Ediciones de la Flecha

Ediciones de la Flecha
Un nuevo libro
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3/9/14

Audaz Lezama Lima 1958



 Citada en la bibliografía de Lezama Lima y en los archivos estudiados  por Iván González Cruz, no sé si está publicada en las tantas ediciones de sus entrevistas. Tampoco, si pueden leerla así, por el esfuerzo de ampliar una letra tan pequeña. Vale la pena. La teoría generacional es una "malintencionada filfa" y la poesía, la suprema expresión del pensamiento cubano. Y sobre todo, añade quizás algo a tanta especulación sobre su gusto por el retrato, fotografiado de traje por Bastián con el entrevistador, grave, sereno, o entre sus libros. Si  todos los lezamianos la conocen,  excusen la redundancia. Si la quieren ver un poco más ampliada, en los dos files de Audaz Lezama Lima.
"Audaz tesis de Lezama Lima sobre la impronta filosófica del pensamiento nacional de Cuba." Ent. Luis Gutiérrez Delgado. Diario de la Marina, La Habana, 6 jul., 1958, 6-D / 7-D. En Digital Library of the Caribbean.










8/30/11

Musa de los poetas

En Teatro cubano: Ediciones de la Flecha,   "Delirio de Eusebia Cosme 1935" con los recortes de una esperada actuación madrileña que no llegó a realizarse. Espero disculpen la necesidad  de "ordenar" de alguna manera los temas de la Flecha, ya que me di cuenta que las teatrales -  la mayoría- debían estar juntas. Tal vez es una manía a lo Marguerite Duras, que no empezaba a escribir sin haber tendido la cama.
La fotografía la he tomado de un artículo que recomiendo "Eusebia Cosme, una voz olvidada", de Enrique Río Prado en una revista Signos del 2006.

Pronto, en mi cajita unos programas cedidos por Carlos Espinosa Domínguez que escribió "Con vida negra y pureza propia" para Cuba-Encuentro también sobre Cosme.

8/28/11

Singerman-Tallet 1934

Con esta entrevista en la madrileña Crónica de 1935, al regreso de Berta Singerman de Hollywood, insisto en la cinta donde la recitadora dice "La rumba", de José Zacarías Tallet. Siempre se  habla de que la Singerman divulgó la obra de Tallet  "hasta en una película", pero nunca se refiere  la cinta misma, que  aunque dicen fue un fracaso, a mí me resultó excepcional. Dentro de un argumento banal, una mesera de un bar en Filipinas, envuelta en una disputa amorosa, recita poemas a sus parroquianos. Gabriela Mistral y Sor Juana Inés de la Cruz, "Pregones de Buenos Aires", de Vaccarezza y "La rumba" de Tallet que estaba ya en su repertorio. 
Nada más que una mujer (1934), dirigida por Harry Lachmann, fue hecha por la Fox para la exportación, como versión de Pursued. En cuatro semanas.  Enrique Jardiel Poncela trabajó en el guión. Fue fotografiada por Rudolph Mathé. En el elenco  Alfredo del Diestro, Juan Torena, Luana Alcañiz y  Carmen Rodríguez. Es la única película de la Singerman que sobrevive –se dice que hay otra–  y pude ver en los archivos de  UCLA para ¡No es Cuba,  es Hollywood!
Díaz Canedo, que  vio  a Berta en "La rumba", escribe que  triunfa con todo esplendor,  y que " aquí se ve como un intéprete de poesía puede completar a un poeta",  y añade ... "cautiva como intérprete, sin caer en una menuda literalidad pareja de la evocación literaria ni desperdiciar una sugestión sensual, un rasgo del estupendo ritmo." La Voz, 7 de febrero d e 1935.

Habrá más sobre recitadoras.

 

8/26/11

Tropicana en Vanity Fair

 Vanity Fair publica en su número de septiembre
" All Havana Broke Loose: an Oral History of Tropicana", de Jean Stein,  un recuento oral  de la historia de Tropicana, con  testimoniantes (si no recuerdo mal) del   libro de  Rosa Lowinger, Tropicana nights, realizado en coautoría con la desaparecida Ofelia Fox. Aquí hablan la propia Lowinger,  Ana Gloria Varona,  Aileen Mehle, Natalia Revuelta,  Reinaldo Taladrid, Domitila Tillie Fox, Omara Portuondo, Eddy Serra, Pepe Tuero, Nancy Ragano, Magaly Martínez y Emilia "La China" Villamil. Al intentar mezclar el análisis de  la situación política, hay  entrevistas a Richard Goodwin,  Marta Rojas, Armando Hart,  Margia Dean y  Ricardo Alarcón.  A mí me resultó aburridísimo. Pero es posible que  guste al  lector seducido por la imagen de la postal turística. Algunos textos no funcionan dentro del relato. Hart y Margia Dean hablan de Isla de Pinos, la actriz sobre una fiesta de fin de año pero en el hotel Colony, (de grata recordación para mí cuando hice un grupo teatral con sus trabajadores, cruzados de brazos en 1963. Allí también llegó Roberto Matta que quiso cambiarle el nombre). Traída  por los pelos la historia de amor de Nati Revuelta. ¿Y Tropicana, y los secretos de Tropicana? ¿No es hora de que alguien escriba el gran libro?  

