arte Dramático en Rastro y Belascoaín.
Es un recorrido para mí significativo, me explico. Fui a estudiar  piano a la Academia de música, y al mismo tiempo, entré en la escuela de Arte Dramático. Adolfo de Luis me presentó al examen de admisión, me había visto recitando y me incitó a presentarme con una poesía de Santos Chocano “La fuga”. La operación era muy kitsch, pero dio sus frutos. Entré en la Academia de Arte Dramático por todo lo alto.
El piano me resultó muy duro, y lo dejé a la mitad del curso, pero en cambio, me gradué en la Escuela de Arte Dramático.
Descubrí que la calle Gloria me llevaba derechito a la Academia en sólo trece cuadras, este número lo recuerdo perfectamente, y ahora lo comprobé mirando el mapa.
Siempre he tenido debilidad por la urbanística, y seguramente fue ésta la causa por la que descubrí  que llegar a Belascoaín atravesando el centro de La Habana es más largo  y que Gloria me llevaba directo.
Me gustaba mucho ese recorrido porque iba siempre mirando las casas mientras trataba de descubrir algún curioso.
Otro recorrido que seguí en el mapa fue el camino de mi casa al Instituto de La Habana. En  invierno Alberto y yo salíamos casi de noche para ir al Instituto pues las clases comenzaban a las ocho. Tomábamos Súarez hasta Monte, atravesábamos el parque de la Fraternidad, cruzábamos el Teatro Martí y llegábamos al plantel.
Otro que  pocas veces hice a pie fue el de la casa de Julia Astoviza en la calle Inquisidor. Veo en el mapa que está como a dieciséis cuadras. Casi siempre iba en tranvía, creo que tomaba el Luyano-Malecón.
Después estaba el  usual a La Habana Vieja que hacíamos  Lilia y yo, o Lilia, Alberto y yo, ya que se iba a comprar a Muralla, al barrio de los judíos, casi siempre bajo un sol que rajaba las piedras.
Allí en Muralla, en las quincallerías y las tiendas, se compraba telas, abanicos, prendas, un sinfin de cosas. Lilia era experta en comprar bueno y barato. La ropa de mamá, Lilia, Alberto y la mía se cosía en casa.
Después hice el recorrido por el Paseo del Prado hasta el Malecón. Prado arriba, Prado abajo.
¡Qué bello el paseo del Prado !
¡Qué bella nuestra ciudad!

* Jorge Carruana. Pintor y diseñador, compañero de Myriam desde finales de los sesenta.  Este texto es parte del libro de memorias de Myriam Acevedo.

7/22/14

Myriam Acevedo inédita


Hoy hace un año  Myriam Acevedo murió sin despedirse. Después de la exitosa gira europea de La noche de los asesinos, de José Triana  en 1967, se establece en Italia con el pintor Jorge Carruana y se inserta en su vida cultural: colabora con grandes figuras –Luigi Nono y Luca Ronconi–  y crea como en El Gato Tuerto, sus espectáculos, su dramaturgia del actor. De niña estrella de la Corte Suprema del Arte a  figura de ADAD, Patronato del Teatro y Prometeo, deslumbra con Las criadas en 1954, pero viaja a Nueva York en busca de otros horizontes para regresar  a La Habana  en 1960 a interpretar grandes personajes. También, como le confió a Tania Quintero   en la que sería su última entrevista, escribía un libro.
A partir de su muerte, Diana Caso García y Xerxes Carruana, hijo del último compañero de Myriam, el también diseñador Carruana, recopilan, preservan, organizan y buscan el mejor destino para las fotografías, cartas, programas, recuerdos  y obras de arte de su legado. ¿Y el libro? Francisco Morín leyó capítulos que le llegaban por tierra y aire y con seguridad muchos de sus amigos conocen  fragmentos mecanografiados por su amiga argentina. Según Diana, son casi trescientas páginas  divididas en más de ochenta capítulos, firmados por la que nació Miriam de Jesùs de la Caridad Gonzàlez Acevedo Colina, fue Miriam y Myriam con la y griega. Un libro fantómico comenzado  en el año 2007 y que nunca dio por terminado. Viñetas, recuerdos, cartas,  vivencias de su iniciación y su trabajo en la radio, el teatro y la televisión,  Acevedo junta picaresca,  poesía y música, el mundo de su adolescencia y el de su adultez, con sus sueños y  pesadillas, pero no se concibe como el personaje principal. Los protagonistas  son otros, su madre, su familia, sus hermanos, el poeta amado, el amigo escritor, otros actores, los activistas por la democracia,  su país natal y sus ciudades, La Habana y más que Roma, el barrio de  Monteverde donde vivió.  Extenso y a veces disparatado, loco, travieso e inclasificable, La Flecha... ha escogido para recordarla no los mejores fragmentos del libro sino los más cortos y apropiados para el blog. Recordamos así a la actriz cubana que un buen día fue Myriam con la y griega sin más. A partir de hoy, gracias a la amabilidad de Diana y Xerxes, esperen otras entregas.

Revisado con algunas correcciones 1/31/2016.



7/6/14

Xiomara Palacio tras el retablo


Cucarachita Martina, versión de Abelardo Estorino. Foto tomada de La Jiribilla
Un documental de Alina Morante que disfrutarán muchísimo.  A Xiomara le ha sido otorgado el  Premio Internacional Mariona Masgrau del Festival de Títeres de Bilbao. Enhorabuena.

