Ediciones de la Flecha

Ediciones de la Flecha

1/25/11

La luna en el pantano

Proyecto escenográfico de Hurtado de Mendoza tomado de la edición cubana



Los jóvenes volverán a la crítica lúcida, me dije, al leer una nota de Gina Picard sobre  Francisco Ichaso. Si a ella le interesó de tal manera como para glosar el trabajo por  una edición del Diario de la Marina. ¿Qué facilidad tendría el investigador de haberse recogido en libro? Este blog ha llamado la atención sobre su "Examen del embullo" "Kid chocolate o el negrito" , aparecidos en la revista de avance, sobre su exploración de "Lo cursi",  su trabajo de Ibsen y el muñequismo, y hoy sobre su prólogo
Libreto en las Efemérides del teatro lírico de Enrique Río Prado
a La luna en el pantano, de Luis A. Baralt, una pieza muy olvidada, como tantas del teatro de la República, pero que concentra en el retrato de un grupo de inquilinos de una casa de huéspedes, el estatismo de la vida republicana donde un extraño, un Alemán, como el travieso Jimmy, luego y tantos otros, simboliza esos personajes "sedientos de vida" que Rine Leal vio en la puesta de 1956. En ella Roberto Blanco interpretó el enigmático Fashner. Cuando se hace en 1936, trabajan, entre otros, Eduardo Casado y Pituca de Foronda. ¿Qué pasaría si algún valiente intentase desenterrar esas obras, al menos como un laboratorio de investigación? ¿Cómo sería vista hoy su escena onírica, sus desplazados personajes y su atmósfera venida a menos? "Teatro cubano sin cubaneo" la llamó Ichaso.
En cuanto pueda - me encantaría re-publicar el prólogo en mi  colección de Escritos sobre el teatro cubano. Mientras los dejo con una cita:

Hasta la segunda mitad del siglo XIX se nutre nuestra escena de obras importantes, imitaciones clasicoides hechas en casa (y para andar por casa) y mínimo costumbrismo criollo. A partir de esa fecha el panorama ofrece estos dos aspectos: el centrifuguismo poético de los románticos, evasión de lo local por la tangente de la historia, de un lado, y de otro el nuevo costumbrismo, caricatural y estereotipado de los bufos. Entre la fuga y la costumbre, la verdadera realidad cubana queda intocada. Largas nóminas sí: autores, actores, empresarios, animadores.... Un titulario copioso: centenares de obras, aplaudidas o silbadas un día, olvidadas ya para el bien y para el mal. Muchos teatros, pero no un teatro.
Desde luego que hay más en Teatro cubano: relectura cómplice (Ediciones de la Flecha, 2010).
Corregida de una versión anterior con problemas de formato.

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