" All Havana Broke Loose: an Oral History of Tropicana"

He leído tantos trabajos interesantes sobre Tropicana y seguro que hay más. En 1997 Elizabeth Ruff escribió en  TDR  41 The Drama Review "¡Qué linda es Cuba¡ Issues of Gender, Color, and Nationalism in Cuba's Tropicana Nightclub Performance", un intento de acercarse al espectáculo y en qué consistía la magia de Rodney, cómo se utilizaban la luz y la escenografía.
Y en algunos blogs, hay mucha más originalidad que en este artículo reciclado. Tenchy Tolón cuenta anécdotas de su madre y ha expuesto fotografías. Y en el blog de Lázaro Sarmiento "Buena suerte viviendo",  he visto una foto preciosa de Ana Gloria Varona. A lo mejor no quiso ser entrevistada. Me parece que sus palabras las he leído en otra parte.



         
 

4/22/11

¿Quién lee la Flecha?

¿Quién lee la Flecha? Después de casi cinco años, (los cumplirá el trece de  agosto ) de escribir con alguna regularidad, cometer un accidente imperdonable que creó La flecha II, estoy tan confundida o más que cuando empecé acerca de por qué alguna entrada se lee y otras no, qué buscan los pocos o los muchos que la leen y/o la critican o les sirve para algo. ¿Por qué Francisco Covarrubias y no Florinda Camps o Eloísa Agüero, me pregunté? Sin embargo, me dio mucha alegría que el venerable cómico estuviese entre las entradas más populares que escogen otros, por la magia de los stats. El día de la muerte de Héctor Quintero entraron todos a leerlo. Era como rendirle un último homenaje, desde aquí, gracias a la celeridad de Penúltimos días que fue el primero en avisarnos y colocar un enlace. Gracias, Héctor.
Aparte de mi torpeza en probar todo lo que a Google se le ocurre, ¿qué les parece que, en lugar de un cinco de rank que ya tenía, la Flecha fue degradada a cuatro?  Qué sorpresa. Alguna vez hablé que ha sido citada en un trabajo académico. Desde luego escribo a mi favor y omito, como es lógico, lo desagradable, que no hay por qué insistir, que como se ha dicho, el blog es laborioso y exige tiempo y paciencia. Nunca podrá ser remunerado nada más que con la amistad y el respeto. 
Como muchos,  no estoy satisfecha y me encantaría probar muchas ideas. He querido hacer el «correo» de la Flecha para enviar por e-mail a los posibles interesados, sobre todo en Cuba, pero no lo he experimentado porque le temo a la intrusión. He colocado de forma provisional  supuestos enlaces a las llamadas redes sociales, sin mucha esperanza. ¿Quién podría enlazar un texto de Guy Pérez Cisneros sobre una puesta de Jouvet?
Estoy consciente que "reconstruir" puestas del pasado puede ser insoportable para el lector que busca la primicia o la actualidad, pero lo que me interesa a mí, puede interesarle a otros, aunque sean diez o doce dispersos por el mundo. Pero no se  asusten, las reconstrucciones –con su tono un poco lúgubre–  quedarán para los libros que vendrán.  Que por suerte nacieron las Ediciones de la Flecha, tan imperfectas como el blog y su escribana. Se esperan nuevos títulos.

