Ediciones de la Flecha

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7/5/11

Luisita en La Habana, la Casado en Madrid

Luisa Martínez Casado nació en Cienfuegos el 28 de agosto de 1860,  única villa cubana fundada por los franceses. Hija de Luis  y la trinitaria Guadalupe, ese mismo año su padre  inaugura un teatro con la asistencia de  Gertrudis Gómez de Avellaneda, invitada a  presenciar una representación de Alfonso Munio. El Moro Muza lo considera una de las “notabilidades” que la visitan junto al músico White y el retratista Fredericks, ya que ha escrito una zarzuela,  Me lo ha dicho la portera junto a Juan Villergas con música de Laureano Fuentes Matons.  Tula piensa sería muy mal representada por actores aficionados  – pero según ha contado su amigo Ramón de la Sagra-  fue “menos mala” de lo que se habían prometido. El teatro naufragó, como otras empresas suyas, entre ellas, el periódico local El apuntador y la familia se traslada a La Habana.  Luisita niña actúa en las piezas escritas por su padre, entre ellas, El gorrión (1869) en la que interpreta la gorrioncita que defiende el honor de su familia integrista.  Hombre de teatro de amplia cultura,  inculca a sus seis hijos (Luis, Manuel, Socorro, Guadalupe y Angélica) el gusto por la literatura, los idiomas y las tertulias.
Luisita tiene diez años y su padre debuta  en la capital con la compañía El Teatro Habanero, en el circo provisional del Albisu, cuando  se cae por accidente del telar en el que juega. Está entre la vida y la muerte pero se salva, a pesar de que le queda la pérdida del oído derecho y una cierta tendencia estrábica que en sus fotografías le dan  un aire ausente. Y a  partir de 1874 organiza un homenaje a Cervantes, estrena O locura o santidad de Echegaray con la compañía de Ceferino Guerra, representa Los zapatos de baile en el beneficio a Eloísa Agüero, pero sobre todo, asombra al Diario de La Marina,  que lamenta se pinte de negro su lindo rostro y adquiera resabios y vicios en su pronunciación cuando hace en 1877 la Dorotea de Los negros catedráticos, de Pancho Fernández. Y en 1878 concibe una función hecha por mujeres para homenajear a Giacinta Pezanna de Gualtieri, de visita en la capital.  

Cuando parte a Madrid a estudiar en el Real Conservatorio, a los dieciocho años, es una actriz conocida que ha visto a casi todas las figuras europeas que representan en La Habana. Su padre llega antes como empresario de una compañía de circo para abrirse paso y financiar su porvenir. Estudia  más de un año con la veterana Matilde Díez – conocida por sus temporadas habaneras  – pero sin haber terminado sus clases, José Echegaray le  escribe un personaje en Mar sin orillas, que aunque pequeño, la da a conocer en Madrid. Es una “desconocida perla”, según Ortega Munilla,  periodista español de origen cubano que habla de ella sin haberla  visto actuar. Será otro joven, deseoso por imponerse, Aniceto Valdivia, –el luego famoso Conde Kostia– quien cuente  la estancia española de Luisa que ahora es "la Casado" o la señorita Casado.

La fotografía es del 15 de abril de 1875. Se puede consultar digitalizada en el Centro Yolanda Perdiguer del Teatro Terry de Cienfuegos. El original en el Fondo Luisa Martínez Casado del Museo Provincial de Cienfuegos.

Luisa Martínez Casado en el paraíso. Ediciones de la Flecha, 2011.

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