3/13/14

El cuarto de la actriz

Tomada de Cubadebate


Los cuartos de las actrices, para Aniceto Valdivia, el Conde Kostia, que frecuentó muchísimos, eran "casi siempre, un cuarto sin luz, que no penetra a través de ventanas de vidrios grasientos, con sillas de paja por únicos muebles, una tablita de pino blanco sobre la cual se ve un montón indescriptible de potes de bermellón, vaselina, vasitos, canecas de ginebra, y trapos que semejan sayas." Allí, "mezclados  los perfumes más diversos, voltea una bruma de polvos de arroz, de humo y microbios".
Mientras a Casal le interesaron la arquitectura y los telones, (el frontispicio rojo fileteado de oro iluminado por esa lámpara de luz eléctrica que hace «resplandecer los diamantes») y el olor nauseabundo que llega de la cazuela,  Aniceto es uno de los pocos que  evoca el interior del teatro. Por eso incluí "Los bastidores" en mi selección de Escritos de teatro..
El camerino de Candita Quintana, donde hablé con ella en 1970, y a donde la seguían tres gatos y la esperaban otros muchos, era un sitio atestado de objetos, bastante oscuro, con un solo bombillo. Alrededor del espejo y pegadas con chinches, fotografías de sus grandes momentos. Era muy diferente a éste, del Teatro Martí restaurado. Dentro de cincuenta años ya tendrá olores, pátina y  será habitado por fantasmas.

1/4/14

De Luisa a Rafael Calvo


Retrato de Luisa en el Museo Provincial de Cienfuegos
Más de dos años después de Luisa Martínez Casado en el paraíso, todavía tengo datos, historias y anécdotas que no incorporé al libro por  no alargarlo y porque los poemas –de publicarse completos– rompían la coherencia del relato. El mexicano periódico  El Tiempo, del 20 de marzo de 1889, sin más aclaración, publicó éste dedicado al actor español Rafael Calvo, que murió el año anterior. Escrito en Mérida –donde la compañía de Luisa pasó muchas temporadas– ella no necesitaba presentación entonces. Deseaba otra vida más perfecta "sin soñar un sueño que no acabe". La poesía la acompañó siempre. También la admiración por sus compañeros de oficio.



Es verdad Rafael, que en la otra vida
Encontraste descanso perdurable
Y ese descanso, di ¿sirve a tu alma
mejor que este luchar fiero, incesante?
El valiente guerrero que sucumbe
sin conseguir sus nobles ideales
ni hacerlos imperar ¿cómo en su mente
puede dar a su espíritu insaciable
con el descanso eterno, dicha y calma?
¿Es acaso que anhelos terrenales
se disipan al soplo de la muerte?
Ven, por Dios, Rafael, y que yo alcance
revelación tan firme y luminosa
Que entre el ser y no ser mi duda aclare;
Yo quisiera otra vida más perfecta
O, sin soñar un sueño que no acabe.

Luisa Martínez Casado
Mérida, 1889
El Tiempo, marzo 20 de 1889.

1/2/14

Cercanos días de Teresa María Rojas

Aviso 6

 Sabía que llegó a los escenarios casi adolescente como actriz, que hace grandes personajes, ha sido maestra, directora  y profesora emérita, pero no que Teresa María Rojas cargaba con su violín de Ingres entre bastidores, tejía su poesía  mientras desmenuzaba un libreto o componía el personaje. Y de la misma manera que nunca supe qué decirle a un actor cuando llegaba al camerino despues de los aplausos ("memorable", "inolvidable") y por eso nunca subí a decirle nada a nadie, enmudezco con los libros de poesía que me gustan. Los días cercanos (257 páginas, Eriginal books, 2013) tiene  tres enjundiosas notas de solapa, una fotografía, un pie de foto y
muchos poemas nuevos y rescatados de libros anteriores. En esta entrevista de Marlene Moleón  lo explica en pocas palabras. El libro es sencillo, que no simple, es hondo, que es más que profundo, y sobre todo, llega tan sin pretensiones, tan despojado, tan sin falsas credenciales, en un mundo donde pareciera que las condecoraciones y los grandes gestos han suplantado  la belleza de lo que  González-Esteva llama "brotes" soplados por un ángel, o quizás algún travieso eolo que ha alborotado los rizos y las palabras. La fotografía dice: "Teresa es habanera, pero piensa que todo el mundo es su pariente". Un libro que tiene y tendrá mucha aceptación. 
Fotografía de Eriginal Books

Lectura en la feria del libro
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9/17/13

Homenaje a Trinidad Rolando


Por Gerardo Fulleda León




Se dice fácil: 40 años de vida artística. ¿Y alguien puede aquilatar de un soplo los sueños, los contratiempos y los desengaños que reporta tal cosecha? Confieso no ser quien para responderlo; pero me vienen a la memoria
fragmentos de imágenes, retazos de conversaciones, múltiples planes, noches
de estreno con últimas funciones y los recuerdos me zarandean como a un barquito de papel en la tina del baño.

