Ediciones de la Flecha

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Un nuevo libro
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1/5/13

Piñera y Jarry

A Virgilio Piñera le interesó Jarry y cuando se embulló en escribir para Carteles, una de las  primeras colaboraciones que entregó fue sobre el autor que a los veintitrés años escandalizó con  Ubu-Rey.  Sin  embargo, la alegría por ser redactor de la revista –y sus planes de escribir cuatro trabajos mensuales a 25 pesos cada uno – se ve empañada pronto, del embullo a la amargura, como se observa en estas cartas publicadas por La Gaceta de Cuba.

"[...] Carteles me tiene enloquecido (textual). Después de escribir un artículo de doce cuartillas sobre el Ubu-Roi, de Jarry, Cabrera Infante lo encontró inconveniente (sic) para la revista. Realmente, no sé por qué, ni qué quieren que uno escriba: ¿goma y tijera? ¿Paquetes anodinos? No es el caso que después de haber mantenido por más de veinte años una línea de conducta ahora lo tire todo por la borda. El artículo, escrito en lenguaje llano, con anécdotas, etc, ocurre que resulta "escandaloso" para los oídos y ojos de los lectores de Carteles. Por supuesto, Cabrera se lo pasó a Ortega para que éste resuelva. Pues ayer lo vi a Ortega, me dijo que todavía no había leído mi texto, que el lunes me daría una respuesta. En suma, los días pasan y mi cálculo de 75 a 100 mensuales se convierte a la postre en nada. Ahora preparan el número de Navidad. Imagina qué paquetón."
"[...] Me pidieron un artículo con tema pascual. No sabiendo que hacer (considera que es un tema aburridísimo) se me ha ocurrido hacer unos pastiches poniendo en boca de Martí, Borges, Kafka y Proust lo que serían sus impresiones del 31 de diciembre. Es como para reventar. Para colmo, en esta ciudad no hay libros. También debo escribir un artículo sobre el asesinato del duque de Enghien (bajo Napoleón) y ocurre que aquí brillan por su ausencia los textos más elementales sobre la materia. Te juro que es para tirarse de los pelos."

Es previsible que alargado o retocado, el artículo es el publicado  en 1959: 
"Alfred Jarry o un joven airado de 1896" apareció en Nueva Revista Cubana abril-junio 1959 : 156-162.

1/3/13

Piñera y Galich

Terminó el año de Virgilio y a la Flecha le quedó en el tintero la tercera separata digital. Pensaba incluir  sus  notas al programa -rescatadas en una revista Conjunto de los ochenta– de El pescado indigesto, de Manuel Galich, representada en el Festival de Teatro Latinoamericano. Como se sabe, muchos años después, el guatemalteco autor de Nuestros primeros padres y Teatrinos,  integra el jurado que premia Dos viejos pánicos. La otra era su introducción a la obra de Ramón Meza, "Una sesión de hipnotismo" que leí  y por suerte no mecanografié, para celebrar los doscientos años de Piñera.

Piñera sobre El pescado indigesto de Manuel Galich

Como hombre de izquierda  y como hombre de teatro Manuel Galich ha sacado un buen partido de uno de los mil episodios escandalosos que tenían lugar o que pudieran haberse producido en la Roma de los Césares. Y decimos que pudieran haberse producido porque El pescado indigesto no se basa en un hecho histórico definido; en esta pieza se aprovechan situaciones y personajes de la antigua Roma para poner de manifiesto situaciones y personajes de nuestro tiempo. En efecto, Galich muestra, a través de Mamurra y Artotrogus, otras tantas caras conocidas de tiranuelos y dictadores, de funcionarios venales y prevaricadores de sobra conocidos en nuestra América. Muestra, al mismo tiempo, la inicua explotación de que es objeto el pueblo, y los peligros a que se ve sometido por el afán de pillaje y conquista de esos expoliadores del poder político.
A medida que el espectador vaya disfrutando de esta excelente pieza, no podrá dejar de pensar que la situación es la misma en muchos países americanos. He ahí la principal virtud de El pescado indigesto: denunciar un estado de cosas insostenible y probar al público que, a la larga, el pueblo dice la última palabra y arroja a los tiranos por la borda.

