Ediciones de la Flecha

Ediciones de la Flecha

10/27/10

¿Anacrónico?

Soy una lectora tardía de Los años de Orígenes, de Lorenzo García Vega, que no hay manera de escribir ni de relatar y que es más que todo, una experiencia que remueve, duele, hace reír y llorar como la opereta cubana en la que martilla con insistencia. Lo vi una sola vez en la Feria del Libro de Miami y eso bastó para que su imagen quedase en el recuerdo pero ni me atreví a acercarme a la mesa. Lo leí con deleite y al mismo tiempo con la cautela propia de mis  prejuicios. Yo no conocí a la familia origenista venida a menos pero vi muchas veces a Cintio y Fina, en la Víbora,  cogidos de las manos, rumbo a la catorce (una ruta de ómnibus) que entonces pasaba por Santa Catalina. Y luego, entrevisté por carambola, al supremo jefe, al poeta, patriarca del grupo de  Orígenes. En Trocadero 162, donde me brindaron torrejas - reservadas  sólo para los "personajes" . Era una estudiantica de Periodismo, que ya sabía  todo no era cortar y pegar,  se conocía a los seres humanos por debajo de las palabras, se les preguntaba, y no sólo se les hacía una reverencia. Si Lezama era ya la momia del boom,  no lo parecía. Su casa desvencijada, atestada de libros y él,  en mangas de camisa, sorprendido de oír su voz en la grabadora que hizo retroceder en varias ocasiones como para colocar el punto. El punto y la coma de su respiración.
García Vega estuvo allí, en las reuniones y los bautizos de etiqueta, en la fragua de sus libros y de sus números y sus intrigas, y se gestó lo que se ha convertido después en estatua de mármol, bombín...  y ha contado el envés, el otro lado descarriado y negador sin el cual ningún hecho estaría completo. Y aunque el libro tiene de collage travieso, es imborrable pensar en el pasaje en  el que Luis Felipe Rodríguez  ya era un viejo latoso  y molesto en una librería o el severo Ramos de espejuelos de aro, baja de los estantes de la biblioteca donde era el direcor,  el libro de un maricón, mientras que en su obra dramática,  intenta comprender la emocionalidad de su Bebito, un personaje de En las manos de Dios.
García Vega tiene un blog  en colaboración con María Pintado (escribe su tesis sobre Lorenzo) y  se habla de embeleco, nananina y  "revolver lo que no regresa". Y  como todos en alguna medida hacemos un mejunje con lo que no regresa, los recomiendo a los lectores de la Flecha, que como ya me conocen, pueden disculpar una nota  tan poco erudita.

Ping-Pong Zuihitsu. (Proyecto de novela epistolar)

1 comment :

  1. Gracias por tu nota. Esto vale tanto como la mejor ponencia académica.

    Tu humildad te hace grande.

    De todo corazón, un silencioso amigo.

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