4/8/11

Héctor Quintero: la libertad de soñar

Ignacio Gutiérrez en primer plano y Quintero
Héctor Quintero hizo tantas cosas en el teatro  (actor, director, dramaturgo, guionista radial y cinematográfico, narrador de documentales y obras sinfónicas, crítico y antologador ocasional, creador de espectáculos musicales y revistas, animador de tertulias) aparte de las nominaciones oficiales, director del Teatro Musical de la Habana, ejecutivo de la UNEAC,  presidente  del comité de teatro musical y del Centro Cubano del Instituto Internacional del Teatro, que no hay obituario que abarque  su extensa y sorprendente obra, siempre fiel a una de sus frases: "prefiero hablar de la Loma del Burro que de los Campos Elíseos". Y habló de la loma  pero llegó a Francia  donde gustó al jurado internacional que le otorgó en  1968 el galardón del ITI,  que consistió en la traducción a varios idiomas de El premio flaco, con su mezcla de absurdo y comedia sentimental-grotesca, que también le interesó a Luibimov que la vio representada en La Habana por Candita Quintana. Según Amado del Pino que lo entendió y admiró, su obra más perdurable. La noticia de su muerte, por inesperada, duele más, porque Héctor -con 68 años-  podía darnos más, ya que a pesar de sus dolencias y de no estar muy "inspirado",  acababa de re-estrenar en La Habana su obra sobre Bola, representada primero en el teatro Gala de Washington, que hizo otros títulos suyos.
Guardo conmigo un Quintero muy especial, caballeroso y amable, doméstico e imprevisible que lo mismo admiraba la zarzuela y el music hall  que nos impresionaba con una entrevista a Heiner Müller a quien celebró su cumpleaños en la isla. En los viajes, camino a alguna reunión del ITI,  podía decir ¿trajiste tu chambrita? como cualquiera de sus queridos personajes. Aunque  identificada con el "teatro nuevo" mientras Quintero era el bastión del teatro que prefería llamar, de formas clásicas, conversamos mucho, sobre todo en 1996, cuando integró el jurado del Premio Casa y se sintió tan feliz que volvió a las andadas. Una nueva obra larga: Te sigo esperando, que describe los tristes noventa en los avatares de una dirigente cuadrada, su padre y una fauna de vividores. Mientras casi todas sus obras terminan con un final abierto de cierto optimismo, Teté sigue con el mismo hueco de su ventana contra el que lanza un cubo de agua. Un rayo de luz entra hacia el público.  Se inscribe también en el que se ha llamado su teatro mayor, en el que retrata la voluntad de la gente común y más simple, su particular comedia de la pobreza. Con la muerte de Héctor, se acaba parte del teatro que nos ilusionó. Uno de los  grandes, queda en sus creaciones  y  junto a su hermana Yolanda y Marta Viera, su madre, que se fue antes, lo lloramos sus compañeros del teatro y también Esperanza Mayor, Lala Fundora, Teté Mondragón e  Iluminada Pacheco. Pero sobre todo, el público, que lo dejó soñar.


El programa de Sábado corto estará en mi cajita. En la fotografía, Corina Mestre, que encarnó a Teté Mondragón en la puesta de Teatro Estudio.

Sábado corto. Programa. I 

Sábado corto. Programa. II

Nota: Cuando hay alguna entrada que se lee más de lo acostumbrado, la reviso pero  no he podido arreglar en ésta la inconsistencia del tamaño de la letra. También avisarles que los programas no están en mi cajita porque un anónimo denunció una violación de sus derechos de autor con el programa de Fuenteovejuna,  por lo que,  desprotegida desde un blog, saqué con gran pesar, programas y otros. Se podría documentar que el programa pertenecía en todo caso al Consejo Nacional de Cultura, que no existe, pero intentarlo es entablar una batalla legal que no es del caso pues hay Archivos como el Digital Cubano que con toda propiedad protegen los documentos y los preservan. Pienso que cualquiera que haya sido perdió más porque en este blog  cualquier investigador o interesado podría servirse de él. Mi cajita se empobreció y nada más que la uso  para mis documentos.
P.D. Al fin arreglé la tipografía. Ojalá los que llegan revisen otras entradas relativas al Centro Cubano del ITI que no comenzó con Quintero, sino con Morín y en el que fungió más de quince años como presidente, el dramaturgo Ignacio Gutiérrez que acompaña a Quintero en la fotografía.  

3/30/11

Maní, caserita ...



El maní, asociado a tantas imágenes de la cultura cubana, es un gran vínculo con los Estados Unidos, ya que The Peanut Vendor, de Moisés Simons, según se dice, estrenado en algún momento de abril de 1930, cambió el curso de la música latina.  Ya en  Cuban Love Song,  Lupe Vélez está  de manisera, y de ahí en adelante sigue su curso en  versiones y más versiones. La música de este video la escribió una norteamericana que se enamoró de la música cubana y de los cubanos,   autora de la versión en inglés de la  letra de The Peanut..., la actriz Marion Sunshine. Trabajó  en los Ziegfeld's Follies en 1907 y al año siguiente en The Italian Barber con Sennett y Pickford. A pesar de lo muy criticada que es su traducción, gracias a su relación con Eusebio Santiago Azpiazu -Don Mario Antobal - su nombre profesional- y posteriormente con su cuñado Don Azpiazu, el director de la orquesta Havana Casino, el maní llegó para quedarse.

No ha habido nada más imaginativo que regalarle al presidente Carter.

Las imágenes del edificio Bacardí y del Club Náutico son preciosas y agradezco a quien lo ha "subido" a YouTube. 
Otra versión que me gusta es la de Anita O'Day.