Como pieza de teatro en sí, El pescado indigesto es un verdadero "tour de force" . No es fácil sostener a través de tres actos un estilo calcado de las comedias de Plauto o Terencio, y al propio tiempo, dotar a ese estilo con la suficiente dosis de modernidad para que el espectador no se adormeza en su luneta. Sin tal contrapeso las piezas de teatro más o menos neoclásico resultarían insoportables y  falsas por añadidura. Galich ha sorteado con éxito estos escollos logrando darnos loque se proponía: una sátira con todos los presupuestos e intenciones que la misma implica. Al final del Acto Primero el esclavo Artotrogus le dice a Mamurra: "Es como si la plebe romana fuera un gran pescado que quisieras comerte. Y en efecto, el pueblo termina por vengarse de los desmanes de Mamurra colgándolo en la plaza pública. En ningún momento esta pieza afloja su tensión; uno percibe que acto tras acto el simbolismo del pescado indigesto va cobrando siniestra realidad hasta desembocar en una condena y el espectador respira satisfecho cuando Mamurra es finalmente juzgado. Es decir, que Galich ha logrado meternos de lleno en su asunto con sus personajes firmemente delineados y de paso ha cumplido esa premisa ineludible de todo buen teatro, hacernos pasar un buen rato.

10/28/12

Remite Piñera (II)


