Ediciones de la Flecha

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6/2/09

Vicente antes de Vicente



La Habana celebra los ochenta años de Vicente Revuelta (junio 5, 1929), el gran actor y director teatral que en otra parte he llamado “el descubridor” por su personalidad, talento y una trayectoria signada por la renovación y los experimentos. Si algo llama la atención es la escasa mención que hace Vicente en sus memorias, relatos y testimonios a su etapa de aprendizaje y formación, a pesar de la autoridad y el enigma que irradia desde los comienzos. En diciembre de 1946, como parte de la ADAD, debuta, según cuenta a Esther Suárez, en Prohibido suicidarse en primavera, de Alejandro Casona, bajo la dirección de Julio Martínez Aparicio. Vicente relata que cuando leyó la obra le pareció muy dramática –el día del estreno se paseaba por los pasillos, le parecía que se iba a tirar dentro de un pozo-- pero en el escenario a los cinco minutos, el público estaba muerto de risa con su trabajo. “Lo extraordinario es que a mí no me importó, inmediatamente asumí que el papel era cómico. Son cosas de los actores.” Ese mismo año, asiste a Francisco Morín en la dirección de La leyenda de las estrellas, de Andreyev, en la que trabaja su padre. No hay muchos más detalles en los relatos de Vicente, que se acuerda de Cándida, de 1947, pero que el mismo año sorprende a Carlos Felipe, al reseñar Nuestro Pueblo, de Wilder, dirigido por Rubén Vigón para la Academia de Arte Dramático y habla del elenco "encabezado" por el joven alumno.
En 1948 hace el Satán de Scherzo, de Eduardo Manet, con Minín Bujones, que en 1950 será una de las primeras en estrenarse en la televisión. En 1949, en una obra cómica de Savary, Jorge y Margarita, dirigida por Ramón Antonio Crusellas, para el Patronato, Selma Barberí (seudónimo de la española Matilde Muñoz) escribe en El Siglo el 11 de mayo 1949 que “ Vicente Revuelta, cada vez más dueño de sí, más personal en su enfoque artísitico, más rico en matices y más adentrado en su técnica”. Y ese año, en una pieza que no tiene mucha repercusión La columna y la vid, de Roberto C. Bourbakis, dirigida por Modesto Centeno, Manuel Casal se detiene en su Monsieur Triboulet, en el que “evidenció su fuerte temperamento artístico y la fina sensibilidad que lo destaca entre nuestros actores. Todo el segundo acto fue un ejemplo de labor inteligente y comedida.” Obtiene su primer premio Talía.
En esos años se vincula a los interesados en el teatro de guiñol que en la Universidad ofrece un programa con La caperucita roja, de Centeno, y la farsa medieval francesa El calderero, “movida” también por Rosa Felipe, Nena Acevedo, Armando Soler, Antonio García Meléndez y Violeta Casal, función donde se dice que hubo un pequeño show, con "El dulce milagro", de Juana de Ibarborou, ridiculizada con muchísima gracia por su hermana Raquel. Y hace Nocturno, de Matilde Muñoz, con Angel Aguirre y Violeta Casal.
En el número 17 de la revista Prometeo (1949), se reconoce a Violeta Casal, Rosa Felipe, Eduardo Manet, Ana Saínz, Nena Acevedo, Sara Talavera, Vicente Revuelta, Andrés Castro y Armando Soler, interesados por el Teatro de Guiñol.

Después de tantos años de no verlo sobre el escenario ni coincidir con él en las calles del Vedado,  con el recuerdo al  Vicente adolescente que ya podía caracterizar "viejos" y personajes astracanescos que aparece en estas fotografías que se resisten al tiempo, quiero festejar su vida consagrada al teatro.

Dibujo de Revuelta para una portada de Prometeo, fotografía del premio Talía (1949) y Scherzo, con Minín Bujones.

Libros dedicados a Vicente Revuelta: Vicente Revuelta: monólogo, de Maité Hernández-Lorenzo y Omar Valiño. Colección Cuadernos Beth-el, Ediciones Mecenas y Reina del Mar Editores, Cienfuegos, 2000, 62 p. y Esther Suárez Durán: El juego de mi vida, Vicente Revuelta en escena, Centro de Investigación y Desarrollo de la Cultura Juan Marinello, La Habana, 2001,213 pp. Además, las investigaciones de Lailí Pérez Negrín y Luis Alvarez, El teatro, la búsqueda, el sentido de la vida [Un camino de medio siglo] y las tesis de Cristina Braga y Roberto Salas, inéditas.

2 comments :

  1. Y posteriormente perteneció a Nuestro tiempo, a raíz de la creación de Teatro Estudio, no? o se me han confundido los tiempos?? Ochenta años ya, increible!

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  2. Lo dejo en 1949 porque la otra etapa es más conocida. En 1950 hace Yerma con Adela Escartín, trabaja en la televisión y otras muchas actividades. Y sí desde luego, inicia la sección teatral de Nuestro Tiempo y en 1958 crea con otros muchos, Teatro Estudio. Tal vez sea bueno, publicar el primer Manifiesto.

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