3/24/11

Pequeña crónica de Humberto Solás

Para recordar a Humberto Solás, he guardado en box net una crónica de Eduardo Manet de 1966 sobre dos documentales,  El ring, de Oscar Valdés y Pequeña crónica, de Humberto Solás, de los que no se habla mucho. Pequeña crónica me conmovió siempre aunque no lo he vuelto a ver nunca más. Manet lo explica mejor en su nota. Es un recorte, tal y como lo he conservado, porque Olguita, instructora de arte, murió en un accidente en Fomento en 1963 - el personaje ausente del relato-  fue una compañera y una amiga  y porque esta escribana es una de las tres o cuatro jóvenes que aparecen en el documental y la ven quedarse atrás mientras su madre cumplía su tarea en los bosques. Olga en el documental como en Manuela es una actriz natural y Humberto testimonió  más allá  su tragedia personal. ¿Por qué no se exhibe nunca la obra documental de Solás? ¿y la de Oscar Valdés?
La ilustración, muy poco conocida, pertenece a una edición que me regalaron en  La Habana de los trabajos manuales de Humberto Solás.
Identidicada como trabajo manual 1, Humberto Solás, Técnica mixta.

3/22/11

Cinemateca de Caín

Gracias a Zoé Valdés y Miriam Gómez, se podrán ver  las películas de la cinemateca "cubana" de Cabrera Infante, entre las que están algunas que pude ver en la biblioteca de UCLA para ¡No es Cuba, es Hollywood!, entonces muy difíciles de encontrar. De todas maneras, que una película tenga 70 años no tiene mucho que ver con las leyes del copyright y ojalá siga adelante, pues las obras son del "dominio público", sólo si los estudios o los autores no se han ocupado en renovarlo, o al menos ésta es mi interpretación de la ley. Roguemos que éste  sea el caso de las que pertenecieron a Caín. Gracias a esta iniciativa, otros que han emprendido estudios similares (recuerdo el trabajo de Rafael Hernández en Cine Cubano ) pueden beneficiarse. Mi artículo es viejo e incompleto - me permitió saborear lo mucho que hay en cuanto a la imagen de Cuba- y ahora veo que muchas películas que en el 2004 no se prestaban ni tenían copias en video como The Bright Shawl, 1923, que pude disfrutar en una sala de proyección, la ofrecen en varios sitios de la Internet  que como se ha visto, sirve para la ciber-guerra y el ciber-chancleteo y también para la ciber-biblioteca y la ciber-solidaridad. Ojalá esté entre sus tesoros We Were Strangers, de John Huston (Columbia, 1948) que creo haber visto anunciada en Turner y es una de las más interesantes y polémicas. La fotografía de Jeniffer Jones es de la cinta y la tomé de aquí.

1/19/11

Un libro sobre los Martínez-Casado

Ana Margarita Martínez Casado y Ricardo Barber
Los Martínez-Casado. Una dinastía de artistas cubanos. Homenaje de amor, de Marta R. Martínez Casado de Sykes, tiene su segunda edición. Según Ariel Remos que la presenta, es "el recuento biográfico de una dinastía de artistas cubanos, caso único de una familia que cuenta con decenas de miembros que se han destacado en las varias y amplias manifestaciones de la actuación teatral o que de una forma u otra se relacionan con ella". Su autora desciende por línea materna de la familia. Hija de Marta Martínez-Casado Adams, actriz que hizo época en la radio cubana, descendiente del  matrimonio de Manolo Martínez Casado, uno de los hermanos de la que ella llama, la fundadora, Luisa Martínez Casado y Celia Adams, que ingresa a la compañía de Luisa, como toda su familia. Martica cuenta  con detalles preciosos los avatares de estos apellidos en la isla y más allá pues se ramifican y extienden por varios países.
La nueva edición  –corregida y aumentada – tiene el prólogo del  español Salvador Aulló, quien presentó en La Habana la edición de 2008 en un acto dedicado a Mario, que tuvo  gran repercusión en la prensa. Aulló  narra que guiado por el estímulo de Enrique Río Prado, se dedicó a entrevistar  a distintas generaciones de la familia en La Habana, Nueva York y otros lugares. Según la propia autora, sus dotes de investigador magnífico, posibilitaron el enriquecimiento de esta edición, más amplia en material documental, fotográfico y en datos.
En un país donde la crónica familiar es tan escasa, un libro como el de Martica, ameno y agradable, lleno de anécdotas y recuerdos que oyó en las tertulias domésticas, resulta un documento inapreciable de la vida dentro del teatro y fuera de él. El mismo se extiende a la   sensibilidad, el mundo emocional,  que ha guiado al famoso clan desde el siglo XIX hasta hoy, desde que Luis funda su teatro en Cienfuegos hasta los éxitos de  Ana Margarita en los Estados Unidos  y de Kippy Casado en México, entre otros muchos. Relieve especial  tienen las intersecciones con los Bravo-Adams, y en particular, con Caridad, hija de Evangelina Adams y Andrés Bravo,  gran figura de la radio y la televisión  continentales y artífice del melodrama.