Uno de los episodios más tristes y sórdidos en Virgilio de vuelta y vuelta. Correspondencia 1932-1978 está relacionado con el dramaturgo y cuentista Ramón Ferreira (1921-2007) y el pintor y escenógrafo Agustín Fernández. Ramón, oriundo  de  Galicia, llega a Cuba a los ocho años, estudia cine y fotografía en los Estados Unidos y a partir de los cuarenta, comienza a publicar cuentos y se establece como fotógrafo. (He visto sus fotos de  Yerma, puesta de Andrés Castro con Adela y Vicente, y aunque son malas reproducciones, imagino la calidad de las originales). En una carta, Pepe [José Rodríguez Feo] le comunica a Virgilio, en Buenos Aires, que el Instituto de Cultura piensa estrenar una obra de “Ramona” [sic].  Donde está la luz (1956), es su primera pieza en medio de una abundante producción cuentística que le vale el Premio Nacional de Literatura por Tiburón y otros cuentos. Rodríguez Feo proyecta hacer coincidir el estreno con la publicación del texto en la revista  Ciclón. "Así le escamoteamos el triunfo a Zendeguito” (148). Al parecer Pepe quiere atraerlo para triunfar contra “las hordas de Zéndegui”, director del Instituto de Cultura del gobierno. Cuando en abril 22, el Diario de la Marina publica una entrevista realizada por Gastonete [Gastón Baquero] a Ferreira, “su cinismo raya en la canallada”, cuenta Pepe. La entrevista, cuya localización me facilitó Carlos Espinosa Domínguez, que sabe rastreo en el teatro perdido de los cincuenta, coincide con la fecha de la carta y está en una sección dedicada a la promesa de los jóvenes. Ferreira logra con una primera obra ser estrenado y Júpiter-Baquero (la firma así), lo acosa a preguntas.
Ferreira contesta que todo el teatro que ha visto le parece "bastante malo" y  es más interesante "el teatro que se escribe pero no se pone",  le ha gustado Calígula de Morín y la Yerma, de Andrés Castro  y fuera de Cuba, Un tranvía llamado deseo y Un gato sobre el tejado de cinc caliente. También el teatro de Arthur Miller, a quien por cierto, ha visto muy mal puesto por el señor [Francisco] Petrone. Que admira a Carlos Felipe y a Rolando Ferrer en su Lila la mariposa.
Preguntado por la Electra... de Piñera, contesta: "Se nos pide que admiremos la obra porque tiene nombres griegos pero no aporta mucho a la tragedia". En algún momento de la muy desconcertante entrevista, se habla de los llamados “grupos”. No creo que existen, contesta Ramón. Orígenes se ha pasado ocho años poniendo pies de grabados a las obras de otros  y Ciclón es Rodríguez Feo y su libreta de cheques.  Aclaro,  no son citas textuales.
A esta altura, Rodríguez Feo, obsesionado con el triunfo de Ferreira,  cree  la entrevista fue un boomerang ya que el estreno se pospone para el 27 de abril, y antes habrá salido Ciclón con su texto. Piensa comisionar a Niso [Malaret] “que sabe mucho de teatro” para que le de un buen palo. Malaret se revela en la revista como crítico y autor dramático con Anuncia Freud a María. Pero su nota “ Dónde está la luz”. Ciclón  3 (mayo de 1956): 55-56 es bastante mesurada. Unos días después Ichaso, en su columna para la Marina, destaca el impacto de la obra que, auspiciada por el Instituto de Cultura, se pone en Bellas Artes y compara a Ferreira con las figuras del teatro de Unamuno que “parecen flotar en una atmósfera sin ubicación y sin tiempo”. La mejor caracterización es la de Júpiter: “tan preocupada por la moral como una obra de Benavente o de Pemán”, en definitiva “teatro viejo”.
En septiembre pareciera que Virgilio ha leído la entrevista: “no concibo que se puedan decir tantas pavadas” (p.171). En diciembre – cuenta a Arrufat–  los estrenos del “ anciano” en el Mes del teatro cubano, entre los que está La boda, dirigida por Adolfo de Luis,  Electra Garrigó, por Morín,  una reposición con un nuevo elenco y Los siervos, publicada en Ciclón, por Juan Guerra. Se burla de sí mismo con cierta coquetería con Arrufat ya que “No tiene tiempo para tantos ensayos, para tanta gente que lo llama”, pero no deja de recordar que se estrenó Un color para este miedo, de Ferreira, que llama despectivamente “Un color para esta mierda” y compara con “El derecho de nacer”. La de noviembre 4 de 1958 es una carta muy triste. Relata un encuentro con Ramón [Ferreira] y Agustín [Fernández] en 23 y 12,  en el lugar donde  va a limpiarse los zapatos. Me parece que banalizo si lo cuento y lo leerán en las Cartas....

 Ese año Ferreira asiste como delegado al Congreso Panamericano de Teatro celebrado en México  y al año siguiente Adela Escartín representará allí Un color para este miedo.  Si hemos sabido algo de Ferreira o se infiere por los relatos, en las cartas se le identifica sólo como un dramaturgo cubano, no hay  nada sobre Agustín Fernández, el pintor y escenógrafo,  a pesar de los tantos reconocimientos a su obra y su importante papel en la escenografía de GEL (Grupo Escénico Libre).
El domingo 27 de junio de 1957 se publica esta variación de Andrés García sobre Donde está la luz, interpretada por Adela Escartín, Sergio Doré, Olga Lidia Rodríguez y José Díaz Lastra, bajo la dirección de Carlos Piñeiro, representada en la sala de Prado 260. Para esa fecha, Virgilio y el artista gráfico se han reconciliado.

9/21/12

Remite Virgilio Piñera

La portada la he tomado de la Biblioteca de Barbarito
Virgilio de vuelta y vuelta. Correspondencia 1932-1978 recupera un nutrido volumen de cartas de Piñera y de amigos e intelectuales de su entorno como remitentes. Siempre es una alegría el rescate de la correspondencia como parte de la obra literaria de un autor. El énfasis de  Roberto Pérez León –autor del prólogo- en los momentos de brillantez en los que Piñera está «en cueros y en pelotas» con su material,  reafirman  que el derrotero del libro no era “documentar” sino exponer las cartas  “atronadoramente comunes”, como se dice en la solapa, sin más.

