Ediciones de la Flecha

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5/16/14

Precursores y prometeicos V: Matilde Muñoz

La española Matilde Muñoz Barberi (1895-1954), vivió en Cuba entre el año ¿194...?  y 1954. Por una nota, a mi juicio  muy fiable, escrita por Armando de María y  Campos, basada en los datos aportados por un hermano de la autora, entre 1941 y 1943, Hortensia Gelabert le estrena en La Habana Los cisnes, sobre el destino de las hijas del zar Nicolás.  Aunque era ya estudiosa de la música, periodista reputada de El Imparcial  y autora de varios libros, en La Habana desarrolla una intensa relación con el teatro, de la que había dado muestras al traducir para Emilio Thuiller, Jazz, de Marcel Pagnol. Sus colaboraciones en la revista Prometeo de los años 1947-48  lo atestiguan, algunas dedicadas a sus temas musicales, la zarzuela, el género chico y –Adelina Patti–  cuyas arbitrariedades con Rossini señaló muy joven, pero también  crítica de la puesta en escena,  traducciones y hasta una “carta abierta” a los asombrados de que el teatro fuese objeto de una columna semanal. En el periódico El Siglo reseñó el estreno de Un tranvía llamado Deseo, Damas retiradas y otras muchas puestas de la ADAD y el Patronato del Teatro. 
Pero si su lugar en la crítica musical se ha establecido y se pondera su obra sobre el teatro dramático y Sor Juana Inés de la Cruz, su quehacer como crítico teatral y dramaturga es bastante menos atendido. De  "Primeros escritos de crítica musical", de Eva González Boullón, he tomado la fotografía del año 1929, original de la Estampa para contrastarla con la minúscula y borrosa que acompañaba sus reseñas. Cuando publiqué el dossier "¿Los críticos contra Electra Garrigó", muchos se asombraron de la agudeza  y actualidad de su acercamiento a la puesta de  Electra... con la firma de Selma Barberi. Ni siquiera Piñera mencionó alguna vez que hubo otra española (junto a María Zambrano) que entendió su pieza dramática.  
Si 7BXC  (1948) la situó como avanzada de la comedia ligera con el ingenioso tema de la fecundación in vitro  y en su puesta hubo fantasmas movidos por Ramiro Guerra, en Nocturno (1949), muestra  "su buen humor que ha logrado sobrevivir a una España sin esperanzas, sin alimentos y con Falange, de acuerdo a una nota de Eduardo Manet en Prometeo. Le sigue Las máscaras apasionadas, puesta de Francisco Morín (1950), “mezcla del drama y la sátira en el conflicto del amor” en la que “personajes y situaciones aparentemente sin relación han sido ligados interiormente por un mismo propósito creativo”. Trabajan entre otros, Miriam Acevedo, Xenia Facenda, María Luisa Castell  y debuta Ernestina Linares. Esa misma noche, 7BXC, se representa en México. Prometeo  estrenaba obras desconocidas y Matilde se unió a él como directora de La intrusa, de Maeterlinck y colaboradora del  Grupo Escénico Libre (GEL).
La reposición de 7-BXC en 1958 es póstuma,  puesta por el Patronato en Talía, dirigida por Modesto Centeno, con Adrian Cúneo y Ana Saínz. La “hilarante, fantástica y atrevida” obra,  tiene mayor éxito que el día de su estreno. Sin embargo, Muñoz no publicó  ninguna obra dramática. Armando de María y Campos, al escribir sobre el estreno mexicano de su obra 7-BXC,  puesta en 1950 por la compañía de María Tereza Montoya, dice mantenía  inédita La risa borrada. Aquí una pequeña selección de su crítica teatral ya que notas  recientes refieren solo  la publicada en este blog sobre La Carreta. Sobre 7/BXC, escribió  Nora Badía en su lugar y en  Jorge y Margarita, entendió ese algo especial de Vicente Revuelta comediante. Y tengo muchas más para continuar Escritos de teatro...



 
Crítica 1
Crítica 2
Crítica 3
Crítica 4




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