Pues hay historias que transcurren al lado de la propia y que llegan, sin uno darse cuenta, a formar parte de la de uno y por medio de las cuales se realizan también, algunos de nuestros propios anhelos. No he olvidado
aquella primera aparición de relámpago, por las cortinas del fondo lateral
izquierdo del Teatro Guiñol de Cuba, a mitad de La corte del faraón, en
aquella innovadora función de estreno de la puesta de Carucha Camejo. Una
muchacha joven y hermosa, como los antiguos retratos de mi familia, que con
su entrada en vez de truenos desató sobre los espectadores la dulzura de su
voz interpretando, con gracia y picardía: “La mazurca de la sombrilla” de la
zarzuela Luisa Fernanda, para robarme para siempre, parte del corazón, con
su actuación.

Corría el año 68 del siglo pasado, preñado de grandes acontecimientos
sociales, pero en lo personal el suceso anterior fue para mí uno de los más
importantes: quería que aquella joven actriz interpretara alguna vez mis
textos dramáticos. Un ángel del delirio debe haberme escuchado en aquel
instante, porque al cabo de los tiempos, hoy por hoy es aquella “aparición”
la que ha interpretado mas obras de mi cosecha.
En ellas y en otras muchas ha demostrado su profesionalismo ante todo riesgo
artístico. Se ha crecido con rigor y eficacia en uno y otro rol hasta
convertirse en una indispensable actriz de nuestra escena. Al privilegio de
su voz, le acompaña su temperamento, ese alto sentido de lo artístico y esa
fuerza de linaje dramático que sabe atemperar con ironía, buen gusto y
sobrada sensibilidad escénica.

No voy a enumerar ahora los numerosos roles interpretados a lo largo de su
carrera que le han valido el reconocimiento de la crítica y el publico que
la ha ovacionado en nuestros teatros y que se ha extendido en los últimos
cuatro años a escenarios internacionales de cuatro continentes, donde ella
ha actuado como figura central de una comedia musical: Lady Salsa, que
recorre con drama, bailes y canciones un panorama de nuestra historia social
y musical.

Solo citaré aquella jacarandosa y chispeante protagonista de Los cheverones
de José Barreiro, bajo la dirección de Miguel Montesco; la Emelina Cundeamor
del maestro Eugenio Hernández Espinosa y con realización del mismo que marcó
un derrotero; su impactante protagónico de La hija de Nacho de Rolando
Ferrer bajo la mano directriz de Alejandro Iglesias; el patetismo y lo
incisivo de su Samarkanda en Noches de satén regio de José Gabriel Nuñez; la
protagonista de Los cuernos de don Friolera de Ramón del Valle Inclán, con
puesta de Fernando Quiñones y la trágica mesura alcanzada con su Jabá de
Réquiem por Yarini, de Carlos Felipe.
Y por supuesto su conmovedora Atcide de Chago de Guisa, su caracterización
de un Ruandi que atesoró en la memoria y le valió elogios y premios; el
garbo con el que conducía la trama en Provinciana y, en lo máximo, la
creación de la Yiyiyi de Remolino en las aguas que escribiera para ella y
que en todas alcanzaran su esplendor bajo la dirección admirable de Tony
Díaz; gracias a la iniciativa del cual y en un inusual y hermoso gesto suyo,
nos encontramos esta tarde para agradecerle a Trinidad Rolando Portocarrero,
o mejor simplemente a nuestra Trini, por todo lo que nos ha entregado en su
vivir en escena, de ella y de nosotros mismos, con su integridad artística,
su dominio escénico y su talento.

Estas palabras del dramaturgo Fulleda León fueron pronunciadas en el año 2008, en el homenaje por los cuarenta años de vida artística de Trinidad Rolando.

8/5/13

Assenneh no hay otra

 
  Con esta muy poco conocida fotografía, la Flecha recuerda y despide a Assenneh Rodríguez, que tantas excelentes interpretaciones dejó en el camino en  todos los medios y  expresiones, el teatro, la radio, el  musical, el cabaré, la televisión y el cine. Dos años después será Medea en el espejo, de José Triana. Trabajó en De película, guión de Carlos Felipe, pantomima dirigida por Pierre Chaussat y En la esquina de los concejales, de Nicolás Dorr con el Conjunto Dramático Nacional.  Y los que no fueron al teatro recordarán su labor de «extensión teatral» junto a  Alden Knight y sus espectáculos de poemas y canciones de Nicolás Guillén.  Y sus muchísimas incursiones en la radio y la televisión. Original, dúctil, sincera y popular, no hay otra como ella. 

Pie de foto: Asenneh Rodríguez, Teresa María Rojas Yolanda Arenas, Lyda Triana y Migdalia Diez (izquierda) en Carina, de Ferdinand Crommelynk. (4 de octubre de 1958). Formaron parte del elencoTeresa María Rojas/ Yolanda Arenas, Roberto Blanco, Julia Astoviza, Raúl Xiqués, Ana Viña, Silvia Brito, Tussy Caveda y Lyda Triana, entre otros. Música de Miguel García. Sala Prometeo. Dirección de Francisco Morín. El programa de la puesta en el Archivo Digital Cubano, colección de Teresa María.
 
http://cubantheater.org/digitalobject/13507

Disfruten de su presencia, ritmo e inteligencia en este fragmento de Patakín, de Manuel Octavio Gómez y en You Tube, por suerte, su memorable Un día en el solar, de Eduardo Manet. 