"También estas cartas deben estar dentro de la suma de su obra. Tenemos que reconocer que gran parte de la mejor literatura es algo común. Estas cartas son todo lo atronadoramente comunes para pertenecer a la mejor literatura. ¿Podemos asombrarnos al leerlas? No son novedad. Son la confirmación de una personalidad literaria que tendrá siempre el estrépito de lo callejero, lo común, donde habita la buena literatura. Sin falsedad. Como una fulminación (fogonazo) están estas cartas en la literatura cubana. No tienen secretos ni se bifurcan: son así (y qué)."

Y  aunque no es la forma más ortodoxa de publicar correspondencia, estamos interesados en Virgilio de cualquier manera. La edición no indica dónde se hallan las cartas ni  especifica, en la mayoría de los casos, sus características físicas. Se habla como posible destino de éstas  de dos universidades norteamericanas, la Biblioteca Nacional José Martí  y de otras, desperdigadas en Argentina, de lo que infiero es un proyecto viejo,  actualizado para la edición del Centenario que no intentó incorporar las publicadas en revistas o archivos digitales, a saber en el Archivo de Gombrowicz,  la revista Albur,  por Julio Rodríguez Luis,  en Viaje a los frutos de Ana Cairo y en la Colección la Herencia Cubana en Miami, entre las que recuerdo, pero hay más, algunas digitalizadas. 
Sobresale la arbitrariedad de las notas, no sé si de la editora [Patricia Semidey] o del prologuista. Mientras se identifica a René Portocarrero y a Milián, no se dice nada de Lam, Amelia o Mariano. Mientras hay una nota larga de Pérez Cisneros, nada de Luis A. Baralt ni de Adolfo Fernández de Obieta y así la lista es larga y no es mi propósito cansar al lector con detalles editoriales ni con los descuidos:  Rosa Chanel por Chacel y una Julia Tomey por Tomeu, así como errores en muchos nombres, títulos, mal escritos y sin sic. Creí que sólo me pasaba a mí que hago de editora y  correctora de mis libros. No es nada especial. En mi ejemplar de Mi correspondencia con Lezama Lima, dedicado por su autor Rodríguez Feo,  él mismo corrigió a mano las erratas y comillas de una edición muy cuidada. De leer ésta, Pepe  sufriría un shock parecido al que tuvo con una entrega de Ciclón.

Pareciera una demanda injustificada, pero se debía  saber dónde están las cartas. Hay una, a propósito del estreno de La boda, que  Carlos Espinosa Domínguez  cita : “En cuanto a La boda hay una lucha a muerte con las “artistitas” porque temen decir la palabra «tetas». ¡Qué van a decir sus padres!” (Virgilio Piñera en persona, Término Editorial, 2003, p. 153.) Aquí se transcribe las artistas en lugar de «artistitas», que suena más piñeriano.  Como se comprenderá, un editor del futuro necesitará volver a cotejar el original.
El prólogo es bellísimo, las cartas deliciosas, pero nos quedamos sin saber, entre tantos, quiénes son Eva [Frejaville], Agustín [Fernández], Niso [Malaret], Los Vieta, [Ezequiel y Beatriz Maggie] Annabell [Rodríguez], Mario [Parajón], Rine [Leal] ni qué relación guardan con el destinatario, lo que impide entender o disfrutar  o sufrir con los  episodios entre "Ramona", Pepe [Rodríguez Feo] y Piñera. Ramón Ferreira, del que se apunta a secas "dramaturgo cubano" y Gastón Baquero,  su fecha de nacimiento y muerte,  entre tantos otros, merecen algo más que una línea por identificación.  Se desperdició una oportunidad única de arrojar más luz sobre el teatro perdido de los cincuenta. Sobre todo porque no se sabe cuándo se podrá reeditar  un volumen de esta envergadura. 

