Ediciones de la Flecha

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1/28/13

Estorino: teatro completo

Aunque es un placer  encontrar   viejas ediciones, no hay dudas que Teatro completo, de Abelardo Estorino, Tablas Alarcos 2012 ( 863 páginas, tapa dura, páginas muy legibles, excelente papel y un marcador), es un libro-libro, de esos envueltos en celofán como los caramelos. Uno de los pocos que celebra en vida del autor, la totalidad de su obra, aunque reunirlo sea  huidizo ya que la anterior edición termina con  "Yo fumo Marlboros"  y ahora, por fortuna, con   "Medea sueña Corinto". Estorino sigue activo.  Como se  sabe  acaba de dirigir  su soñada y postergada versión de Pedro Páramo en el Hubert de Blanck.  Lo más prometedor, el anuncio de que vienen  nuevos  "teatros completos" y otros tendrán en vida lo que ni Virgilio Piñera ni Carlos Felipe conocieron.
Para Omar Valiño que lo presenta, se trata de  "borrar toda aparente dicotomía, ofrecer todos los registros". Prologado por Graziella Pogolotti, como la anterior, en  "Una educación sentimental", la ensayista  enmarca  su obra dentro de un teatro político en el más alto sentido del término, que ha apostado a favor del cambio social:

"El teatro de Abelardo Estorino recorre medio siglo de profundas transformaciones. En esas circunstancias, el dramaturgo toma partido a favor de la historia. Por ello su obra no escapa de las grandes interrogantes de los tiempos que hemos vivido, matizada por el debate angustioso entre lo viejo y lo nuevo y por las polémicas en torno a la función del teatro y a la relación entre arte y sociedad."
Ordenados cronológicamente,  22 textos dramáticos desde "Un muerto en la calle " (1954) hasta "Medea sueña Corinto" (2008). Se hace  la salvedad que nunca se encontró su Alicia en el país de las maravillas. Al parecer lo único desestimado son  "esbozos dramáticos" (entre ellos los recitales para Teatro Estudio en los 70 y su versión de Lola Cruz). Sin notas aclaratorias sobre los estrenos, bibliografía y  universo biográfico,  la edición –que juzgo un acontecimiento– es el comienzo de una tradición que debíamos intentar a la manera de  José A. Escarpenter y Madrigal con Carlos Felipe (Boulder, 1988). El lector  tiene en sus manos la obra prístina en una edición de lujo. Estorino se presenta s olo con sus personajes y sus entornos limpios de paja y polvo.
Mientras disfruto de mi  “biblia estorineana”, felicito al equipo de este proyecto  editorial  y sobre todo al autor, que  a sus  88 años, nos sorprenderá  de nuevo y a lo mejor  entrega para su próximo teatro completo   Ecos y murmullos de Comala, todavía en "un proceso de ajustes escriturales". Rulfo ha sido una influencia declarada en su obra  como el cine, la novela del boom y Marcel Proust

1 comment :

  1. Que bueno encontrar nuevamente, aunque pocas, ediciones de calidad en Cuba. Tengo una del 2011 sobre la arquitectura del movimiento moderno en Cuba que es maravillosa. Y las memorias de Llilian Llanes de las Bienales tiene tambien una excelente edicion.

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