Ediciones de la Flecha

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7/28/17

Arquímedes Pous historiado

En una breve etapa de dieciséis años, Arquímedes Pous, deja no sólo una producción teatral y musical abundante y rica, sino lo más importante para un actor, un mito. Cienfueguero como Luisa Martínez Casado, nacido en 1891, en una familia de prósperos comerciantes, nada podía anticipar que ya en su niñez, el futuro actor improvisaría pequeños actos  en la casona de Velasco 32, ni que  con rapidez se convertiría en un actor popular, director y empresario cuando como Covarrubias abandona sus estudios de medicina, se relaciona con la farándula habanera  y sale por primera vez a escena acompañando a Consuelo Portela, la famosa Chelito, en el Actualidades en 1909.
Enrique Río Prado en su premiado libro Arquímedes Pous: una vida para el teatro cubano (Editorial Tablas Alarcos, 2016), rectifica el año en el que la cupletista, que se buscaba la pulga debajo de su mantón, conquista La Habana y sale de gira con el joven que no teme al escándalo. No sería justo abundar aquí en cada una de las  facetas del libro, que repasa la vida y obra de Pous, casi desconocida, no sólo como actor y creador de famosos duetos, sino como autor de la célebre obra seriada con el personaje de Pachencho  Papá Montero y otras muchas representadas en sus incesantes giras por toda la isla y también  Puerto Rico, México y los Estados Unidos. Solo su labor en el Teatro Cubano –empresa con Eliseo Grenet y Pepe Gomis– bastaría para situarlo y sin embargo juntó colaboradores eficientes y talentosos, acometió otros proyectos, grabó muchísimo  e hizo pareja  con Angelita Martínez, Conchita Llauradó y Luz Gil.
Otro acápite revelador es el de sus aportes como negrito, aunque representó una gran gama de personajes  del galán al gallego y el borracho. Para Río Prado la clave fue su versatilidad, “los despojó de estereotipos falsos y exageraciones caricaturescas al otorgarles una naturalidad hasta entonces poco vista en la escena vernácula”. En 278 páginas, y con numerosas ilustraciones, Río Prado –con el rigor acostumbrado– reúne datos apreciables, revisa el paso de Pous en la revista El Teatro Alegre, los periódicos, la crítica  y la discografía de Díaz Ayala, nunca antes recopilados. Destaca junto a su gracia y ductilidad como actor, su arista de autor de más de 300 piezas anotadas en el catálogo. Su muerte antes de los 35 años tronchó un talento extraordinario.
El libro cierra con una cita de Sánchez Galarraga que en 1929 rectificó su insultante valoración del Alhambra y otros teatros de variedades en su charla “El arte teatral” de 1916.  “Arquímedes tenía un entendimiento genial y un respeto profundo al decoro de las tablas”.

Arquímedes y Conchita en un diálogo cómico

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