Ediciones de la Flecha

Ediciones de la Flecha
Un nuevo libro

2/6/26

Cristina Rebull en sus islas griegas

 

 En Condumio, muerte y delirio en el teatro cubano, (Ediciones de la Flecha, 2023), hay esta breve reflexión sobre una obra teatral de Cristina. El libro se ha leído muy poco y ha interesado menos, pero el conjunto de su obra teatral –como otras facetas de su vida de creación intensa– serán revalorados y nuevas puestas en escena celebrarán su vitalidad y su gracia. 

 

En Llévame a las islas griegas (2008) de Cristina Rebull, el delirio es un no tiempo. Dos hermanas ancianas, atadas a sus sillas de rueda, en angustioso repaso, se despiden de la casa que han vendido (una de ellas lo desconoce) para ingresar en un home, mediante un «proceso cómico», según la prologuista de Teatro cubano actual (II), Carolina Caballero. [1] Rebull profundiza en el mecanismo de composición de Frijoles colorados para conseguir la absurdización total. Roberta y Julia sobreviven, pero no entienden casi nada, inmersas en las consecuencias del trasplante cultural en forma de caos, repetición y desgaste. La malicia de Rebull es que la obra podría representarse como comedia y como absurdo trágico.

En la evolución del tema del alimento, es pletórica en batidos, chuletas, frijoles, el pollo Desconocido y hasta un cake de capuchino que una de ellas dice comer sola, pero  los alimentos no pertenecen ni al allí ni al aquí: el exilio cubano del siglo XXI no es el de los 60 –Miami reproduce la gastronomía que en la isla es casi inexistente– y esta se relaciona no con la «erótica culinaria» sino con las consecuencias negativas de la ingestión en forma de acidez, malestar, colesterol alto y los productos que los alivian, bicarbonato o leche de magnesia. “El tiempo es una croqueta que no hay quien se la coma” sentencia Roberta, más consciente que su hermana del paso de los años. Decisivo en la progresión dramática es el interés de Julia por introducir la venta que las obliga a ir a un home y llega de forma abrupta: “Vendí la casa y tenemos que irnos hoy antes que termine la tarde” dice y repite. No hay crisis de identidad sino una exposición cruda de la vejez, similar a la de Dos viejos pánicos de Piñera y tal vez del miedo (vender es quedarse en la calle). Un miedo parecido al de los pánicos de Piñera, pero visto con una tenue aceptación. Ir a un asilo, la imagen del abandono, se convierte en un viaje a las lejanas islas del Mar Egeo.



[1] Rebull, Cristina. “Llévame a las islas griegas”. Teatro cubano actual II. Dramaturgia escrita en los Estados Unidos. Concepto y selección de Alberto Sarraín.  Prólogo de Carolina Caballero. La Habana: Tablas Alarcos, 2016. pp. 216-276.

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