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Un periplo desde el asombro ya que jamás pensé hallar tanta bibliografía, tan abrumadora referencia a estas figuras y a sus contrapartes españolas, también poco estudiadas. Consciente de que falta mucho, alegre por los libros de mis colegas (algunos de estos reseñados aquí), percibo una creciente indiferencia hacia el pasado teatral que sin embargo no detuvo los estudios de José Juan Arrom, Jorge Antonio González, Yolanda Aguirre, Rine Leal ni Matías Montes Huidobro. Y la lista podría completarse con los nombres de Raquel Carrió, Enrique Río Prado, Manuel Villabella, Elina Miranda, Magaly Muguercia, Miguel Sánchez León, Esther Suárez y Cristóbal Díaz Ayala cuya persistencia es milagrosa. Y todos los otros que omito para que este post no sea la guía telefónica.
Covarrubias aparece a cada rato en cualquier publicación con los mismos consabidos epítetos. Con su capacidad de fabular, Rine Leal en "El hombre que rara vez reía" pp. 136-163, aventuró un retrato del cómico partir de los escasos datos encontrados de su biografía. Se atreve a juzgarlo: "embriagado por los honores de más de cuarenta años, olvidó su propia vejez y decadencia y "los rumbos diferentes que tomaba el teatro cubano". Al parecer no es exclusivo de Covarrubias ya que siempre las exigencias de "los nuevos rumbos" intentan sepultar lo anterior y enterrarlo. Cuando Bachiller y Morales escribe sobre él ya es un olvidado, Mitjans no cree siquiera posible encontrar rastro de las obras, no sólo de las de Covarrubias –probablemente «desacreditadas» por él mismo – así que aparte del recuerdo de Bachiller, los datos más hermosos sobre el cómico se encuentran en un libro sobre los cementerios, un diccionario biográfico publicado en Nueva York y en las páginas de los periódicos. Y de no ser por el comediógrafo José Agustín Millán, no hubiese quedado ni rastro de su andadura. Hay que esperar a 1928 por la biografía de Larrondo y Maza y a 1959 para que se nombre Covarrubias la sala más pequeña del Teatro Nacional.
En el libro incluyo décimas y sueltos con los que convocaba al público a sus representaciones, en la versión para Kindle, por el formato, algunas menos.

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