Ediciones de la Flecha

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1/24/14

Teatro incompleto de Reguera Saumell

Releer el  teatro de Manuel Reguera Saumell es una deuda para muchos de nosotros. Conocido de manera incompleta, sus estrenos puntuales terminan con el de La soga al cuello, que Taller Dramático lleva a México en 1968 y aunque Recuerdos de Tulipa ha gozado de varios y una puesta en el cine y está antologada en Teatro cubano (Madrid, 1992),  nunca se ha reunido como una totalidad  a partir de El general Antonio estuvo aquí, ya que hay obras como Propiedad particular, estrenada en el Rita Montaner, cuyo libreto se presume perdido. Arquitecto y pintor, reacio a los grupos y los encasillamientos, su obra más reciente es narrativa. La Flecha... que dio breve noticia de sus méritos, sorprende a Manolo en Barcelona para hablar de su obra dramática mientras ojalá  él busque  en un altillo los manuscritos de las obras que necesitamos recuperar.

¿Cómo se acerca al teatro? ¿Desde la arquitectura?
Sara en el traspatio. 1959. Sala de Bellas Artes.


No creo que exista relación alguna, a menos que recurramos a la catalogación, que siento obsoleta, que se decía en mi época de estudiante de las "bellas artes", cuando se incluían arquitectura y literatura.  Yo había llegado a un acuerdo de horarios  con el Ministerio de la Construcción, que me ocupaba la mañana, y luego la sesión de la tarde la dedicaba a mi asesoría literaria en el Conjunto Dramático Nacional, lo cual me  facilitaba el tiempo necesario para escribir. No era la solución ideal, pero una dedicación total a mi principal interés no era posible entonces, al menos en mi caso. En aquella época, como en esta, “vivir del teatro”(exceptuando a los autores consagrados) era/es ardua tarea, pésimamente remunerada.
Eso explicaría, también, en que tener todo el tiempo ocupado, (y falta de interés, en verdad)  me impedía formar parte de grupos. Yo creo que con los dedos de la  mano podría contar las veces que visité la UNEAC de la calle 17.
Mis amistades íntimas entre los artistas se limitaban a Rine Leal, Rubén Vigón, Gilda Hernández, Gloria Parrado, Miriam Cabrera Infante (que aún mantengo), Piñera (éramos vecinos) y poco más. Me relacionaba con los actores del Conjunto Dramático y  con Carlos Felipe (a través de Rosa, su hermana), con Adolfo de Luis, Abelardo Estorino…

¿Cómo surge su primera obra, Sara en el traspatio?  Yo la siento deudora del teatro anterior, como el de Ramos, pero no la he releído completa porque jamás he encontrado la revista blanca donde apareció?  ¿Estaba completa allí?

Como te dije, mi amistad con Rine era entrañable. Asistí a sus cursos de la Academia [Municipal de Arte Dramático] (el de Estilografía teatral era soberbio, conservo  un ejemplar fotocopiado, a tu disposición) y  era muy amigo de Ingrid González, su mujer. Él  estaba al tanto de mi afición por la dramaturgia y me propuso que ampliara a tres actos una breve obrita que conocía sobre la vida en un central azucarero, para enviarla a un concurso de la Dirección Nacional de Cultura, de la que él era jurado. Lo hice y obtuve el premio.Cuando Rubén Vigón (también, jurado)  me propuso montarla, accedí sugiriendo a Rosa Felipe y Mary Munné como actrices (¡que acierto!). El resultado fue bueno, sobre todo de público, en el  teatro de Bellas Artes había colas. Fíjate que “Sara…” no es más que un culebrón tipo “novela del aire Palmolive” con ciertas pretensiones de autor (la misma intención que me llevo a escribir “El adolescente pálido” siglos más tarde). Aquellos culebrones a los cubanos les gustaban mucho. Y les siguen gustando.
Creo, como tú, que Sara… le debe mucho a la vena popular (¿populachera en mi caso?) de Ramos.
La obra fue publicada completa en la revista del “Centro Cubano del teatro del ITI” y tengo un ejemplar de dicha revista “blanca”. Puedo fotocopiar la pieza y enviártela si te interesa.

