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| Antonia Rey y Miriam Gómez 1957 |
Fue por esas fechas que Elvira Cervera hizo con GEL Antes del desayuno y se descubrió esa “rotunda promesa teatral”. Activa en su diminuto escenario, representa La dama de las camelias, con Adela Escartín y Elena Huerta, La zapatera prodigiosa, interpretada por Vicente Revuelta y Esperanza Magaz, La loca de Chaillot con Marta Muñiz y Miguel de Grandy y otras del repertorio universal como Espectros y Cándida. Reponen Yerma en el anfiteatro de La Habana, con Violeta Casal en el protagónico, cuando Adela, entre otros compromisos, hace en la Plaza de la Catedral, Juana en la hoguera, de Paul Claudel, oratorio de Honnegger. Sin contar los estrenos de obras de Rolando Ferrer.
Y así con incursiones en el teatro Martí y extensas giras por el interior de la isla, inaugura su sala el 27 de septiembre de 1957, en un edificio de quince plantas situado en Primera y B, en el Vedado, con parqueo, aire acondicionado y decoración interior de Tomás Oliva. Mesas separadas, de Terence Rattigan abre con gran éxito junto con Yerma, interpretada ahora por Antonia Rey. “Hacía mucho tiempo que Las Máscaras no brillaban con tal clara luminosidad, con tal ritmo, con tan suaves matices” escribe Rine Leal a propósito de El amor castigado, de Anouilh, gracias a la obra y a la labor de conjunto (“María Antonia Rey lució más bella que nunca, matizando bien, llena de intención, de fraseo, de espíritu”). Castro era responsable con Prometeo de los mejores repertorios. Tan es así, que el crítico se asombra con El jardín de yeso, de Enid Bagnold, una selección de buen gusto y erudición del director, en Broadway dos años antes con Georgina Almanza, Carmen Bernal, Vicente Revuelta, Antonia Rey y René Sánchez. Allí estrenan Algo salvaje en el lugar de Tennessee Williams, (título cubano de Orfeo desciende), “una verdadera llamarada de pasión”, con Antonia Rey y Carlos Alberto Badía bajo la dirección de Andrés Castro. Y aunque en el libro reproduzco la fotografía de Antonia Rey en Espectros, de Ibsen, realizada por Crucet, incluyo una entrevista del Diario de la Marina con el director, que dice mucho de su personalidad, su empeño por dejar atrás la función mensual y el teatro de minorías, así como de su formación norteamericana, me pesa no haber incluido más, como ésta de Antonia con la debutante Miriam Gómez. Mientras mi admiración crece por las realizaciones de esta etapa y la labor de esta actriz de gran magnetismo y presencia –activa todavía– espero encontrar las originales.
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