Ediciones de la Flecha

Ediciones de la Flecha

9/25/17

Nuevos verycuetos de Cueto-Roig

El tercer tomo de  Verycuetos, de Juan Cueto-Roig, tan voluminoso como el anterior (359 páginas sin el índice), publicado por Silueta, contiene como siempre traducciones, avisos, crónicas, crítica, reseñas, entrevistas, recuerdos, citas gastronómicas-literarias y mucho más, como esa recurrente preocupación por la muerte ("De esquelas, obituarios y ritos fúnebres"). Hay  despedidas  y  recuentos biográficos, entre ellos sobre  Blanca Varela, Olga Andreu y Eduardo Moure, este último,  con una excelente y triste entrevista a su viuda y una muy útil cronología de su quehacer como actor.
Si a ello sumamos que Cueto-Roig es uno de los más enterados del quehacer de su entorno y  previene de una buena película, un libro o un buen  espectáculo de teatro, ópera o ballet con una reseña  y que sus verycuetos están ordenados por fecha y  materia, nada más útil y de agradecer. Yo la primera. Cueto-Roig ha sido más que lector,  crítico y  promotor de los libros de la Flecha, que tienen tan escasa divulgación. Los que no vivimos en Miami sabemos por él  no de los datos habituales de los periódicos –con otros requerimientos– sino de la opinión que el escritor  podría confiar en una tertulia, dentro de un círculo  íntimo y en un ambiente más relajado, a veces festiva o satírica, pero siempre respetuosa. Advierte:

No busque el lector  crítico y severo
erratas ni dislates en mi texto
Búsquele al gato  el quinto miembro o sexto
y no a un libro que he escrito con esmero.

Tres reseñas sobre los  espectáculos de Nilo Cruz ponen al día sobre sus estrenos entre  el 2013 y el 2016, entre ellos uno que no le gustó demasiado. O su  recuento sobre Miami cultural. Traducciones de poemas de Cavafis, Cummings y poesía original del autor y ... no entro en más detalles para no aburrir porque sus verycuetos no aburren. Mi entusiasmo por su rigor y su constancia no decae desde que los verycuetos y yo nos encontramos hace nueve años. Como abrir una caja de Pandora, con él uno se entera de por qué Martínez Páez no decía dónde había nacido, te sorprende con los matices que encuentra en una lectura que has hecho antes o entreabre una puerta que conduce a su mundo más personal, cartas, poemas y evocaciones de lugares y seres queridos,  desde esa «sincera eticidad» que Pío Serrano advierte en la nota de contra portada.

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