El libro contiene no solo una introducción acerca de la tradición en Cuba del arte lírico y el repertorio histórico de esta agrupación, sino documentos, programas, fotografías, carteles, bocetos de vestuario y escenografía, los miembros de su elenco por especialidades, autores de la música, escenografía y vestuario, los coros y el cuerpo de baile, las figuras principales, asesores, profesores, bailarines, una selección de críticas, es decir, una síntesis magnífica de más de sesenta años de un colectivo que al decir de Humberto Lara Bergery, "contra viento y marea, ha mantenido incólume la existencia en Cuba del arte lírico y en especial el cubano".
Por la manera en que ha sido organizado y maquetado, es fácil de leer (y consultar) y a las tradicionales opacas fotografías de otros libros, aquí relucen los bellos bocetos de vestuario y escenografía de las distintas épocas vividas por este colectivo. No falta entre las críticas, una sabrosa polémica entre Calvert Casey y Mirta Aguirre sobre una puesta de Rigoletto en una selección donde a los que tradicionalmente escribieron sobre lírico y ópera, (Jorge Antonio y Pola) se unen los más próximos, Abel González Melo y Omar Valiño. También aparece el autor como cronista con un breve texto sobre la "morcilla" en el Lírico.
El lector especializado y el público amante del Lírico encontrará mucho más. En esta foto, de izquierda a derecha, algunos de los asistentes a la presentación del libro: Ivón Rivero, Milagros de los Ángeles, Ahmed Piñeiro, Marta Cortiñas, el autor, Evelio Pérez, Doris Ramos e Indira Ruiz, intérpretes, amigos y miembros del equipo de la Editorial Tablas Alarcos. Mis excusas, no he podido identificarlos a todos.


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