Patakín 

 
Nota de septiembre 13. Rectificación del pie de foto, miles de disculpas.



5/14/13

Memorias: Celebrando a Virgilio Piñera

La memorable fotografía de Mario García Joya
Acaban de aparecer dos tomos de las memorias del congreso Celebrando a Virgilio Piñera, editado por Yara González Montes y Matías Montes Huidobro, con   los textos presentados al  evento, celebrado en Miami  el pasado año y organizado por el Instituto Cultural René Ariza, presidido por Montes Huidobro.  Emil Volek sobre José Antonio Ramos, y  un homenaje a Lesbia O. de Varona –bibliotecaria que se sumó a la celebración y da cuenta de las valiosas colecciones de la Herencia Cubana– abren el volumen que incluye  un conjunto  de textos sobre autores del exilio, Julio Matas, Raúl de Cárdenas, Iván Acosta, Manuel Martin, José Corrales, Pedro Monge Rafuls, Dolores Prida, Ernesto García, Marisel Mayor, Julie de Grandy, Yvonne López Arenal, Cirstina Rebull y Nilo Cruz así como tres ensayos dedicados a José Triana,  bajo la premisa que Virgilio Piñera es la figura unificadora, cuya vida y obra trascienden  los límites de la insularidad y el exilio, como si fuera, escribe Montes Huidobro, "el contrapunto que nos une".
El  tomo II se centra en la figura de Piñera. Un amplio espectro temático nos lleva de "Piñera dentro de su contexto histórico" (Alejandro Armengol "Elogio de los cobardes") a Lillian Manzor "De homosexual marginado a ñángara: Virgilio Piñera en las tablas norteamericanas (1969–1987)" que indaga en  las puestas en escena del Teatro Dúo, Repertorio Español, Prometeo y Teatro Avante, realizadas en esas fechas en Nueva York y Miami, ya que a juicio de la autora, "durante el periodo de ostracismo y muerte civil de Piñera en Cuba, las tablas norteamericanas tuvieron la oportunidad de conocer su teatro, en inglés y en español, algunas veces  en medio de controversias e intentos de censuras." Ofrece datos sobre una tesis sobre Virgilio escrita por Sor Lucy Cardet, tan temprano como  1971, inédita hasta la publicación de Una caja de zapatos vacía por Luis González Cruz y otros muchos detalles, sin dudas, aportes al conocimiento de Piñera a partir de fuentes documentales.
En el acápite de los estudios comparativos se incluyen trabajos de Ernesto Fundora, Lourdes Batanzos, Andrew Bennet y Francisco Soto (sobre los enlaces entre Persecución de Reinaldo Arenas  y la vida y obra de Piñera). Estudios sobre su poesía y narrativa de César A. Salgado, Ileana Zéndegui, Rolando D. H. Morelli y acerca de distintos aspectos de su escena  por Antonio José Aiello, Morbila Fernández, Diana Alvarez Amell, Pilar Cabrera Fonte, Severine Reyrolle, Jesús Barquet, David William Foster y Luis González Cruz.  Su testimonio en "Virgilio Piñera en la encrucijada de la Revolución" es uno de los más valiosos, por su amistad con  Virgilio  y ser su editor en los Estados Unidos. Es uno  d e los pocos que leyó En esa helada zona, que reconstruye aquí  y cuyos bocadillos memorizó Julio Matas, que iba a interpretarla. El volumen culmina con el homenaje a tres  directores, Dumé, Francisco Morín y  Julio Matas y uno muy original –escrito por la actriz Yolanda Castillo sobre la experiencia de Morín en la Universidad de Oriente y Santiago de Cuba– al que alguna vez le dedicaré más espacio. Si Luis González Cruz adelanta que hay un antes y después de Piñera como hay un antes y un después de José Martí en la cultura cubana, Montes Huidobro, lo cierra con una evocación poética en "La vida es sueño: cartas son cartas" y la reproducción facsimilar de una tristísima carta de Virgilio, que no adelanto para que lean  el volumen.
Esta limitada nota –imposible reseñar tantísimos trabajos y menos, discutir con algunos– intenta dar cuenta de un valiosísimo esfuerzo. No ha sido un homenaje más, sino un aporte porque hay Virgilio con o sin centenarios.   

4/26/13

Yvonne López Arenal: ¿qué tiene Lala Fundora?

FOTOGRAFÍA DE ULISES REGUEIRO
 Yvonne López Arenal es la intérprete de Lala Fundora en la puesta de Alberto Sarraín de Contigo, pan y cebolla, de Héctor Quintero en Akuara Teatro en Miami. Hace tres meses que estrenaron y todavía tiene público.  Interesada como pocas por los autores  cubanos y dramaturga ella misma además de actriz  –ha montado  El súper, de Iván Acosta y Réquiem por Yarini,  de Carlos Felipe durante su etapa en Los Angeles y en su sala Avellaneda (de Akuara) obras de   Alberto Pedro y  Rita Martin y proyectos propios como Gaviotas habaneras, su familaridad con dramaturgos tan diferentes, le otorga una perspectiva otra a la actriz. Cuando faltan escasas funciones para que baje de cartel, le pregunto por el enigma y el placer de interpretar un personaje tan vivo en la memoria.    

 De  lejos me ha sorprendido que un personaje escrito hace  más de cuarenta años haya tenido aceptación en Miami en un contexto tan diferente. ¿Qué tiene Lala Fundora?

