Ediciones de la Flecha

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2/5/14

Precursores y prometeicos I

Mes de teatro cubano 1958 en página del Diario de la Marina. 
Considerada un páramo, una tierra baldía o un momento de transición, la puesta en escena estrenada en Cuba entre finales de los años cuarenta y 1959, es un tema aplazado y casi enterrado. La Revolución de 1959 barre con los vestigios del teatro anterior y no sólo el producido en sus "salitas". Mi  libro, escrito a partir de conversaciones con Francisco Morín,  director del grupo teatral Prometeo,  se propone un registro y no un enjuciamiento de la imagen escénica en  años de  convulsión y crisis.  Empieza cuando muchos como él llegan a ADADEL, academia anexa a la Escuela Libre de La Habana y termina en 1959 cuando muchos regresan eufóricos a integrarse a la vida cultural y otros empiezan a marcharse del país. Todavía Mujeres de Claire Boothe está en cartelera, la obra más taquillera de las "salitas". Aunque Morín es el eje principal,  se nutre de fuentes documentales y testimonios para preguntarse sobre sus avatares y sus  paradojas. Entre éstos, además de las crónicas de En primera persona de Rine Leal, que todos hemos saqueado, las de Gastón Baquero, Francisco Ichaso y Walfredo Piñera en El Diario de la Marina, menos conocidas, sobre todo las de este último, asociado más al mundo cinematográfico; Manuel Casal en la revista Prometeo, Mario Rodríguez Alemán en Mañana y Matilde Muñoz en El Siglo.  También la colección de programas de Patronato del Teatro y Atelier en Cuban Heritage Collection. Una revisión pormenorizada de la prensa periódica arrojará sorpresas y lo harán otros con más calma.
Como todos saben, Morín escribió su libro, ha narrado su parte y su testimonio es intransferible. Nadie podrá contarlo a su manera y aunque le agradezco las horas que me ha dedicado, insistió en que no fuese un libro sobre él sino sobre todos los que sostuvieron contra viento y marea ese teatro "perdido"  así que se dedica a los precursores y los prometeicos. En próximas entradas, contaré no lo que hice (o estoy haciendo que el libro es un proceso) y pueden leer, sino lo que a mi juicio, quedaría por hacer. 

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