Ediciones de la Flecha

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9/6/12

Estos y aquellos aires fríos

Helmo Hernández y Lilliam Llerena. Aire frío 1967. Puesta de Humberto Arenal
El  derrotero de Aire frío después de 1981, es imprevisible aunque no puedo profundizar por no haber visto las puestas en escena. Las más recientes son la versión libre de  Teatro Avante, en  Miami,  escrita por Raquel Carrió y dirigida por Liliam Vega, recibida por la mayoría de los críticos como un Virgilio apócrifo o  reescritura, al estilo de las realizadas con otros autores clásicos cubanos y universales como  La vida en rosa, a partir de Carlos Felipe. Mientras la primera tuvo críticas demoledoras, una más reciente, dirigida por Carlos Celdrán (2012), con Argos teatro, recibió fervientes aplausos en Miami y  La Habana. En el programa el director anota: “Encontré así el camino de la versión, deseché la construcción de un dispositivo de época para centrar la acción en cualquier tiempo cubano, y abrir el horizonte a comportamientos y caracterizaciones libres de arqueologías, donde los actores pudieran acercar los personajes a nuevas resonancias”, tanto que una nota del Miami Herald, cita al director diciendo que los espectadores jóvenes de Cuba creen que se trata de una obra actual.
Hace mucho Matías Montes Huidobro criticó con dureza el “editing” de la adaptación y traducción de María Irene Fornés de Cold Air (incluida en New Plays USA, 1986), porque intentó “enmendarle la plana a Piñera” al reducir, limar y acortar el texto. Sin embargo todos coincidieron en que Celdrán ofreció a un autor “renovado” y en el montaje perdura  la esencia de la obra. Nadie ha problematizado acerca de  situarla  en «cualquier tiempo cubano» o eliminar  “anacronismos” del texto, es decir, el contexto, dieciocho años.
Para mí borrar “El Colorado mató a dos” o las referencias a la época son como quitarle las verstas y el whist  a Chejov, el ser o no ser de Hamlet o acortar el monólogo de Segismundo. Estamos ante un texto mayor. Un texto que es teatro y poesía en el teatro y los cortes conspiran contra  lo  que según  Virgilio era notable de la puesta de Humberto Arenal, la unidad de su texto. Pero una  recepción tan unánime me indica, sin embargo, que estoy equivocada y se ha  logrado lo que la crítica celebra como "descontextualizar la historia".
Como en la nueva vuelta de Virgilio, se impone el Virgilio “versionado” (se estrenó con éxito otra versión de El no, de Gilda Santana)  y  tres de las piezas de “Un fogonazo del absurdo”, primer festival dedicado por entero a Piñera en Miami, son versiones,  El juego de Electra, de Liuba Cid, la ya comentada de Celdrán, y “Los siervos” de Raúl Martín, me animé a  terminar "Aires fríos"  para documentar las puestas de 1962, 1967 y 1981.
Virgilio es un autor incómodo aún cuando se le rinden homenajes. Todavía asusta  la extensión de Electra Garrigó, se piensa  que el público carece de suficientes referencias para disfrutar Aire frío  y se le ahorra al espectador el esfuerzo de pensar en la República como  si se tratase de  un vacío cuando la historia y el contexto produjeron esos y estos aires fríos.  Desde luego Piñera  debe estar muy contento y en la obra se burló de una Luz Marina “profanada” y de un Oscar “profanado”. No hay nada sagrado. No hay un texto que no pueda ser intervenido.  No  abogo por una restauración piñeriana como pieza de museo, pero sí es un signo y una clave para pensar. El  mejor tributo siempre será leerlo.



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Es un trabajo en construcción que incorporará nuevas voces, críticas y documentos.

2 comments :

  1. Vi la puesta de Aire Frío de Celdrán en La Habana y la vi dos veces más en Miami. Me pareció muy inteligente la adaptación y la actuación excelente. Pero puedo decir que la recepción del público fue superior en Miami. Ambas noches el teatro estuvo repleto y el auditorio disfrutó de principio a fin la obra. En mi modesta opinión, hacía tiempo que no veía una actuación tan sólida en el teatro cubano, como la que ofrece Yuliet Cruz en el papel de Luz Marina. Fue un goce total presenciar el desempeño de esta joven actriz.

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  2. Eso lo dice todo el mundo, es unánime la apreciación, igual que sobre el desempeño de la dirección y el resto del conjunto, lo cual es una alegría. Lo disfruto como tú aunque no la he visto y eso hace la diferencia. He visto Luz Marinas magníficas.
    De todos modos nunca sabremos si el público la hubiese aceptado igual con otro montaje, y creo que sí, la pieza es tan buena que se sostiene y acepta todas las lecturas. Vendrán nuevos aires fríos.

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