Ediciones de la Flecha

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6/21/09

La espera de Gloria Parrado


En estos días se estrena en Nueva York, en el Festival de Teatro cubano en un acto, una pieza de Gloria Parrado (1927-1986) titulada La espera, representada en ¿1958?, en un seminario de dirección escénica dirigido por el octogenario Vicente Revuelta en Teatro Estudio. Entonces el acto de "esperar" se interpretó como un símil de la libertad, unos meses antes del triunfo del primero de enero, según David Camps en el prólogo al Teatro de Parrado (1984). La obra se integra a los presupuestos de una zona del teatro de finales de los cincuenta (Ezequiel Vieta, Montes Huidobro, Fermín Borges, José Triana, Antón Arrufat ) muy atenta a las búsquedas del teatro europeo y norteamericano de vanguardias: trama concentrada, economía de medios, y personajes intercambiables, entre ellos, un haitiano, un elemento inesperado, su extrañeza, dentro del espacio cerrado de una celda. Escribe Camps (que interpretó uno de los presidiarios): "Es una obra angustiadora, desesperante y desesperanzadora. En ello, estriba, precisamente su denuncia social".
Lo más inquietante para el investigador (por desgracia sólo de los textos) es la recirculación de esta pieza breve que José Triana incluye en su selección El tiempo en un acto (1999) así como imaginar cuál será el punto de vista de los realizadores que ahora la revisitan.
Hoy reviso en Google y encuentro otra antología Siete piezas de dramaturgas latinoamericanas contemporáneas (2002) precedida de un estudio critico y entrevistas a las autoras, con obras de Isidora Aguirre (Chile), Fanny Buitrago (Colombia), Griselda Gambaro (Argentina), Luisa Josefina Hernández (México), Ana Istaru (Costa Rica), Teresa Marichal (Puerto Rico) y Gloria Parrado (Cuba).
En algún momento envié a sus autores Elba Andrade, Hilde F. Cramsie y Juan Villegas – según consta en su agradecimiento– seis obras de Parrado. Aunque me doy por recompensada con la mención y que Gloria Parrado aparezca en el libro, la paradoja es que hoy no tengo a mi vez quien me envíe no seis obras de Parrado, sino siquiera su Tríptico. Nadie puede imaginar la angustia de querer revisar el libro que se ha consultado y leído y ya no está en el estante ni en la biblioteca cercana.
De todos modos, eso es sólo una pequeña escaramuza de la investigación que en ocasiones remeda una trama detectivesca. Lo importante es que Triana y Parrado se reunirán en Nueva York, una noche bastante impensada para la escritora de La brújula y El mago.

Mientras, sigo empeñada en releer a Gloria, tan frágil y tan batalladora.

2 comments :

  1. Cuando menos te lo esperas algo de ella caerá en tus manos. Exitos en tus búsquedas y a ver si alguien que lee el blog te facilita alguno de sus textos....

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  2. Por si alguien se anima, el que necesito es Tríptico, que tiene 1905, Bembeta y Santa Rita y Muerte en el Muelle. Afortunadamente, he podido releer las otras obras.
    De todas maneras voy a poner en mi cajita libros que me gustaría intercambiar ...

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