Sigue en Remite Piñera II

7/6/12

Milián: una mentira que fue real



 Llegó a mis manos en un e-mail y nunca pregunté si el remitente sabía o no de qué se trataba, pero Milián y Piñera juntos en una fotografía  por obra del truco digital, es un acto de justicia poética. El dramaturgo cubano -autor de Vade retro, La toma de la Habana por los ingleses y Si vas a comer espera por Virgilio, entre tantas- me escribió lo que sigue: 


Por supuesto que se trata de un fotomontaje. Te contaré: Hice varios porque estaba intentando mostrara los editores de VIRGILIANDO, el libro testimonial que había escrito y quería editar en ese momento. Prefería que en vez de algún dibujo o viñeta estuviera esa foto, que complementaba lo que decía en el libro.
Virgilio y yo nunca nos retratamos. Imagínate en el Capri a la hora de comer.Y nuestros encuentros fuera de allí nunca tuvieron esa posibilidad.
Esta idea mía, no fue aceptada por los diversos editores, al parecer rompía con los estilos de las mismas.
En realidad llegué a pensar que era absurdo y no insistí más. Esta foto en particular se la envié a Tomás Piard que está en el proceso de filmación de la obra para el cine o la TV, con la idea de que pudiera imaginar, tanto la diferencia de edades o el vestuario, o cualquier cosa que pudiera servirle para su trabajo. En ese momento él estaba en el proceso de escoger vestuario y maquillaje. Ahora que la veo en tu correo, creo que es una foto hermosa.
Una mentira que fue real. Un sueño que es al mismo tiempo recuerdo. Pero ahí está la sustancia del arte. ¿Verdad o mentira? Pero para eso está el libro.

7/1/12

Restauración piñeriana

Ilustración de Carteles
Uno de los temas más apasionantes de la restauración piñeriana, relacionado con la puesta en escena de sus piezas, es el camino a seguir, si respetar los textos tal y como fueron concebidos o realizar "versiones" libres o libérrimas. En mi opinión, no hay una respuesta absoluta ya que nuestro Piñera es un clásico y los directores se sienten menos intimidados (después de todo no asiste a los ensayos) y se lanzan no a rescatar las obras como arqueología sino como diálogo con la actualidad. Virgilio es el gran ausente presente y se recupera casi todo su teatro -incluso el que mal y pronto llamamos menor- y se teatralizan sus versos y se danzan sus personajes. Difícil es determinar cuáles cortes fueron y son necesarios a Aire frío hoy, ya que los primeros se realizaron con su propio consentimiento con el fin de acortarla o cuán necesaria es o no una versión de El no, cuando la mayoría desconoce la original o cuánto bien o cuánto mal hizo Raúl Martín actualizando Los siervos al despojarlo de referencias y contexto. La clave está en cada puesta y cada acercamiento es único y la discusión sobre la fidelidad y la profanación, el desacato o el respeto seguirá llenando cuartillas y especulaciones de los críticos mientras los públicos de todas partes reconocen al autor que al morir conoció sólo exiguas representaciones. ¿Es más válida  la actitud respetuosa de Estorino cuando reestrenó Aire frío que la transgresión de Carrió? ¿El ámbito neoclásico de Suárez del Villar es más apropiado que el circo de Lauten para Electra Garrigó? Imagino que igual que Piñera le agradeció a Morín que hubiese exhumado a Carl Schoenherr –autor de La endemoniada– "pues de tanto en tanto, el último grito de la moda –en este caso de la moda teatral–, debe ser matizado y contrastada con uno de esos queridos muertos", el Piñera exhumado y burlón, se sentirá  contento  no porque está de moda, sino porque conserva su antigua forma y como diría Rine Leal, sigue dando el zapatazo con cada estreno.