Ediciones de la Flecha

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Un nuevo libro
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9/30/13

María de Limonar

 María de Limonar nació de mi encuentro casual con los libros de  Kirsten Silva Gruesz,  que analiza a Maria Gowen Brooks dentro de los intercambios trasatlánticos y el tráfico en el  siglo XIX. No soy una estudiosa de la poesía, sino  lectora y desde que la conocí, no podía desprenderme de la idea de que como tantos han muerto en los Estados Unidos, o moriremos, Gowen Brooks  está enterrada en Limonar,  en Matanzas a donde llegó en 1823 para residir en el cafetal San Patricio. Después indagué en las publicaciones de los archivos de Medford, en disímiles fuentes, Abiel Abbot, William H. Hurlbut, el historiador Pedro Antonio Alonso, libros sobre la producción de café, y buscando algún cubano, encontré que Luis Sexto escribió varias notas sobre “Una poetisa norteamericana en un cafetal cubano”. Lo que comenzó como una curiosidad, se  volvió un imán,  y más que ganas de saber más, me propuse reiventarla a partir de escasos y a veces contradictorios datos biográficos.
La autora de Zophiel y sobre todo, de Idomen; or The vale of Yumuri,  sitúa a sus personajes en el  paisaje cubano y si se llamó a sí misma María de Occidente por elegir  esta región del mundo, para mí es María de Limonar, por el lugar donde le toca morir, el año más violento de las rebeliones esclavas que incendiaron Guacamaro. A mi auxilio vino una acuarela de Joan Vinckeboons y a través de George F. Wurdemann, médico de Carolina del Norte, el último en ver su estudio, sin techo ni ventanas ( “Ruinoso, en medio de un pueblo inculto, aún parecía, por los recuerdos que evocaba, un oasis en el desierto”) los libros de tantos viajeros.  Y el resto es mi historia de ficción con los posibles personajes que conoció en Matanzas o en Londres o en París. Una investigadora  husmea en los archivos  y halla un manuscrito apócrifo entre los papeles de Escoto.
Si no he dejado constancia de estas estas apropiaciones es para no autorizar un libro de la imaginación con los créditos de otros, aunque les estoy muy agradecida. Disponible en mobi y en e.pub.

7/20/10

El curioso Pérez Beato

 

 
Sin duda, El Curioso Americano, es una lectura estupenda. La revista de "todo género de documentos y noticias interesantes", de manera muy amena, recoge hallazgos del pasado de variadas materias. Su director Manuel Pérez Beato quería salvar el patrimonio, atesorar documentos y protegerlos para la posteridad. Estas ediciones  (1883-1889) lo atestiguan. A las preguntas sobre el origen de ciertos vocablos - ¿por qué se dice "pucha" de flores o "tren" de lavandería? ¿qué significa lipidia o guataca?, siguen recopilaciones de actas, noticias, documentos, descripciones de lugares y hechos, entre ellos sus "Datos para la historia del teatro cubano"... que ofrecía como una sección de continuidad. Éstos han servido a los historiadores, Yolanda Aguirre y Rine Leal, entre otros, para recrear la presencia en Cuba de la compañía de Andrés Prieto, discípulo de Isidoro Máiquez, cuya primera figura es la cantante Mariana Galino, que según se cuenta, deslumbró a los habaneros desde el día de su debut en 1811 hasta su retiro en 1838, cuando el público se aburrió de ambos. El Curioso Americano recoge dos incidentes relacionados con su estancia. El primero, cuando inconforme con el sueldo que le habían ofrecido, amenaza con regresar a España en 1813.
Mariana Galino
Primera actriz de la compañía de ópera, tragedia y comedia que empezó sus representaciones en 1810 y continuó durante muchos años con ligeras variaciones.
Prieto, Covarrubias, la Gamborino, Rosal y otros no menos notables componían este cuadro, tan completo, que difícilmente volverán a reunirse en la Habana actores de igual mérito, ya sean considerados aislada o colectivamente.
Mariana Galino desempeñó el principal papel como cantante de ópera con un sueldo de quinientos pesos mensuales, cantidad igual a la asignada a Prieto como director y muy superior a los de los otros actores principales.
Esta suma importante fue objeto de críticas más o menos punzantes y enérgicas por parte de la prensa periódica y muy especialmente por el Diario Cívico y La Cena.
Como muestra curiosa de ella pueden verse las siguientes que en forma poética publicaron los expresados papeles.
Leal dedica a Galino el espacio que se merece y consulta los periódicos de la época, pero no cita completa la décima que está en El Curioso... no. 12, de marzo 15 de 1893.
Décimas
Que la patria esté oprimida.
Que el corso la haya robado,
Que esté desnudo el soldado
Y la Hacienda consumida:
Que la viuda esté afligida,
E implore auxilio divino;
Todo esto importa un comino;
No hay que romperse los sesos
Que a bien que Quinientos pesos
Tiene Mariana Galino.
Que La Habana esté indigente¡
La marina no pagada.
Su infantería arrancada,
su tesorería insolvente;
que de miseria la gente
Reniegue de tal destino;
Todo eso importa un comino;
No hay que romperse los sesos
Que a bien que quinientos pesos
Tiene Mariana Galino.
Que la casa de indigentes
La miseria esté llorando:
Que en Paula estén clamoreando
Mil infelices dolientes;
Que doncellas inocentes
Por pobres no hallen destino;
Todo eso importa un comino;
No hay que romperse los sesos;
Que á bien que quinientos pesos
Tiene Mariana Galino.
E. A. G.
(Diario Cívico, agosto 12  de 1813).
El otro es el escándalo ocurrido en la calle de Luz, cuando su marido José Alfaro intenta asesinarla - por celos de otro actor de la compañía,  Antonio Rosal- la da por muerta y se suicida. "El pobre marido murió pero la Galino salvó la vida y dos meses después reapareció en La Isabela", escribe Leal. Los habaneros no se perdieron la función y disfrutaron veinte años más con la Galino.