Cuando se lee, podría pensarse que cada una de estas figuras  merecería  un libro. Y es cierto. Y ojalá se publique más de uno, ya que hay muchos hechos clave que  protagonizan en el teatro,  la radio, el género lírico, el cine, la televisión y el espectáculo. El libro de Martica se destaca por su cercanía, su narración coloquial, su absoluta sinceridad. Puede imaginarse que la autora conversa en una tertulia y habla del lema de su familia: "Nobleza obliga". 

 
El libro se vende en la librería  Sentir Cubano ubicada en  3100 S.W. 8 Street, Miami .

En la imposibilidad técnica de reproducir  fotografías del interior del libro, aunque no se ve muy bien, en la revista Comedias y Comediantes,  Evangelina Adams y Andrés Bravo, en Colombia, cuando ya tenían su propia compañía y eran figuras muy conocidas.

12/25/10

La Habana sepia de William Henry Jackson


Quiero compartir con los lectores de la Flecha mi habanera postal de felicitación. Como no iba con ninguna nota al pie, algunos pensaron que formaba parte de algún ofrecimiento turístico y hay quien vio el parecido del señor del sombrero con Eusebio Leal. Los comentarios han desbordado mi pobre imaginación y me han divertido muchísimo. Cada quien recuerda su Habana y confieso, que si tuviese la oportunidad de vivir una segunda vida, encarnaría como editora de libros amables, bellos, como el que invento en la noche cuando sueño que nos lanzamos a escribir sobre las fotografías que publicó entre 1890 y 1920 la Detroit Publishing Company, que según la Biblioteca del Congreso en su colección, fue obra de William A. Livingstone, Jr.y del fotógrafo Edwin H. Husher quienes obtuvieron los derechos para usar el photochrom suizo para convertir el negativo en impresiones a color. Se trataba de un proceso fotomecánico mediante piedras litográficas que  permitía la reproducción masiva de postales e impresiones.
Esta Habana sepia está creada por William Henry Jackson, quien retrató a principios del siglo XX, debido al gran interés de los norteamericanos en la isla después de la Guerra Hispano-cubano-norteamericana, escenas de la calle, edificios, el Malecón, soldados, palmas, vendedores, teatros, entre ellos el impresionante Tacón y el maravilloso Terry. Ojalá en el 2011, la Flecha...pueda presentar el  libro La Habana de William Henry Jackson, si es que no lo ha hecho alguien antes. Ojalá.

12/17/10

La escuelita de Rosendo Rosell

Me sorprendo del que puede escribir  todos los días  algo original, al menos, no refritado de ninguna parte. Me sorprendo todavía más del lector de solapa que le pasa la vista a cuanto libro cae en sus manos, pero cuyas opiniones pasan de largo como si no hubiesen sido escritas. Al momento todos las olvidamos. Antes de haber sido  escritas  ya pasaron...

Y como no tengo algo nuevo que decir y veo  hay algunos que siguen entrando, muchas gracias,  los dejo con esta fotografía,  está en el cajón de recuerdos de  una niña que recibió un regalo en la Escuelita de Rosendo Rosell. Todas las niñas no tienen algo así ni se atreven a enseñarla.  Detrás de la fotografía mi mamá escribió la fecha: 1954. A cuatro años de estrenada la televisión en Cuba.

Gracias a Akuara por el Sunshine.

12/4/10

Alicia Alonso (1949) en Memoria de Cuba


Alicia Alonso (1949) from Memoria de Cuba on Vimeo.
Casi todo el mundo termina refiriéndose a sí mismo a propósito de los grandes mitos como Alicia Alonso. Sin embargo, aunque quisiera tener más datos sobre esta actuación en el Auditorium, de la cual los lectores deben conocer más que yo, quisiera recordar  algunos momentos imborrables en mi memoria de Alicia:  el primero, Ad libitum, con  Antonio Gades, qué fiesta, qué hermosura;  el segundo,  recién llegaba a Madrid de madrugada, todos y me incluyo medio dormidos no podíamos decir nada con coherencia mientras ella, fresca como una lechuga,  hablaba con pasión de una coreografía sobre Douglas Fairbanks. El tercero, cuando me ofreció trabajo en el Gran Teatro (la historia no viene a cuento)  y el cuarto, me permitió asistir a una clase suya en el Teatro Principal de Zaragoza.  Para el bailarín la  clase  es un momento tan íntimo y tan secreto que no hay palabras para describir lo que allí sucede. Entonces  pude ver a la Alonso en el  ensayo del cisne que bailaría en la noche, y sentarme en el palco trece, el número de la mala suerte, que Leopoldo  Burón cedió a José Martí. 

10/27/10

¿Anacrónico?

