En Lo que se ha salvado del olvido, (Editorial Silueta, 2013) Juan Cueto-Roig, quien ya nos ha acostumbrado a libros de rescate de la memoria (como el dedicado a Raquel Revuelta) reúne prosa, viñetas y poesía con fotografías de su archivo personal para contar la historia de su infancia, del niño que deposita "polvo detenido" en la motera de su madre. No la conoció, murió en el parto, pero "perpetuó mi memoria su ternura". De Caibarién, Remedios, La Habana y Querétaro, en México, conocemos al niño aquél que en medio de su desarraigo, el autor siente lejano "con tantos cambios de hogares y querencias en su vida". Como es molesto contar más –todas las lecturas son personales pero ésta lo es en especial– baste decir que el autor ha logrado en su estilo " escueto" una aproximación real, sentida, que otorga una cercanía táctil a los recuerdos. Sus escenarios me son familiares y también sus personajes, a ratos lorquianos, a pesar de que no los conocí.. Su Remedios me remite a 1974, y a los retratos del museo de Enrique de la Uz en "Tres palmas encintadas" y su Mayajigua, al supremo lugar romántico, al tópico de conversación, el paraíso de los recién casados en los cincuenta. Me alegro mucho que el autor me permita entrar dentro de esas persianas, esos postigos y esos patios.
Este trailer acompañado del piano de Zenaida Manfugás es mejor ilustración que mis pobres fotocopias. La impresión de Silueta es esmerada.
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