12/19/09

El apuntador






El teatro: apuntes de un traspunte de Federico Urrecha, Barcelona, 1900.

En La Habana, en 1914, el apuntador tenía tanto espacio en las revistas como los actores y los autores. Se llama Antonio Jordán.

8/22/09

Zerep: para alquilar balcones

Es un vate a la moda, lustroso, elegante, pulcro y sin melenas, con un sombrero de copa y una sonrisa en los labios. Así lo ridiculiza Francisco Moreno en Cuba y su gente: apuntes para la historia. Pero después del Regañón, es el primero que publica un libro de crónica teatral. Rafael Pérez Cabello firma Zerep y, según Leal, levantó el nivel de la crítica con su trabajo en La Lucha y luego en El Fígaro. No pudo escoger peor momento para publicar En escena: crónicas y retazos literarios. Aparece en 1898, editado por la imprenta de El Fígaro, en medio de la guerra y en momento de producción «contrahecha» e interpretación inadecuada.
Pero -según su prologuista Alfredo Martín Morales - como la corrección literaria es el primer deber del escritor, Zerep cuidó su libro y, a pesar de ser improvisadas, o quizás por eso, sus crónicas, que no relatan acontecimientos relevantes, se salvan por la prosa, la sagacidad y la manera desenfadada y a ratos juguetona de dirigirse al lector. Aparte de las dedicadas a las figuras o espectáculos a los que asiste –algunos extranjeros como el de María Tubau o Luigi Roncoroni– intercala notas históricas sobre los teatros habaneros (Tacón, Payret, Alhambra, Lara, salón López, el Albisu) y muchos fotograbados de figuras de la época – de Enrique José Varona a Ignacio Cervantes– pero la mayor parte de las veces se concentra en aspectos generales. Con motivo de la representación del Tenorio el día de los Difuntos, se queja de la «anomalía» que una obra inmoral sea escogida para un día de luto. Cuando escribe sobre El estigma, de Echegaray, dice que fue en blanco, como se debe ir al teatro, sin haber leído antes el texto.
En realidad, vivió bajo el signo de la decadencia bufa, después de la muerte de Miguel Salas.
"Bajo el nombre de género bufo cubano quieren fundar un teatro que á la vez que reflejo de nuestros usos y costumbres sea amable sátira de nuestras debilidades y nuestros vicios. Un teatro como se ve didáctico docente que sirva de enseñanza. La intención no es mala, no señor, pero los intencionados no pueden ser peores. Todas las obras que se han dirigido á la realización de tal empeño son verdaderos adefesios. Sin idioma, sin gracia ni intención no reflejan costumbres del país ni pueden figurar entre las bufas. Pertenecen á un género nuevo que pudiera llamarse género choteo. Y este sí no cabe en el arte."
La que más me gusta, la que disfruté muchísimo, habla del crítico "inédito" (p.105), el que se mete en todo y de todo habla, el que en literatura dice desatinos, el que le arranca la tira del pellejo a todo el mundo y, como habla alto, es de "alquilar balcones".
Conozco al crítico inédito editado. Se descubrió en una función de Bacantes. La actriz grita con intensidad y emoción y el crítico comentó altísimo, a viva voz y con algo de desprecio: "¡Ya salió Grotowski¡".
Entonces no sabía que eso de alquilar balcones ya se decía en 1898.










3/5/09

Música en la exposición de Buffalo, 1901



Nada causó más sorpresa ni más alegría, según la memoria de Cuba en la exposición PAN Americana de Buffalo, 1901, que la interpretación del Star Splangled Banner por la banda de la policía, dirigida por Guillermo Tomás, que recibe una medalla de oro por su interpretación y es invitada a actuar en la explanada del recinto. Tomás, olvidado, según Juan Piñera.

Lean la página que he recortado, que tiene quizás hoy más actualidad.
Junta de la Exposición de Buffalo, Cuba.