Soy una lectora tardía de Los años de Orígenes, de Lorenzo García Vega, que no hay manera de escribir ni de relatar y que es más que todo, una experiencia que remueve, duele, hace reír y llorar como la opereta cubana en la que martilla con insistencia. Lo vi una sola vez en la Feria del Libro de Miami y eso bastó para que su imagen quedase en el recuerdo pero ni me atreví a acercarme a la mesa. Lo leí con deleite y al mismo tiempo con la cautela propia de mis  prejuicios. Yo no conocí a la familia origenista venida a menos pero vi muchas veces a Cintio y Fina, en la Víbora,  cogidos de las manos, rumbo a la catorce (una ruta de ómnibus) que entonces pasaba por Santa Catalina. Y luego, entrevisté por carambola, al supremo jefe, al poeta, patriarca del grupo de  Orígenes. En Trocadero 162, donde me brindaron torrejas - reservadas  sólo para los "personajes" . Era una estudiantica de Periodismo, que ya sabía  todo no era cortar y pegar,  se conocía a los seres humanos por debajo de las palabras, se les preguntaba, y no sólo se les hacía una reverencia. Si Lezama era ya la momia del boom,  no lo parecía. Su casa desvencijada, atestada de libros y él,  en mangas de camisa, sorprendido de oír su voz en la grabadora que hizo retroceder en varias ocasiones como para colocar el punto. El punto y la coma de su respiración.
García Vega estuvo allí, en las reuniones y los bautizos de etiqueta, en la fragua de sus libros y de sus números y sus intrigas, y se gestó lo que se ha convertido después en estatua de mármol, bombín...  y ha contado el envés, el otro lado descarriado y negador sin el cual ningún hecho estaría completo. Y aunque el libro tiene de collage travieso, es imborrable pensar en el pasaje en  el que Luis Felipe Rodríguez  ya era un viejo latoso  y molesto en una librería o el severo Ramos de espejuelos de aro, baja de los estantes de la biblioteca donde era el direcor,  el libro de un maricón, mientras que en su obra dramática,  intenta comprender la emocionalidad de su Bebito, un personaje de En las manos de Dios.
García Vega tiene un blog  en colaboración con María Pintado (escribe su tesis sobre Lorenzo) y  se habla de embeleco, nananina y  "revolver lo que no regresa". Y  como todos en alguna medida hacemos un mejunje con lo que no regresa, los recomiendo a los lectores de la Flecha, que como ya me conocen, pueden disculpar una nota  tan poco erudita.

Ping-Pong Zuihitsu. (Proyecto de novela epistolar)

4/21/10

Montes Huidobro: dos obras de los sesenta

Matías Montes Huidobro lee mañana, en Miami, donde reside, dos de sus piezas de los sesenta, en un ciclo cuyos detalles se encuentran en el blog del Instituto Cultural René Ariza.  La autora de La Flecha adelanta un texto-en progreso, que integrará con ayuda de los dioses, el segundo tomo de El enigma de la leontina, hasta ahora titulado Viaje al teatro cubano (1960-1985).

Si en Los acosados… una luz extraña indica que subirá el coste de la electricidad y los cobradores acosarán a la pareja a perpetuidad en espiral repetitiva; en Gas en los poros, (1960) de Matías Montes Huidobro, abrir la ventana y permitir la entrada de aire limpio es símil de  libertad. Madre e Hija tratan de exorcizar el pasado en un espacio cerrado, mediante una escena de «teatro en el teatro». A la vista del público, hay una ventana imaginaria. Como en Las criadas, de Genet, que Francisco Morín estrena en 1954, Madre e Hija intercambian acusaciones y culpabilidades en el procedimiento víctima-verdugo. La historia no se cuenta de manera coherente, sólo mediante atisbos. La Madre alquilaba su sótano como sitio de tortura y es cómplice de crímenes y asesinatos. Ahora existe un muro, pero la hija recuerda, aunque la Madre persista en contaminarla: “Estabas al tanto de todo. Sabías tanto como yo” (1991,112). “El pasado es un cadáver que apesta y tú y yo pertenecemos al pasado” Pero la madre se justifica… “ellos tenían las armas en la mano”, porque “alguien tenía que mantener en pie esta casa”. Pero la hija (de la que se conoce todavía menos), educada a la antigua, enfermiza,  recibía clases de piano y fue a un colegio de monjas, quiere saberlo todo, e intenta salir del encierro y como Luz Marina, respirar el aire fresco. Asfixiadas en una atmósfera de miedo y pesadilla, el recuerdo del sótano se hace visceral.

La hija. ¿En dónde me has encerrado, mamá? ¿En qué cárcel he vivido durante todos estos años? (113).

La cárcel se extiende a la existencia. La obra articula el intercambio de acusaciones con las secuencias de “Había una vez”, que como en los cuentos infantiles, narra las distintas versiones que se ofrecen del pasado, en  teatro dentro del teatro. Entra la «vieja camarilla»: el General, el Alcalde, el Senador, el Jefe de la Policía y se teatraliza la escena en la cual La hija presencia la violencia del sótano: “aquella descarga inesperada de ametralladoras, cerrada” (114). La Madre interpreta el papel del Sr. Ministro. “Aquí no ha pasado nada”, y ambas incorporan diferentes personajes, anticipo del profuso intercambio de roles de La noche de los asesinos.  Sólo que aquí la representación no es para saber la verdad como en El chino, de Carlos Felipe, sino para ocultarla. «Todo ha cambiado» y «esta casa no es la misma de antes». La Madre no tolera que la Hija improvise y agregue palabras de más. La historia tiene que ser disfrazada, la verdad debe ser sepultada. En su delirio, la Madre actúa como si nada hubiese cambiado. Pero la Hija oye palabras nuevas y quiere entender.