Esa misma pregunta me hago yo, ¿Qué tiene Lala Fundora?

Lala es una protagonista, una heroína cotidiana, conmovedora. Nació con una estrella destinada a quedarse para siempre en las tablas y en la memoria colectiva. La lucha de esta mujer por sacar adelante a sus hijos, a su familia, paraliza al espectador, es una sufrida madre, pero es también la eterna optimista, es simpática, es una fuerza de la naturaleza.  La gente vibra con ella desde que dice la primera palabra. Lala es el resultado de la capacidad que tuvo el autor para crearla, única, sui géneris y a la misma vez cercana a tantas madres que conocemos. Es un personaje con carácter, muy realista, bien construído, con una historia que nos resulta familiar.


Carlos A. Pérez e Yvonne López Arenal  (Fotografía de Ulises Regueiro)
A mí desde lejos, los tres meses de permanencia en cartel de la obra, en una ciudad con tantas otras ofertas culturales, me reafirma en que habría que valorar el llamado costumbrismo de otra manera. ¿Estás de acuerdo? Se ha hablado de costumbrismo, de vernáculo ¿No será que es sin más una obra excelente? ¿O es que su apelación sentimental y de melodrama ofrece al público pocas dificultades?

Ha sido un acierto la selección de esta obra y se lo debo a nuestro director. Es una obra que reúne muchos factores. Ante todo, en su género, que para nada pienso que es menor, es única, no hay concesiones al mal gusto, ni al chiste barato. La gente se reconoce en los personajes. Contigo pan y cebolla es una joya de nuestro teatro, es lo cotidiano en una dimensión que pocas veces se alcanza, eso la distingue y las personas lo perciben. Los personajes están bien construídos, descubres de manera sutil quiénes son. Para nada, me parece que apele a fórmulas de un facilismo melodramático. Su maestría consiste en lograr un arte que eleva a los actores y al público a un nivel pocas veces alcanzado. Sin perder la riqueza de lo popular, coloca al teatro costumbrista en la categoría que merece y el público lo aprecia. En el teatro de Héctor Quintero prevalece la condición de la inteligencia humana, sus historias rondan al ser humano ligado a la familia,  la sociedad y a su cultura. A la misma vez, tiene una universalidad que la induce a lo comprensible, las acerca a cualquier pueblo, independientemente de los rasgos inherentess que la identifican con nuestra cultura.


3/28/13

Elvira Cervera: una estrella

De izquierda a derecha, Raquel Revuelta y Elvira Cervera
Esta pequeña nota publicada en la revista Prometeo 22 de 1950 presenta a la actriz  Elvira Cervera, la que despedimos hoy después de una larga y ejemplar trayectoria como actriz, profesora, maestra, e incansable luchadora por la integración racial de los actores negros y de todos los colores en los repartos cubanos, aquello que Ricard Salvat consideró una conquista: el reparto interracial. Aunque una  actriz negra hizo Julieta y otra, Bernarda, Elvira no estuvo satisfecha y aspiró a más: intentó vencer los estereotipos, acabar con los prejuicios que vivió en carne propia. "Lograr un cambio de actitud que permita valorar  a un actor  o una actriz independientemente del color oscuro de su piel".
 Es un  recuerdo, no una curiosidad porque lo que dice en  1950 lo mantuvo siempre. No consiguió ser una estrella radial, entonces. Muchos se asombraron de que «hablaba bien», comenta en esta nota anónima, que imagino tomada de alguna entrevista de la época. Con Antes del desayuno, de O'Neill, con el grupo GEL (Grupo Escénico Libre)  se reafirmó esa "recia personalidad" de los tantos personajes que interpretó y de las muchas asambleas y reuniones donde alzó la  voz que hoy se apaga, con tanto que queda por hacer.

12/12/12

Raquel y otras noticias


Por Juan Cueto-Roig

 Nunca he puesto en duda la legitimidad de mi admiración por Raquel Revuelta. Está fundamentada en su arte interpretativo, su magnetismo y su belleza. Sin embargo, a veces me he preguntado si mi empeño en exaltarla, se debe sólo al cariño y a la amistad que casi desde mi adolescencia me unió a ella. Pero cuando leo palabras como las que transcribo a continuación, en un reciente artículo titulado "Raquel Revuelta, en el espejo de la memoria", de Norge Espinosa Mendoza, un poeta, dramaturgo y crítico teatral, nacido en 1971, que no la conoció en su época de mayor esplendor, ni pudo ver las grandes obras que interpretó en la televisión en las décadas del 50 y 60, ni las que protagonizó en el teatro en esas épocas, confirmo que mi devoción hacia ella está más que justificada.

