Ediciones de la Flecha

Ediciones de la Flecha

10/14/13

Despierta y canta

Michele Bernath y Patrick Burke. Dirección de Larry Eisenberg


En el centro,  Marcos Cohen (Sam).


Awake and Sing!  (Despierta y canta) de Clifford Odets se presenta en el Lonny Chapman de North Hollywood en un  pequeño teatro. No un teatro disminuido o  enano  sino una  instalación de menos de 99 butacas, en las afueras o la periferia donde los alquileres son más baratos.  Esta modalidad se nutre más que ninguna otra  de los artistas, los vecinos, los voluntarios, los patrocinadores, la comunidad. La prensa establecida casi no los reseña pero sí los blogs, los patchs, las publicaciones atentas a la vida local. En ellos he visto  obras que he leído pero que jamás  había visto representadas, de Anna Christie, de O'Neill  a Happy End, de Kurt Weill y Brecht. Hace años vi el montaje de Rocket to the Moon del Pacific Resident y hasta hoy he perseguido  Despierta y canta ya que en  La Habana, que recuerde, Odets no fue un favorito a saber ni siquiera en los treinta. Gilda Hernández dirigió en 1966 The Big Knife como Intimidad de una estrella con Lilian Llerena  y Nelson Dorr mucho antes El muchacho de oro.   

Awake and sing!, magistral ejemplo del realismo norteamericano, fue un estreno del  Group Theatre (1935), donde surgieron tantas cosas, entre ellas, la experimentación con el sistema de actuación más difundido y vigente, Stanislavski visto por Harold Clurman, Stella Adler y Lee Strasberg.  Odets escribió para ellos y se consagró. No creo exista dramaturgo "social" o comprometido que tenga la poesía, la intensidad y la calidad de su diálogo. La representación de  The Group Rep fue  profesional y emotiva y  todos los actores  convencieron y bordearon lo que al parecer fue una clave de la dirección, huir del sentimentalismo. Aunque Odets reserva a cada uno de los personajes más de un gran momento, la esencia es el trabajo de conjunto, plasmar a los Berger, esa familia judía del Bronx que sobrevive en medio de la gran depresión, pero también a sus propias ruindades. Un retrato de caracteres con tantas contradicciones, que por eso es creíble. Emigrantes de tres generaciones que llegaron en busca de oportunidades. El idealista Jacob, ardiente defensor de los derechos de los humildes, inspira a Ralph, el más joven y confuso, pero para mayor ironía, al morir, le deja un seguro de vida y una biblioteca marxista cuya mitad no ha sido leída; Moe, el veterano que perdió una pierna en la Guerra, participa de negocios turbios y no quiso reconocer al hijo de Hennie; Bessie, la madre estoica y luchadora, también es insensible y ruda,  su marido Myron, jovial y alegre, es una máscara tragicómica, siempre remitido a otros tiempos... que para colmo olvida, como el nombre de Valentino. Al exitoso Morty, le espera una huelga y al bondadoso Sam, el abandono. Hennie anima a sus padres y los lleva al teatro, pero parte, los deja como al hijo de Moe para viajar a La Habana en un crucero de lujo y recomenzar. Salvo el discurso final de Ralph, de conclusión o  arenga, que la puesta en escena resuelve con justeza, en general se equilibran las tensiones y las vicisitudes, sobre la base de estos claroscuros. No tienen dinero pero comen durante los tres actos, en un fresco entre  el desvivir y el vivir, las energías derrochadas y los propósitos de futuro. 

HENNIE. They say it's a palace on those Havana boats.

A esa Habana de noches de luna tropical,  llega  Odets en julio de 1935 para inspeccionar las violaciones de los derechos humanos del régimen Batista-Mendieta con un grupo de intelectuales norteamericanos. Pero no saldrán del centro de detención de  Triscornia en el puerto y a las veinticuatro horas regresarán en el mismo barco. El dramaturgo lo relató al New York Post. Según una crónica de Enma Pérez volvió en 1939 a la representación de Mariana Pineda y Homenaje a la madre española, pero ni siquiera por ese bocadillo de Hennie, Odets está en el repertorio.

Fotografías cortesía de su página en Facebook.
 

1 comment :

  1. Una versión de "Despierta y Canta" se hizo para el Teatro ICRT en los años 80's. No recuerdo quién dirigió, ni quién escribió la adaptación, pero sí que fue excelente. Gracias por la entrada!

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