La madre. (Amenazante). Esas palabras se las dirás una a una al jefe de la policía.
La hija. El jefe de la policía está muerto.  Ha sido ametrallado, mamá. (118)


Gas en los poros remite al contexto de los primeros primeros años de la Revolución en los que se castiga a los criminales de la dictadura. Acorraladas y acosadas, la madre no se comunica con el exterior y la hija la acusa de estar contra los jóvenes “culpables del heroísmo”. Y aunque su lectura ideológica no ha sido la más frecuente, se inserta con valentía en el tema de los sesenta. Por una parte, una obra de la memoria (“el olvido tiene una memoria que se clava en el recuerdo y tiene que salir” (117) y por otra, de la responsabilidad y complicidad con el régimen anterior como en El hombre inmaculado, (1959)  de Ramón Ferreira,  un torturador. Se insiste en que después de consumada la violencia, el ejercicio de la libertad no será fácil ya que nació escondida en las mazmorras y está hecha de míseros ocultamientos y egoísmo.
La tercera secuencia de “Había una vez” es más enigmática, se refiere a una tercera persona: una vecina se escapa y una abuela autoritaria da bastonazos en el piso. La Madre incorpora a la abuela déspota: “Que les quemen las cañas, que arda todo, que no quede más que ceniza y sal” (121). La hija identifica la tiránica abuela con su madre y  “cansada de aquellos siglos de opresión, de silencio” envenena una copa de vino –que acaricia como un cáliz—  especie de ceremonia ritual, y  se la ofrece. Y al fin, abre la ventana.

La madre. ¡Me asfixio¡ ¡Necesito un poco de aire¡
La hija. Abriré la ventana.
La madre. ¡Abrela, ábrela al fin¡ ¡Tu libertad no te será fácil¡
La hija. Es cierto. Todos lo sabemos (123)

El último bocadillo la deja abierta a más de una interpretación, y la desenmarca de otras obras suyas de adhesión entusiasta aunque “cautelosa” como La botija (1960) y El tiro por la culata (1961). Los acosados se estrena junto a La botija ya que era habitual que en los programas de piezas cortas, se representara una obra de afirmación y apología, y otra de urgencia y agitación.

4/13/10

El libreto de Laura Zarrabeitia

Hace muchos meses, interesada en conocer más de las puestas de Aire frío, de Virgilio Piñera, a propósito de la tan comentada de  Teatro Avante, de Miami, en versión de Raquel Carrió, pregunté a Laura Zarrabeitia, actriz que realizó en su estreno de 1962 el personaje Ana, en la puesta de Humberto Arenal. Laura, muy joven entonces, tuvo que caracterizar a una mujer de cincuenta años. Ahora Zarrabeitia - que  no actúa de manera regular- después de una exitosa carrera en Cuba y Venezuela, aporta sus conocimientos y recuerdos a la reconstrucción de la escena cubana, que es un empeño mayor. Ella es una protagonista de los sesenta, no sólo por su trabajo como actriz, que llenaría  un capítulo, sino porque aporta una visión desde dentro de las bambalinas, que no es la que brindamos  los críticos o outsiders.

Eddy Díaz Souza, dramaturgo y director, digitalizó el libreto de Laura, (en realidad, su primera edición realizada por Escena Cubana, colección de Paco Alfonso en 1959), un año antes de la salida de su Teatro completo. Gracias a los dos, hoy podemos revisar un  libreto, manoseado, tachado, corregido, y preservado por Laura, que dice muchísimo sobre los primeros "cortes" que se hacen a la obra, hechos por el propio autor, que desconfiaba si el público soportaría su extensión y  arrancó de un tajazo parlamentos de Ana, demasiado melodramáticos o de novelón. El protagonismo de la Madre fue cediendo paso y en algunas puestas, por desgracia, se convierte en un personaje menor frente a la fuerza avasalladora de Luz Marina.
Laura  no sólo ha sido la intérprete de esta puesta memorable sino de muchas otras que configuran una imagen de los sesenta. Miembro de Teatro Estudio, estudia en San Alejandro y en la academia de Actuación del grupo  y participa dentro y fuera del escenario en muchas de sus puestas, entre ellas El alma buena de Se-Chuan. En 1961 hace  Las pericas, de Nicolás Dorr, dirigida por su hermano Nelson, con Nancy Fernández Novo, en la sala Arlequín y todavía recuerda la agitación del público con aquel "Arroz con frijoles" del non sense y el bufo criollo. Y tiempo después, en muchos montajes del Guiñol Nacional en la etapa de los Camejo-Carril, dentro y fuera del retablo, como La loca de Chaillot.
Mi trabajo sobre Aire frío se ha demorado. Y a lo mejor, en realidad, no aporta demasiado. Pero lo que de manera provisional he llamado el libreto de Laura,  reconstruido gracias a Eddy,  servirá para llenar cuartillas de especulaciones e hipótesis. Como se han aventurado muchos con las diferencias entre las «copias» de los manuscritos lorquianos, Piñera ofrece también muchas posibilidades de estudio a partir de un manuscrito que testimonia la  relación viva de un texto con sus intérpretes.
Mientras futuros archivos acogen el texto, aquí está  esta  primera "versión" de Aire frío, que documenta  el libreto de Laura.
Fotografías de la puesta de 1962 del archivo de Zarrabeitia con Angel Espasande.
Mi programa de mano de la puesta.