 EXTRACTO DEL ARTÍCULO DE NORGE ESPINOSA MENDOZA

«Raquel Revuelta fue, a lo largo de su extraordinaria carrera, mucho más que el rostro seductor de Un romance cada jueves. Si a ese famoso programa televisivo debió buena parte de su popularidad y reconocimiento, alternaba con tales emisiones la subida a las tablas para no perder el contacto real con un auditorio ante el cual ella fue Juana de Lorena, Chen Te, Madre Coraje, Santa Juana de América, o una de las tres hermanas. Laurencia enFuenteov ejuna, Laura en La casa vieja, Doña Luciana en El becerro de oro, Alissa en Comedia a la antigua… son otras páginas de ese álbum que ella respiró y nos legó, intercalados entre los arranques de su inolvidable Doña Bárbara y los arrebatos de Lucía y Cecilia, a las órdenes de Garriga o Solás. El tiempo, que suele ser el más cruel espectador, nos arrebató la posibilidad de verla en otros papeles, y no deja de ser irónico que su última presentación teatral haya sucedido en México, encarnando a una especie de diva en retiro. Como sucede con muchos grandes actores, Raquel llegó a sentir el ahogo de enfrentarse cada noche al lunetario, y sus labores como directora, profesora o funcionaria fueron desplazando a la actriz que, dondequiera que fuese, seguía siendo reconocida por encima del olvido y de los años de aparente ausencia. Pero ese desplazamiento es solo una nota biográfica. Ella era la Actriz, hiciese lo que hiciese. Las fotos que de ella vemos, donde esplende en varios de sus mejores empeños o sonríe junto con su madre y su hermano Vicente, nos lo dejan saber sin arrogancia.
Los que llegamos a conocerla, los que sabemos señalar en qué butaca de la primera fila de la sala Llauradó prefería sentarse para dirigir ensayos o ver alguna puesta en escena, recordaremos su paso más o menos ingrávido, y la fuerza de esa mirada que era capaz de paralizar todo a su alrededor. Más que una mujer fue un carácter, y de eso provienen las anécdotas que, para bien o mal, insisten en retratarla de manera extrema. Una actriz talentosa, al referirse a ella hace algunos años, empleó el término “controversial”. Y quién duda que lo era. Escondió armas durante la lucha contra el batistato, salió en defensa de sus actores cuando vino el tiempo gris de los 70, manejó con mano dura el repertorio y los elencos de Teatro Estudio. Renunció a una vida de mayor fama en México para salir, tarde por tarde, a su balcón para contemplar La Habana. Murió para que, entre otras cosas, pudiéramos entender desde su ausencia que la capital y el país perdían a uno de sus mitos más espléndidos… Las actrices y los actores de verdadero genio dejan una estela que, acaso sin saberlo, heredan hoy otros intérpretes: discípulos de lo que ellas y ellos nos regalaron como ilusión.
Raquel Revuelta nos mira ahora desde el espejo que es la memoria. Mirémosla como quien la aplaude, admirémosla como quien le entrega un nuevo ramo de flores, bajo la lluvia habanera que puede ser una ovación.»

11/14/12

Raquel en la escena 1949


 En 1949 Berta Maig dedicó su habitual sección de la revista Prometeo a Raquel Revuelta (1925-2004) que nació un 14 de noviembre. Antes fueron entrevistadas Rosa Felipe, Gina Cabrera, Ana Saínz, Minín Bujones y Violeta Casal, entre otras. Raquel tiene veinticuatro años  pero se habla no sólo de su juventud y su ambición, sino de su temperamento dramático y sus preferencias escénicas. La Flecha la recuerda.




Figuras de nuestra escena
Por Berta Maig



Raquel Revuelta es habanera y sus primeros pasos teatrales los dio con la Compañía de Enriqueta Sierra, aunque ella considera que su comienzo en el teatro fue su actuación en Espectros de Ibsen para ADAD hace cuatro años exactamente.
En estos cuatro años Raquel ha realizado una magnífica labor y se ha mantenido como una actriz de gran vocación y raro temperamento dramático que ha obtenido grandes triunfos en papeles difíciles. La lista de las obras en que ha tomado parte pricipalísima, aumenta sin cesar. A puertas cerradas y Juana de Lorena, para ADAD, La dama del alba, Todo un hombre, La infanzona, El hombre, la bestia y la virtud, donde por primera vez la vimos en una caracterización cómica y Teresa Raquin para el Patronato del Teatro. La representación de La vida es sueño, de Calderón de la Barca, en el Colegio de Belén, tiene para Raquel una significación muy especial, muy inolvidable: fue durante los ensayos que conociera al que hoy es su esposo, el conocido actor, director y recitador, Eduardo Casado.
Recientemente actuó en Monserrat, la bellísima obra de Emmanuel Robles sobre un dramático episodio de la historia a de Venezuela, donde interpretó el papel de La Madre. En enero próximo actuará en Yerma, de García Lorca, para ADAD, cumpliéndose así su gran anhelo, pues Yerma es una de sus obras favoritas. La otra es La dama del mar, que también sueña poder interpretar algún día. Heinrik Ibsen es el dramaturgo de Raquel.
Nuestra bella entrevistada confiesa que prefiere lo dramático, aunque le gusta mucho hacer papeles cómicos. Se dispone muy pronto a estudiar el papel principal de la obra en un acto de Tennessee Williams, El pleito de las petunias pisadas (que estrenará próximamente el Grupo Teatral GEL (Grupo Experimental Libre), en una función que incluirá otras dos obras en un acto del popular autor norteamericano dirigidas por Clara Ronay. En El pleito de las petunias pisadas tendrá por segunda vez oportunidad de desempeñar un tipo cómico.
Raquel ha actuado y actúa para la Radio. Primero en Mil Diez como recitadora y después en los cuadros de comedias de la CMQ y RHC. La voz de intenso timbre dramático es muy popular entre los radio-oyentes.
Ella quisiera, para el artista cubano, la oportunidad de una actuación escénica más frecuente. "Es el día del estreno, frente al público, cuando el artista conoce verdaderamente lo que puede sacarle al papel y como puede llegar a la plenitud de su labor creadora. En una sola representación apenas puedes hacer nada"–afirma Raquel.
Como toda actriz estudiosa, ansía mucho ver teatro, buen teatro y proyecta para el año próximo un viaje a la Argentina y España con ese propósito. Los Estados Unidos están excluidos de su itinerario porque ella confiesa, con mucha gracia, que es alérgica al inglés.
La urgencia de un ensayo radial impide que Raquel continúe hablándonos de sus planes teatrales. Es reclamada su presencia y tenemos que poner punto final a nuestra charla. Nos marchamos con la impresión de haber conocido a una actriz estudiosa, de cuya juventud y ambición pueden esperarse grandes y triunfales realizaciones escénicas.

