Ediciones de la Flecha

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Un nuevo libro
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7/18/15

¿English Spoken?



¿Dice algo el inglés de tantos títulos? ¿Es una moda? Como estudiosa me  interesa lo que leo entre líneas: la apetencia ingenua por circular en la cultura anglo-sajona, comprensible entre los creadores jóvenes que sienten que el deshielo abre nuevas posibilidades. Por otra, asoma la idea de que algo va a cambiar por un dictado o designio, un sueño con buena  dosis de ingenuidad, como si normalizar las relaciones con los Estados Unidos  fuese la panacea o la varita mágica.
Si Cuba copiase el modelo norteamericano, si existiese uno en la cultura, no habría ningún teatro subvencionado por el estado sino por las contribuciones,  ayudas,  patrocinios, y  fundaciones,  el público que paga su entrada y en todo caso, por la empresa privada. Nadie relacionado institucionalmente con una puesta en escena escribiría sobre esta en un medio de difusión. El crítico asalariado por la institución no existiría, tampoco probablemente el grupo.
Los grupos que han creado una base y tienen público albergan posibilidades de sobrevivir, pero sufrirán muchísimo los experimentos y la innovación porque las embajadas no tienen presupuestos infinitos ni su principal tarea es defender la cultura. Algunas obras llenarán los teatros, pero cuando termine el juego o el código de complicidad que estos años han establecido entre lo que se puede decir y lo que se oculta o entre el showing y el saying, se impondrá un teatro de calidad o el público no acudirá porque entre otras cosas, no será tan barato.
Cuba vive una avalancha de títulos en inglés: Medea reloaded, Fausto Comes Alive, CCPC Cuban Coffee, Portazo’s Cooperative, Selfie Time. Y me quedo corta. ¿Guiño irónico a la sociedad global en la que estamos insertos así representemos Cecilia Valdés?  Le auguro más posibilidades de gustar a una nueva puesta de la zarzuela que a la procacidad de El mal gusto. No imagino otro título que  Fiesta para un delirio, la obra de José Triana, que nadie ha representado aunque no existe la censura. Y siempre es mejor ver una actuación hablada-sentida en el idioma del actor que un mal hablado otro idioma, que existen los intrusivos supertítulos.  
Ignacio Sarachaga, a las puertas de la intervención norteamericana, al ver izar la bandera extranjera, defendió el danzón frente al two step. González Curquejo en su Breve ojeada... consigna una pieza escrita en este idioma, The Cuban Patriots, de A. Pierra. En los cincuenta, hubo un Little Theatre of Havana y Gina Cabrera protagonizó una pieza en inglés, con la misma dedicación con la que estudió ballet para Gigi, profesional y disciplinada. Cuba no será invadida por un ejército interventor ni los cubanos escribimos en otro idioma, pero en el teatro, está a las puertas que a las fritas las llamen hamburguer, a las salchichas, hot dogs y a la sala, living room y a lo mejor tiene sentido en el diálogo. Se escribieron Buffalo Exposition, English Spoken y muchas otras ¿quién se acuerda de ellas? Sin embargo, no podemos borrar del mapa ¡Arriba con el himno!
Cuando se inserte de verdad una isla dentro de la otra, y no solo en teoría, el teatro cubano-latino de Chicago, Miami, Nueva York y otras ciudades no sólo de los Estados Unidos sino de otras capitales, isla dentro del país multicultural  con multiplicidad de realizaciones y estilos, el teatro tendrá sus muchas islas pero en todas partes se seguirá haciendo a pulmón y con sacrificios infinitos.
Lecturas colaterales
 Polémica sobre El rey se muere.

12/24/14

Norteamericanos en el teatro de Cuba


En 1868 se representó en Santiago de Cuba, un juguete cómico  del venezolano Tomás Mendoza: Los mocitos del día.  En la obra,  Gabriel, el padre de Cachita, debe decidir si entregarle la mano de su hija a un fingido catalán,  petimetre y "mocito" o a Mr. Charles,  norteamericano, maquinista de ingenio,  inculto y extraviado,  pero honrado y trabajador.  Mientras el  “mocito” se preocupa sólo por las apariencias y la vida fácil,  el Míster,  fogonero, con su español maltrecho y  olfato para detectar los tunantes, descubre el entuerto del falso pretendiente de Cachita. El catalán, horrorizado  declara   "la guerra del carbón de piedra contra el boniato, la guerra del coñac contra el guarapo. Sí, del rosbif contra el fufú." Y anuncia que Míster Charles "es un bisteque y yo soy tu tasajito con platanito verde machucado” en una comparación gastronómica  a lo José A.  Millán en Manjar blanco y majarete.
El bufo del siglo XIX no tuvo piedad con nadie pero la imagen del norteamericano honrado –interpretado por el pintor Walter Goodman, de visita en la ciudad–   antecede a la del emprendedor de las Californias y después, en el teatro social de la República, los dueños de haciendas, fincas y propiedades como Tembladera. Mendoza, bastante ignorado como autor, muere  en el ataque a Tunas en 1869 con grado de comandante en la manigua. La obra se conoce poco de no ser por los testimonios de Goodman  sobre los ensayos, el director, Baltasar Torrecillas  y sus percances con el apuntador, pero perdura  la imagen del personaje: el norteamericano honesto que de forma imprevista se asombra de que se solicite aplaudir una obra tan chapucera. 