Libreto de Laura Zarrabeitia digitalizado por Díaz Souza



3/27/10

Protagonistas de los sesenta (II) Raquel otra vez

Conocí bastante poco a Raquel Revuelta para mi desgracia y vivimos juntas algunos momentos no particularmente gratos.
Yo regresaba de Madrid, no tenía trabajo - me habían cesado como diplomática por causas que no vienen a cuento explicar ahora- y  ella estaba al frente del Consejo Nacional de las Artes Escénicas. Entre sus medidas,  sustituía  a la directora que me reemplazó en la revista que fundamos. Me recibió muy amable en la casona de Línea y con un cigarro en la mano,  me dijo " tienes trabajo allí, pero eso es una mediocridad".
 Raquel, le digo, ¿si usted me dice que es una mediocridad cómo cree que puedo aceptarlo?.
Y algo se creó entre nosotras, yo que la admiraba desde niña, intenté escribir su biografía y la había entrevistado en dos ocasiones.
Me cuesta trabajo imaginar a Raquel de casa en casa, con el libreto de Los siete contra Tebas en la mano, con anotaciones llenas de faltas de ortografía.. A Raquel  solicitando   represión contra el dramaturgo. No lo pongo en duda, lo dice el autor que lo sufrió. Y más difícil se me hace pensar que una mujer sola -por poderosa que ésta sea- y Raquel lo era, no por gusto muchos la conocían como la "doña", que luchó con su prestigio contra la parametración, sacó gente de las cárceles  y salvó a muchos del ostracismo, refugiados en Teatro Estudio, pueda ella sola, condenar a alguien a la oscuridad por catorce años como ocurrió con Arrufat. No  habla de política cultural, dirigentes incapaces, decisiones erradas, coyunturas históricas, situaciones deplorables, ni siquiera de la maquinaria del estado   sino sólo del inmenso poder aniquilador de los Revuelta. Y más ajeno me resulta que Vicente - que está demostrado  casi nunca se interesó por los autores cubanos o sólo como excepción- se empeñase con ese fanatismo contra  un texto. Ya había leído esta versión en la entrevista de Jesús Barquet, publicada en Encuentro.... hace muchos años. Oírla en la voz de Arrufat, en vivo, y con Raquel en la tumba,  me ha parecido de los momentos más tristes de esta jornada de hoy.
Pero sé que algunos tienen la misión de aguarnos  la fiesta.

12/19/09

El apuntador






El teatro: apuntes de un traspunte de Federico Urrecha, Barcelona, 1900.

En La Habana, en 1914, el apuntador tenía tanto espacio en las revistas como los actores y los autores. Se llama Antonio Jordán.

10/13/09

Dibujos de Terrón, regalo de Morín



Mi amigo Francisco Morín nos ha regalado una colección de dibujos de estrellas de cine de Hollywood. Quiere que la exponga o la muestre en alguna parte. Y como le prometí, aquí va un adelanto. Para mí los blogs siguen siendo la lírica de internet y no hay mejor galería ni pared que el espacio en blanco de mi columna de la izquierda. Aunque si pudiera, sólo por su gesto y su generosidad para con mi Prometeo o mi Aire frío, y también por su amistad, le dedicaría a Terrón una pequeña plaza en Hollywood.
Mientras ¿qué mejor lugar que La flecha para enseñarles una muestra de la obra de Juan Terrón? Por dos motivos, es la única galería de mi propiedad con espacio suficiente para albergarla y será la única manera de saber algo del paradero o biografía de Terrón, del que ni siquiera Morín tiene datos. A veces pienso que pudo ser o es un dibujante comercial y otras, un enamorado del cine de los cuarenta y cincuenta (su estrella más joven es Liza Minnelli) por sus repetidas versiones de la Garbo y por supuesto, de Rita.

Nosotros encantados con los dibujos y espero que también los lectores.