10/21/12

Fanny y Luisa: de la marquilla al anuncio


Fanny en la marquilla del Cigar History Museum
No creo exista un inventario de la actriz en la marquilla de tabaco. El libro de Zoila Lapique indaga en la imagen de la mujer y, según recuerdo, Marquillas cigarreras de Cuba, de Antonio Núñez Jiménez, uno de los  libros que "quedó en La Habana" y es muy posible nunca  recupere, no enfatiza propiamente en la temática del teatro. Sin embargo, en el extenso y documentado portal "Cigar History Museum", se exhiben  dos marquillas cubanas de antes de 1868 con la imagen de Jenny Lind y Fanny Elssler. Con seguridad otras estrellas que visitaron Cuba en el XIX, merecieron un sitio en las habilitaciones del tabaco.  O las actrices del patio y las operáticas  que hicieron furor. Como  existe la Gaseñiga en honor de una cantante. Aunque es muy posible que nunca logremos saber quiénes son las modelos de las litografías, como son anónimas las mulatas de Landaluze, trazar el recorrido entre la marquilla y el anuncio comercial me surgió al  intentar averiguar si Luisa Martínez Casado fue pionera también de la propaganda.

En la que espero sea la última versión del libro,  integré un  anuncio de la Ozomulsión, alimento-medicina basado en el aceite de hígado de bacalao. Lo encontré en  un periódico de México de 1906 con la  imagen de Luisa, rodeada de arabescos y cenefas y un  vestido escotado. Es sin dudas, una de las primeras imágenes publicitarias que utiliza a una actriz cubana.  La carta en la que  recomienda el jarabe, (lo  toman sus hijos, sus sobrinitos y ella misma)  está fechada en Matanzas tres años antes, por lo que quizás otros periódicos lo publicaron. Cuba y América está llena de publicidad del jarabe pero sin Luisa. Desde luego un anuncio encontrado en un periódico en una hemeroteca digital con una marca de agua, no es adecuado para reproducir, por lo que preferí soñar que algún día un diseñador lo recreaba y convertía en una imagen digna y a color. Hoy es sólo un hallazgo.   

8/31/12

Recuerdo de Magaly Agüero

Con Francisco García, en Una oferta franca, basada en Un recodo del Danubio, de Ferenc Karinthy, en el salón ensayo de la Casa de la Comedia, versión y dirección de Francisco Garzón Céspedes. 1985. Se intuía ya la actriz que iba a ser, la que todos  despedimos con infinita tristeza. Tomado de la revista Tablas

5/24/12

La actriz en sus retratos

Si algo me cautivó de la personalidad de Luisa Martínez Casado fue el notable cambio que se observa en los pocos  grabados y las fotografías que le sobreviven de un año al siguiente, de un momento a otro. Como si trocara de personaje o de estado de ánimo,  no se parece a la anterior y diera la impresión que no es la misma. Cuando alguna vez publique  la segunda edición de Luisa Martínez Casado en el paraíso, será el libro hermoso que merece –con  toda su iconografía–  que por supuesto abarca a su familia y su compañía, como el que Juan Cueto-Roig ha hecho de Raquel Revuelta,  salvando las distancias,  porque Raquel vivió la era de la publicidad y alcanzó el cine. Los  retratos reflejan mejor que una reseña o una crítica el destino de la actriz:  la transformación, el trueque, la magia de ser otra. Aparte de los que se atesoran en Cienfuegos, el otro gran archivo son  las publicaciones de México y en menor medida,  España.
En México la  prensa la sigue y la da a conocer  en las distintas épocas. Tengo  más de ciento cincuenta asientos bibliográficos donde hay referencias a  Luisa sólo de allí. La que llega juvenil con el pelo largo y la que en 1895 ya es madre de dos hijos y la que en 1906..., pausa, me reservo lo que encontré,  una maravilla.
Desafortunadamente, aparte de los publicados en la primera edición,  tengo rudimentarios files realizados a partir de materiales de las hemerotecas digitales. Sirven  para trabajar pero no para su publicación, pero sé que lo conseguiré. Andando el  tiempo alguien lee este blog y se entera que pienso en el siglo  XIX donde sucedían cosas tan parecidas a las de hoy y  se juntarán  esfuerzos cubanos, mexicanos, puertorriqueños, colombianos, españoles y de Santo Domingo para completar su imagen viajera e impredecible.
En estos días una actriz española ha hecho un monólogo en el escenario del Terry. Luisa alguna vez  hizo allí el suyo, escrito para ella  por  Juan de Dios Peza. Se llama "Tirar la llave". Dicen que Luisa enloqueció al auditorio pero la prensa entonces era muy inflamada.