 

1/13/12

Lorna de Sosa: una presencia

Aquí  un recuento de la despedida que la gente de teatro hizo a la directora norteamericana Lorna de Sosa, de la que hay algo en La Flecha II. Se trata de su montaje de Filomena Marturano, de Eduardo de Filippo, el último en la isla y de un trabajo muy citado, que al fin pude localizar, "Presencia y ausencia de Lorna de Sosa", de Adolfo de Luis.

¿ Por qué en otro blog? Para facilitar  ordenar las entradas que  intentan  reconstruir hechos de la puesta en escena.

11/9/11

Norteamericanos al festival

El interés que  el espectáculo  Embajadores de  Broadway ha tenido en la prensa y el público cubano hace pensar que se ha cerrado el círculo  abierto  en 1980 –primera edición del  Festival de Teatro de la Habana–  del teatro alternativo, radical o fuera del mainstream norteamericano al exponente de su forma  más representativa y comercial. Nederlander  Entertainment con sede en Detroit ha establecido un intercambio creativo con la isla, según se informa. 
Se podría tener la idea falsa de que nunca hubo grupos norteamericanos en la muestra  ya que la historia recogida en su sitio web abarca sólo sus últimos diez años. Pero el San Francisco Mime Troup  abrió la brecha con We can't pay, we won't pay : teatro político festivo que asombró en la sala Hubert de Blanck.  En 1984, Joseph Papp y Bibi Anderson  actuaron, él en inglés y ella en sueco una escena de La duodécima noche, mientras en diferentes ediciones se vio al Bread and Puppet, de Vermont,  la afronorteamericana Ntozake Shange, el Teatro Rodante de Puerto Rico de Miriam Colón, el teatro 4 de Oscar Ciccone y  las experiencias performativas de Johannes Birringer. En 1987  Ronnie Davies participó en el taller internacional paralelo al Festival junto con el director chicano José Luis Valenzuela para el montaje de  El gran zoo, de Nicolás Guillén. Seguro que hay más, incluida  la visita de Repertorio Español, con Revoltillo, de Eduardo Machado, que llegó tarde a la muestra, pasaron por un ciclón real, pero al fin actuaron, primer grupo de cubanos exiliados que se presentaba en La Habana, en lo que se pensaba sería el comienzo de un intercambio, que ha vuelto a recuperarse, con mucho más ruido que entonces.

10/31/11

Pepe Carril en su Shango de Ima

Puesta de Shango de Ima del Nuyorican Poets Cafe
Intrigada por la seducción que ejercen algunas obras que en Cuba han sido menos apreciadas, vuelvo a  Shango de Ima, de Pepe Carril, que se estudia y antologa junto a Derek Walcott, Wole Soyinka, Ntozake Shange, entre otros grandes dramaturgos, gracias a la adaptación  y traducción al inglés de la poeta Susan Sherman y la edición de Doubleday en Nueva York (1970). No fue su primera incursión en cuentos y leyendas negras  para el Guiñol Nacional, su cofundador  junto a Carucha y Pepe Camejo. La salita del Focsa en los sesenta fue centro de experimentación con técnicas y formas de hacer no sólo del títere tradicional y el repertorio clásico para los  niños,  (cuentos de Perrault y Grimm,  piezas de Dora Alonso), sino  versiones para adultos de Yeats, Mayacovski, Aristófanes, Valle Inclán y Jarry. Carril será un pionero en la adaptación  del cuento y la fábula afrocubanas, que llegaron al escenario muy pronto en los programas danzarios del Teatro Nacional y viajaron como imagen de Cuba con el Conjunto Folklórico Nacional. Será el primero en concebirlos como espectáculo para  muñecos y actores con  Chicherekú  (1964), basada en los cuentos de Lydia Cabrera y  Shango de Ima (1966).
Roberto Fernández, otro grande, callado e indispensable de los títeres, fundador del Teatro de Muñecos de La Habana, escribe en la nota de presentación a la edición de Tablas en el 2003 que

Pepe Carril se acercó al mundo de la afrocubanía y no lo hizo como les sucede a algunos, por moda, sino que se convirtió en estudioso profundo de estos temas. Su texto Shango de Ima, especie de auto sacramental que él denominó Misterio Yoruba, en su sencillez aparente es capaz – y así fue la puesta- de hacer posible un mundo inagotable de imágenes y caminos múltiples para cualquier director.