¿Estuvo satisfecho del montaje de sus piezas?

Del todo satisfecho. Rubén Vigón creó unas correctísimas puestas en escena tanto de Tulipa, como Sara…  y El general Antonio….  Y Adolfo de Luis lo mismo con La calma chicha, entre los mejores. Y desde luego conté con un plantel de actores de primera, imagínate reunir protagonistas de la talla de Idalia Anreus (Tulipa y La calma...) y Rosa Felipe  junto a Mary Munné en Sara….”, además de los personajes que intervinieron en La soga al cuello, Magali Boix, Eduardo Moure, Miguel Navarro, etc. Recuerdo una versión de Dumé de Tulipa... en la que Isaura Mendoza estaba espléndida. Luego, en Miami,  Eduardo Corbé, en una estupenda versión, utilizó a Isaura en el papel de La Barbuda. Si, miro atrás y me regocijo de lo que hicieron con mis obras en general.
En cuanto a la actualidad que puedan tener mis obras, me sincero contigo y creo que solo Tulipa .. conserva su vigencia. Carballido Rey, a quien conocí bien entonces, me decía que era una obra que lidiaba con la dignidad personal y eso no caduca. Las demás, están ¿fuera de época? No obstante, un director barcelonés recientemente se ha interesado en Sara…  porque insiste en que uno de los problemas más graves que tiene la actualidad española es el desalojo de familias de sus casas, en este caso al no poder afrontar las hipotecas bancarias.
En cuanto a las otras, te contaré una anécdota reciente. Un grupo teatral de Miami conectó conmigo porque estaba interesado en hacer un montaje que no fueran las ya representadas en Miami. Alentado por un elogio que me dedicó Montes Huidobro sobre El general Antonio… le envié un ejemplar. El director me respondió: “Saumell, sinceramente, ¿puedo montar una obra en Miami cuyo héroe es Fidel Castro?”
Pero tengo el consuelo de que “en su momento y en su lugar”, funcionaron todas bien.



¿Usted que vivió el teatro en el año 59, recuerda algo del teatro anterior, de los cincuenta, que le haya interesado?

Tengo un recuerdo muy bueno de Lila, la mariposa de Rolando Ferrer, un buen amigo, sobre todo de las magistrales obras de Virgilio Piñera y las puestas en escena de Andrés Castro. Sin embargo, siempre me pareció que  Francisco Morín era un director muy sobrevalorado, ampuloso y exagerado. Del teatro universal aprendí mucho más con la labor de Andrés Castro.
Y en lugar muy especial, el Réquiem por Yarini. Con Carlos Felipe llegue a tener muy buena sintonía, coincidimos en un par de asesorías literarias. En mi novela La noche era joven…, que es lo que más me satisface de mi obra, uno de los personajes recita un monólogo basado en otro de La Jabá, como un homenaje.

¿Le gustaría  ver su teatro en un tomo, el Teatro completo de Reguera Saumell?

Francamente sería el mejor regalo que me hiciera la vida antes del mutis final. Vaya, un “Adiós a la vida” como en Tosca pero a la criolla.

¿Cómo ve el teatro de sus contemporáneos, el de Triana, de Estorino, Ariza  y los demás? ¿Siente que forma parte real de esa promoción o de esa generación?

 Creo sinceramente que el teatro de Pepe Triana goza de una calidad que no tiene comparación con la de sus contemporáneos, aclarando que el gran Piñera pertenece a una generación anterior.
Y si, siento que formo parte de esa generación, en que Estorino, Triana, Brene, Arrufat, entre otros, estrenaban sus obras en la misma época. Pero me refiero solo a una coincidencia de fechas.

¿Usted tiene alguna idea de cómo llegó una obra pictórica suya a las paredes de la casa de Rine Leal en la calle C? ¿Sería un regalo o Rine la compró?

No lo recuerdo. Pero dada mi relación con Rine, seguramente fue un regalo. 













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