5/7/12

Rosa y Carlos Felipe


Escribo desde los once años. Mi hermana Rosa y yo adoramos el teatro desde muy pequeños. Leo mucho, Giradoux y Sartre y veo todo lo que se lleva a escena  aunque repito, debemos admirar lo extranjero y crear lo nuestro huyendo de toda imitación. Es fundamental abrir los caminos nuevos. No sé cuáles serán ni quién los abrirá pero el porvenir es esencialmente americano, las culturas europeas están periclitadas. Yo soy sincero conmigo mismo y llevo a mis obras lo que encuentro en mis búsquedas por la entraña popular. La mulata, el guajiro, el lenguaje dicharachero, lo que es mío.
Carlos Felipe. "Figuras de la escena". Entrevista de Berta Maig en la revista Prometeo.

La inclusión de algunos objetos digitales de la colección de Carlos y Rosa Felipe en Cuban Theatre  Digital Archive  alumbra la magnífica relación de dos figuras clave de la escena cubana. Nacida en 1922, en La Habana, de padre español y madre cubana, Rosa era nueve años mayor que Carlos y una gran influencia en su vida y su obra no sólo como actriz  aunque estrenó la Renata la Silenciosa de  El chino, 1948 cuando ya era  conocida. Se inició, como casi todos en ADADEL con Rubia Barcia aunque provenía de la Artística Gallega y trabajó con casi todas las agrupaciones de la década del cuarenta a los sesenta. En un texto de autor no identificado, de la colección de Rosa, titulado "Réquiem por Carlos Felipe " aparte de los datos conocidos sobre su infancia y sus estudios autodidactas, sus varios empleos, almacenista en una tienda de víveres y oficinista en la aduana de La Habana, se escribe:
[...] Amigo-hermano de sus amigos. Amigo del Cristo pobre. Amaba su Habana Vieja. Su avenida de Paula. Los contenes de las aceras, los bancos del parque donde escribía. Sus amigos, los pobres, los inadvertidos; su comida, la comida del que carece. 
¿Quién lo escribió?  Se insiste en "El divertido viaje de Adelita Cossi" (obra radial, premio de "La Hora Múltiple) y se citan  las piezas que integran la magnífica edición de la Universidad de Boulder realizada por José A Escarpenter y Madrigal con prólogo del primero y no en Alabama -como escribe a mano R. F.
De temperamento sensible y enfermizo de físico, pierde las fuerzas al morir su madre el 8 de noviembre de 1974, muriendo poco después, el 14 de octubre de 1975 [...]. Se ignora lo que tenía en preparación cuando murió [...] Sus ojos ávidos de contemplación sencilla y humana dejaron de ver. De decir. De llorar. Otros lloran por él.
Aparte de programas teatrales de Rosa Felipe, anotaciones al libreto de De película, una carta de Rubia Barcia a Rosa Felipe, cierra el ciclo y vuelve a la etapa fundacional. Desde California, el brillante profesor, amigo de Buñuel, que tantos buenos recuerdos dejó en sus discípulos,  le confiesa en 1980  que  "sus recuerdos cubanos siguen vivísimos".

Fotografías de Carlos y de Rosa de la revista Prometeo y el periódico El Siglo.

5/4/12

Jenny Lind: pico de oro

Se sabe que Fredrika Bremer pasó con ella los últimos días en La Habana  después de sus funciones del 10, 13, 15 y 17 de enero de 1851, que nunca estuvo contenta con su hospedaje en la calle Mercaderes y buscó otro, que caminaron juntas por los paseos, admiraron la flora y el clima,   la sueca y el ruiseñor del Norte, Jenny Lind, quien  irradiaba según Bremer, "la primavera" de su país.  Jenny Lind in America,  de C. G. Rosenberg, devela otros detalles. No es  el libro para entendidos sino la crónica de viajes y se puede hallar en él  la extensa bibliografía de su gira norteamericana y  su periplo habanero que nos ganó fama de público «fastidioso y difícil», no dispuesto a soltar los centenes, según el empresario Phineas T. Barnum, cerebro de la gira. 
Mientras una visión hasta cierto punto idealizada permanece porque, contra todos los pronósticos, la Lind se impuso  y según Rosenberg hasta le permitieron  encoresLa Ilustración de Madrid (15 de marzo de 1881) y otros periódicos destacan, sin embargo, no  sus excelencias vocales sino los precios "para oír sus gorgoritos", que a saber, fueron, en el Tacón, de 4 pesos dos reales por una luneta, 17 por un palco de primera y segunda, 13 por los de tercera, 2 pesos por la tertulia  y 12 reales sencillos por la cazuela. Casi toda la prensa  insiste  como un estribillo:
Si la Jenny Lind no es un pico de oro no será porque sus admiradores no le hayan suministrado metal para mandarlo a hacer.  
Muchos años después El Moro Muza  todavía habla, irónico, de la calandria, el ruiseñor y el sinsonte sueco. Su belleza ilumina la primera página.

Próximo "La Lind y el signor Vivalla".