Carril (1930-1992) nació en  Mayarí, Holguín, e hizo títeres en el Central Preston de su ciudad natal. En La Habana se une a los artistas titiriteros  hasta su reunión  con “los Camejo” para participar de la aventura que fue el Guiñol Nacional hasta 1971, una referencia hasta hoy.  En la nota de Roberto hay otros detalles biográficos de mucho interés. Su libro Cuentos simples, publicado en 1958, con notas de Concha Alzola y dibujos de Pepe Camejo, su obra para títeres “Belén de Cuba” y su adaptación del cuento de  Emilio Bacardí y Moreau “Liborio, la jutía y el majá”. Sin embargo, la edición norteamericana por la que Carril es más conocido y ha “viajado” por el mundo, carece de datos biográficos del autor mientras posee amplias notas  de la traductora y los presentadores Jerome Rothemberg y Edward James. Tampoco en el prólogo se habla de Carril.
Sherman, invitada a Cuba en 1968 para participar en el Congreso Cultural de La Habana, junto a Roberto Matta, Alain Jouffroy y Magnus Enzensberger entre otros, está fascinada por el clima de creatividad de los cubanos. Descubre la puesta de El mago de Oz, de ese año y cuando vuelve, al año siguiente, ve Shango de Ima. Le interesó lo que nos atrajo a todos, la mezcla de los actores y  muñecos, la utilización de la luz negra y el rejuego del actor-manipulador y el títere, todo lo que a su juicio se parece al teatro japonés que ha visto en Nueva York. Ese mismo año, en “Cinco dificultades para escribir sobre el Guiñol yo   ”recordaba los muñecos hechos de fibras, aquellos carapachos de luna y animales que habitaban en el fango” cuando lo que en realidad quería era llamar la atención sobre un grupo en la mirilla de la vida cultural. 

3/30/11

Maní, caserita ...



El maní, asociado a tantas imágenes de la cultura cubana, es un gran vínculo con los Estados Unidos, ya que The Peanut Vendor, de Moisés Simons, según se dice, estrenado en algún momento de abril de 1930, cambió el curso de la música latina.  Ya en  Cuban Love Song,  Lupe Vélez está  de manisera, y de ahí en adelante sigue su curso en  versiones y más versiones. La música de este video la escribió una norteamericana que se enamoró de la música cubana y de los cubanos,   autora de la versión en inglés de la  letra de The Peanut..., la actriz Marion Sunshine. Trabajó  en los Ziegfeld's Follies en 1907 y al año siguiente en The Italian Barber con Sennett y Pickford. A pesar de lo muy criticada que es su traducción, gracias a su relación con Eusebio Santiago Azpiazu -Don Mario Antobal - su nombre profesional- y posteriormente con su cuñado Don Azpiazu, el director de la orquesta Havana Casino, el maní llegó para quedarse.

No ha habido nada más imaginativo que regalarle al presidente Carter.

Las imágenes del edificio Bacardí y del Club Náutico son preciosas y agradezco a quien lo ha "subido" a YouTube. 
Otra versión que me gusta es la de Anita O'Day.

