Ediciones de la Flecha

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5/14/10

Bufo y nación

Desde 1868 el bufo deja su impronta y es una constante teatral. Desaparecido o en extinción como género, sobrevive en formas de hacer y narrar y en una actitud de desenfado y libertad para asumir el hecho escénico. Su tipología clásica -compuesta por el negrito, el gallego y la mulata- reaparecerá en muchos otros momentos, como afirmación o negación, en permanente litigio, o se desplazará a la radio, la televisión y la carpa para regresar, vencida por el tiempo, como memoria e invención. Me gustan los viajes, las idas y las vueltas del bufo del XIX a Borges, Dorr, Triana, Ricardo Muñoz y tantos otros. El cruce y la transfiguración. Lo que estaba en el original y el añadido. La copia, el remedo y el calco.
En la selección de textos de Inés María Martiatu Bufo y nación. Interpelaciones desde el presente (Letras Cubanas, 2008), se lo cuestiona, interpela, dentro del vasto universo y las muchas aproximaciones posibles y la seducción que ejerce sobre los estudiosos de todas partes. Nada más virgen e inexplorado que el propio  surgimiento de la compañía de los Bufos Habaneros, a imitación de los madrileños de Francisco Arderíus, según declaran en su programa inaugural. Eduardo Robreño sostiene que “no fue esta una idea original. Empezaba nuestro ya incipiente arte teatral a marchar de acuerdo con las modalidades y adelantos de la escena europea” y culpa a Pancho Fernández de “trasladar a nuestros lectores lares del género”. Hoy la personalidad de Arderíus se despeja y se lo conoce de cuerpo entero -les recomiendo el texto y la revista-  y bien pudo alguien viajar con un ejemplar del  Almanaque de los bufos madrileños para 1868, Publicación: Madrid : [s.n.], 1867 (Madrid : Imprenta española), digitalizado en la biblioteca de la Comunidad de Madrid, como Pepe de la Matrona viajó con las guarachas que oyó en el Alhambra, mientras no se grabaron en Cuba, según María Teresa Linares, en un texto incluido en el libro, por ser de muy corta duración o porque todavía dominaban los prejuicios y nadie tomó en cuenta "Cabo de la guardia". Si se habla de minstrelblack-face, impersoNación (acuñado por Jill Lane) y otras influencias, incluso del personaje catalán en el bufo ¿por qué no hurgar  en el "modelo" como escribiera Fornarina Fornaris en "Orígenes del teatro bufo cubano"(1981), texto citado por Rine Leal en su prólogo a las obras bufas "El coturno y la chancleta"?  ¿Acaso pudo ser gratuita la filiación de los Bufos Habaneros? ¿Y si sólo fuera  un afán de estar al día y de reclame publicitario también valdría la pesquisa.
Seguiré con mis interpelaciones. Los dejo con Pepe de la Matrona.
En la foto. Enrique Arredondo como negrito.

1 comment :

  1. Me ha gustado el artículo y por supuesto el video, de alguna forma altera la sorpresa. El bufo regresa de una forma natural, a veces en la curiosidad de estudiantes, de jóvenes artistas o quién sabe. Sin duda, no desaparecerá de Cuba.

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