Ediciones de la Flecha

Ediciones de la Flecha

10/6/10

¡Viva Florinda!

Cuando se realizó este grabado, Florinda está en el escenario, vestida de negrita. Con las descargas de fusilería debe haber huido despavorida.  "Tres días de terror en La Habana" tituló El Moro Muza los acontecimientos conocidos como los Sucesos de Villanueva  y los bufos partieron a México. Los historiadores cubanos le pierden la pista a su primera dama, pero por fortuna, no los mexicanos. Maya Ramos Smith  informa no sólo de su llegada, acompañada por Pilar Pautret, en la compañía de los Bufos Habaneros, sino de su quehacer con el "himno de Offenbach" en los marginales jacalones y los baratísimos espectáculos de tandas. El cancán se extendió con la rapidez del cólera, escribió Olavarría y voces airadas – como la de Ignacio Altamirano– se erigen contra la moda mientras un público alborozado llena el teatrillo América donde Florinda se alza la saya como una corista de Lautrec.
En 1870 una maravillosa crónica escrita por Manuel Payno para El Siglo XIX - recogida por Reyes de la Maza-  relata la batalla de tiples después de la función de la zarzuela El corneta, la comedia Las cuatro esquinas y la zarzuela en un acto El grumete. Es el 24 de noviembre de 1870, en el Teatro Nacional y al terminar  se declara la guerra entre los partidarios de Chole (Soledad Guzmán) y los que gritan ¡Viva Florinda¡ "hasta que el director del teatro, haciendo como los gobiernos que ceden a la voluntad de la opinión pública, manda a alzar de nuevo la tela y aparece blanca, interesante, espléndida, la deseada Florinda"... Y aquí los dejo con las ganas de saber más. Tiene razón, el amigo que me escribió, puede ser una novela. Cuatro años después,  cuando regresa de Puebla donde se había refugiado, ya se eclipsó el furor y se dice que  -por enfermedad- dejó de bailar y reaparece sólo en obras dramáticas.
 Yo que pensaba que Luisa Martínez Casado fue la primera cubana que desató las pasiones entre contreristas y casadistas, encuentro la  sorprendente narración de la enemistad entre los admiradores de Chole  y de Florinda. En 1894 su destino y el de Luisa, que también hizo la Dorotea que estrenó Florinda, la contrata por caridad, en Orizaba. Luisa es un ídolo de México y la Camps,  una cancanera cerca de la muerte que nunca fue pintada por Lautrec. Es una cita perdida en el libro  Cosas de Remedios,  preterida y marginal como la vida de Florinda Camps.

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