3/16/11

Sobre el intercambio cultural

Obra de José Emilio Fuentes en el bulevar de Cienfuegos
Me gustaría saber la opinión de alguno de los tantos colegas beneficiados con el intercambio cultural con los Estados Unidos.   ¿Escribirá alguien un comentario?  Quien pasó tres meses investigando en una excelente biblioteca, dialogó con otros sobre su tema de estudio  y tuvo una conexión directa a la Internet desde su cubículo, no cree que éste  sea siniestro, tampoco si le tradujeron un libro y lo presentó, si fue escuchado en alguna tribuna y discutió sus ideas con sus compañeros.  Nos quejábamos de la cancelación del intercambio  y ahora que muchos han disfrutado de becas, estancias, han impartido cursos o han tenido a disposición archivos y bibliotecas, cuando pensamos que  una cierta normalidad al fin nos acompañaría y más profesores, intelectuales  y artistas serían parte de lo que debiera ser un flujo natural, un incidente parece empañar el viaje de ida, que muchos como yo comparten porque es necesario y útil.
En el año 1998, en el siglo anterior,  asistí a un "intercambio" como parte de un grupo de escritoras de la isla invitadas a Nueva York. Espero que para ellas haya sido tan enriquecedor como lo fue para mí.  Abortar el renacer de una relación normal entre los Estados Unidos y la cultura cubana  no encontrará respaldo ni siquiera entre los que no están muy convencidos de su razón de ser.  Y no prosperará,  aunque en el camino se interpongan incidentes  "siniestros". De la misma forma que nadie dejará de amar su país, su cuna, su casa, el lugar de sus hijos y sus nietos, sus afectos y su lector natural,  no hay desarrollo posible en soledad y la cultura cubana vivió y vive en relación con el mundo.  Las restricciones son incontables. A todo el mundo no se le pone en las manos  el material que necesita, ni el presidente de la UNEAC en persona se preocupa porque se le facilite la bibliografía disponible.  Los más trabajamos sin contar con el intercambio oficial  como siempre ha sido. Porque ese pese a todo, existirá, podrá salir en los periódicos, estar rodeado de misterio, glamour y/o pompa o producirse en  la soledad de la cuartilla, pero allá nuestros compañeros  necesitan el libro o la cita, como necesitamos nosotros no el último libro que no puede llegar (también se ha detenido la paquetería) sino el interés y el estímulo que es más importante.  Es el tema de El collar o El baile, de Abelardo Estorino, la cultura escindida más allá de la familia.
En estos días estoy leyendo al F. Wurdemann por la edición cubana – que encontré en Old Cuban Books– que atesora libros agotados, raros y curiosos. No existían los "intercambios" en la época de este viajero norteamericano, y sin embargo, cuánto respeto y admiración por Cuba hay en su libro aunque la nota de contra-portada diga que "en ocasiones, nos observó a través de una mirada reaccionaria". A los  incidentes y a  las notas de solapa  se los lleva el viento pero  Notas sobre Cuba permanerá.  

3/15/11

Mariano Martí en Nueva York

Con el dinero de una traducción de un libro de lógica, José Martí lleva a su padre con él a Nueva York y aunque había leído que fue en el verano de 1884,  en  José Martí. Documentos familiares, compilación y notas de Luis García Pascual (Casa editora Abril, 2008)  encuentro una carta a su hija Amelia, fechada el  30 de junio de 1883. Con la descripción tan sentida de Mariano,  desentierro mi sección  Cuba- Estados Unidos,  rezagada en La flecha II.

"esto está aquí como yo siempre les había dicho, las (ilegible) de comunicaciones son muy fáciles por los carritos urbanos, todos los que viajan en ellos van con mucha decencia, los viajes todos cuestan a cinco centavos cada uno, las calles son muy anchas, y las aceras todas tienen más de tres varas de ancho, con muchos árboles por las aceras y muchos rosales, flores y grandes enredaderas por todas las casas, de modo que aquí todo es bonito y decente, hemos ido a las tiendas con Carmen que ya entiende el inglés, y hemos entrado en un establecimiento de cuatro pisos, todos de ropa hecha, y efectos de todas clases, donde no hay que subir ni bajar escaleras se sienta en (ilegible) y en un minuto estás en el otro piso, de modo que en esta casa se entra por una calle y sale por la otra donde hay más de cuatrocientos dependientes y dependientas, todas con sus ramos de flores en el pecho y su lápiz en la mano dispuestas a despachar los marchantes, todo con mucho silencio y urbanidad. He pasado el puente de Brooklyn a New York, que es una cosa admirable, esto no se puede explicar sino verlo, también he viajado por el ferrocarril por el tren elevado que marcha con mucha velocidad, la casa que vivimos es más bonita que la de México y gana 23 pesos mensuales, tiene un rosal que hoy tiene más de cien rosas abiertas, una parida y varias florecitas; yo sigo lo mismo de mi estómago, no tengo pulso ni gusto para nada, solo he comido un día fresas..." . 
El puente estaba recién inaugurado. El rosal tiene cien rosas abiertas.
García Pascual fue un investigador autodidacta a quien se debe una paciente búsqueda en archivos y epistolarios y publicó varios libros. Aquí  reconoce la labor, entre otros, del investigador Juan Iduate Andux que buscó diligencias, informes y otros documentos relacionados con la actividad mercantil del padre de Martí.

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