En Criaturas
en la isla ( Reina del Mar Editores, 2011) Indira Rodríguez Ruiz (1984) se
acerca a la concepción del personaje en los
monólogos de Abilio Estévez reunidos en
Ceremonias para actores desesperados. Como en un zoom, enfoca para
después alejarse, mientras los relaciona
con su narrativa y el cuerpo de su teatro
“mayor” (La verdadera culpa de Juan Clemente Zenea, Perla marina, La noche y Un
sueño feliz), en un ejercicio de sorpresas, ya que las criaturas de Santa
Cecilia, El enano en la botella y Freddie, más Josefina la viajera, se le
descubren como “aquello que había
quedado de los cubanos después de tantos años de historia”.
Para Indira, que
tenía ocho años cuando se estrenó La
verdadera culpa... detenerse en los
personajes abilianos como los llama –con cierta solemnidad – supuso el mismo
esfuerzo que reconstruir El conde Alarcos,
porque ninguna de las dos está en repertorio. El
libro no se resiente ya que no se limita
a utilizar críticas sobre esos espectáculos sino que las cuestiona, indaga y
se hace preguntas. Ante la recepción que percibe fría de Santa
Cecilia y los argumentos de linealidad
o escasa contradictoriedad de varias críticas, asume que “en su
momento fue difícil advertir toda la filosofía, toda la cubanidad, el rico
juego con los íconos nacionales que trasciende lo anecdótico y circunstancial” y
así desentraña su visión de esos personajes fatídicos, solitarios, con mucha penetración y múltiples referencias
no sólo a la escena sino a la narrativa y al cine, en una prosa muy alejada del
lenguaje habitual de los teatrólogos con citas a Hesse, Chaviano o Piñera. Pero el centro de su indagación es "el cubano marcado por los cambios de fines de siglo".
En su breve trazado de los noventa como “eclosión
del monólogo” faltaría matizar no sólo la precariedad y la urgencia de esta forma
para muchos actores y actrices que deseaban salir por el mundo con su baúl a cuestas, sino la hechura institucional desde espacios
como el Café Brecht en los 90 hasta hoy
el Teatro Terry. Abilio de alguna manera rehabilita un género también muy abusado y escribe no «mongólogos» (una
frase de Sanchis Sinisterra) sino obras dramáticas para un sujeto en escena,
que interpela a muchos otros, esos que en su teatro se rebelan contra
sus encierros en la botella o en el fondo del mar. Un original primer libro, una lectura necesaria para
los tantos que quieren montar estos monólogos u otros, los admiradores de Estévez y del teatro cubano actual.
Reina del Mar Editores, 2011, 102, p. Prólogo de Omar Valiño.


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