Ediciones de la Flecha

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3/27/10

Protagonistas de los sesenta (II) Raquel otra vez

Conocí bastante poco a Raquel Revuelta para mi desgracia y vivimos juntas algunos momentos no particularmente gratos.
Yo regresaba de Madrid, no tenía trabajo - me habían cesado como diplomática por causas que no vienen a cuento explicar ahora- y  ella estaba al frente del Consejo Nacional de las Artes Escénicas. Entre sus medidas,  sustituía  a la directora que me reemplazó en la revista que fundamos. Me recibió muy amable en la casona de Línea y con un cigarro en la mano,  me dijo " tienes trabajo allí, pero eso es una mediocridad".
 Raquel, le digo, ¿si usted me dice que es una mediocridad cómo cree que puedo aceptarlo?.
Y algo se creó entre nosotras, yo que la admiraba desde niña, intenté escribir su biografía y la había entrevistado en dos ocasiones.
Me cuesta trabajo imaginar a Raquel de casa en casa, con el libreto de Los siete contra Tebas en la mano, con anotaciones llenas de faltas de ortografía.. A Raquel  solicitando   represión contra el dramaturgo. No lo pongo en duda, lo dice el autor que lo sufrió. Y más difícil se me hace pensar que una mujer sola -por poderosa que ésta sea- y Raquel lo era, no por gusto muchos la conocían como la "doña", que luchó con su prestigio contra la parametración, sacó gente de las cárceles  y salvó a muchos del ostracismo, refugiados en Teatro Estudio, pueda ella sola, condenar a alguien a la oscuridad por catorce años como ocurrió con Arrufat. No  habla de política cultural, dirigentes incapaces, decisiones erradas, coyunturas históricas, situaciones deplorables, ni siquiera de la maquinaria del estado   sino sólo del inmenso poder aniquilador de los Revuelta. Y más ajeno me resulta que Vicente - que está demostrado  casi nunca se interesó por los autores cubanos o sólo como excepción- se empeñase con ese fanatismo contra  un texto. Ya había leído esta versión en la entrevista de Jesús Barquet, publicada en Encuentro.... hace muchos años. Oírla en la voz de Arrufat, en vivo, y con Raquel en la tumba,  me ha parecido de los momentos más tristes de esta jornada de hoy.
Pero sé que algunos tienen la misión de aguarnos  la fiesta.

3 comments :

  1. La Raquel que conocí fue una mujer honesta, capaz de reconocer sus errores y para eso se necesita mucho valor. Cada día que pasa la admiro más. Agradezco a la vida, al destino, a mis dioses y los de ella, por darme la oportunidad de conocerla.

    Yvonne

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  2. Nada que los aguafiestas no sólo salen de noche. Atribuir a una persona, por envidia, malintención o lo que fuera, una decisión que parece mucho más encajada en una política cultural aupada por el Poder resulta muy apropiado, una vez más, para aupar al Poder

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  3. Ella fue mucho más que eso... no todo es blanco y negro ni entre mediocres y genios. Hay un bordeline siempre entre las cosas de "casa"

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